Mercado inmobiliario usa “habitantes ancla”

Con esto encarecen zonas residenciales, advierte experto

De acuyerdo con José Manuel Salas, esto va ligado a estrategias agresivas de mercadotecnia que presentan la vivienda como una señal de status económico

Por Elizabeth Ríos Chavarría y Staff/pagina24Jalisco

“¿Cómo es posible que haya departamentos en zonas privilegiadas que valgan 40 millones de pesos? Esto está creando polarización social, haciendo una ciudad para unos cuantos y expulsando a la gran mayoría, con problemas de medio ambiente, urbanos o de tejido social”, criticó experto en Valuación por la UdeG/Fotos: Cortesía

“¿Cómo es posible que haya departamentos en zonas privilegiadas que valgan 40 millones de pesos? Esto está creando polarización social, haciendo una ciudad para unos cuantos y expulsando a la gran mayoría, con problemas de medio ambiente, urbanos o de tejido social”, criticó experto en Valuación por la UdeG/Fotos: Cortesía

Una de las nuevas estrategias para encarecer desarrollos inmobiliarios consiste en la presencia de personalidades del espectáculo, del deporte o la política en ciertas zonas, pues ello funge como un imán que atrae a personas dispuestas a pagar cualquier precio por un departamento o casa en fraccionamiento con tal de adquirir cierto “status”, señaló José Manuel Salas Tafoya, académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

De acuerdo al también coordinador de la maestría en Valuación de UDGVirtual, a esta estrategia se le conoce como “habitantes ancla”, y replica la forma que los desarrolladores de centros comerciales han utilizado desde mediados del siglo XX, al instalar un negocio como un cine o tienda departamental que funcione como imán.

“Es muy sencillo. Hay desarrollos habitacionales en los que incluso se le regala el terreno o la vivienda a personas públicas conocidas. Se les llama habitantes ancla. Si en una zona tenemos a estos habitantes, desde un enfoque sociológico, la mayoría va a pretender vivir como ellos. Entonces, va a aspirar a vivir en esos lugares”.

Recordó que como todos los mercados, el inmobiliario se maneja a partir de la oferta y demanda, y se plantea desde el proceso de la escasez, donde haya lugar para unos cuantos o muy pocos, “al llevar habitantes anclas que pueden pagar estar ahí”.

Detalló también que esto va ligado a estrategias agresivas de mercadotecnia a fin de presentar la vivienda como una señal de status económico, con acuerdos entre mismos desarrolladores a fin de no ofrecer precios a la baja.

Por ello, agregó, en cuanto a la vivienda vertical se ha dejado atrás la idea de ser desarrollos para clases sociales medias o bajas, pues incluso ya existen desarrollos de vivienda fusionados con malls, incrementando así sus precios.

“Hoy nos ofrecen, con cierta astucia y aprovechando el caos vial, el no movernos, no desplazarnos para hacer nuestras labores, y nos venden un departamento en una torre donde hay supermercado, gimnasio, una serie de satisfactores, e incluso hay con oficinas y vivienda. No sales de aquí porque tienes todo”.

Recalcó que los precios a este punto se han vuelto exorbitantes, pues el metro cuadrado ha llegado a costar 40 mil pesos. Esto, pese a que la vivienda se concentra en las mismas áreas, apretando más a la ciudad ya que nadie desea vivir en rumbos más alejados.

“¿Cómo es posible que haya departamentos en zonas privilegiadas que valgan 40 millones de pesos? Esto está creando polarización social, haciendo una ciudad para unos cuantos y expulsando a la gran mayoría, con problemas de medio ambiente, urbanos o de tejido social”.

Estimó que lamentablemente esta tendencia seguirá durante los siguientes años, por lo que el papel valuador deberá ser fundamental a fin de buscar mercados más armónicos y en el que no se den estos desequilibrios. Para ello señaló que se requiere un cambio de paradigma, ya que la labor del valuador se sigue haciendo igual que hace siglo y medio.

“Estos valuadores están haciéndole el juego a esta sobrevaloración. Por ello estamos impulsando un proceso valuatorio que sea más objetivo y certero; que para valuar bien se tomen en cuenta todos los elementos propios del bien, tanto los que son ajenos, los que están alrededor, y verlo desde diferentes disciplinas”, agregó.

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