Escuela en casa

  • La familia Ojeda Arévalo optó por educar académicamente en el hogar. Foto: Fernanda Carapia
Fernanda Carapia/Mural

Guadalajara, México (01 enero 2019).- La educación de los hijos es responsabilidad de los padres y los conocimientos no se adquieren en un aula, sino en casa.

Bajo esta premisa, Raquel Cecilia Arévalo y Luis Alberto Ojeda optaron por romper esquemas y dejar de lado los sistemas tradicionales de enseñanza “cerrándole la puerta” a las escuelas.

“Tenía mucho temor, mi esposo estaba convencido, yo no, mi estructura escolarizada era muy fuerte”, relata Cecilia.

El momento de decidir llegó. Ana Raquel, la primera de sus cinco hijos, tenía la edad para entrar a preescolar y la inscribieron, pero bastaron dos meses para que Cecilia despejara sus dudas y decidieran optar por la educación en casa.

“A partir de ahí ninguno de ellos ha ido a la escuela nunca, hasta ahora, otra vez Ana que ella ha decidido ir a la universidad presencial como parte de su proyecto de vida”, describe.

Ana pasó el examen de admisión con uno de los mejores puntajes y tras seis semestres en la Licenciatura Gestión de Economía Ambiental, mantiene un promedio global de 97.

Para obtener todos sus certificados, Ana se apoyó en el Instituto Nacional de Educación para Adultos, así como en la preparatoria virtual, camino que siguen sus hermanos.

Este tipo de formación no sólo ha logrado explotar las capacidades de cada chico, sino hacerlos responsables de sus horarios, pues cada uno es responsable de su aprendizaje.

“Más que horarios hay rutinas, saben el mínimo de actividades a cumplir en casa y lo que deben de hacer”, agrega la madre.

Los chicos también fomentan un lado emprendedor, pues Keila Cecilia, por ejemplo, tiene un negocio de galletas, mientras que Luis David y Pablo Daniel le apuestan a la tecnología.

Incluso, presume Luis Alberto, Pablo Daniel ganó un concurso de ciencia con un video de Física Cuántica que lo llevó a Suiza, país al que viajó únicamente acompañado de Keila, pues no hubo recursos para que fuera toda la familia.

Cecilia explica que el sistema que emplean se basa en el manejo adecuado del lenguaje y el uso de las matemáticas, además de que todos aprenden a tocar un instrumento; Keila y Ana forman parte de la Sinfónica Juvenil de Guadalajara.

Este estilo de vida no sólo les ha servido para que educar académicamente, a sus hijos, sino también a fomentar una unidad familiar, a darse cuenta que se tienen unos a otros para apoyarse y, sobre todo, realizar actividades deportivas y recreativas juntos.

En 2014, Cecilia abrió un blog, aprendizajeorganico.com, donde comparte sus experiencias, materiales de apoyo y otras herramientas para orientar a los padres que buscan formar a sus hijos en casa.

Busca apoyo para beca

La formación que Ana Raquel Ojeda Arévalo recibió en casa la ha impulsado a luchar por lo que quiere y su meta es irse a estudiar al extranjero.

Logró un espacio para irse de intercambio a España, pero en la Universidad de Guadalajara, donde actualmente cursa la Licenciatura en Gestión y Economía Ambiental, el apoyo es mínimo.

Ana necesita 250 mil pesos para cumplir su meta y solventar su estancia de seis meses en el país Ibérico, recurso que no tiene.

Aunque ha buscado becas, no ha sido candidata, pese a mantener un promedio de 97.

“Dicen que por el hecho de que mi casa tiene piso ya no aplico, ya no merezco el apoyo”, lamenta.

La joven busca “padrinos” que quieran ayudarla a cumplir sus objetivos académicos y reunir el dinero que necesita para irse de intercambio.

Si usted desea apoyarla, puede comunicarse al teléfono 33-3129-8484.

Anuncios