La Primavera carece de respaldo ciudadano

 

DESATENDIDOS. La mayoría de quienes viven en Guadalajara no ven en la Primavera “la capacidad para mejorar su vida”, según la UNESCO. (Foto: Alfonso Hernández)

Aunque este sábado 27 de octubre el bosque La Primavera cumplió 12 años de haber sido declarado Reserva de Biósfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), actualmente la gestión que tiene el ecosistema dista de los principios de ese programa internacional debido a que no existe un apropiamiento de los 5 millones de habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), a pesar de que se trata de su sostén ambiental.

De acuerdo con Eduard Müller, de la Cátedra UNESCO de Reservas de Biósfera, los ecosistemas que cuentan con esta declaratoria en otras partes del mundo y han sido exitosos se debe a que sus pobladores reconocen los beneficios ambientales que les proveen y además tienen proyectos productivos. Por ejemplo, La Palma, en Canarias, España, donde extraen sal de forma artesanal que venden a precios muy altos en restaurantes exclusivos de París, lo cual podría darse en cada reserva de biósfera de acuerdo con los recursos naturales con los que cuentan.

“Aquí creo que la mayoría de quienes viven en Guadalajara no ven en la reserva de biósfera la capacidad de mejorar su vida, empezando porque muy pocos la han visitado; no está integrada, tenemos que integrar a la población y, si eso pasa, ahí no va a haber empresario que se atreva a entrar para poder hacer sus fraccionamientos, la gente la va a proteger. El tema es cómo lograr hacer que sintamos que dependemos de la Primavera para vivir y no que ella depende de nosotros”, declaró el consultor en entrevista.

“Cometimos graves errores porque hicimos pensar a la gente que tiene que proteger la naturaleza y la naturaleza no nos necesita, es más, estaría mejor sin nosotros. Somos nosotros los que dependemos de la naturaleza y ese es otro paradigma totalmente diferente. El futuro de Guadalajara depende de la Primavera, y si se la siguen comiendo se van a quedar desprotegidos”, advirtió durante una visita a la ciudad.

Müller señaló que no solamente los comités técnicos son lo que deben tomar las decisiones sobre el bosque, sino también los ciudadanos; sin embargo, lamentó que no sean tan numerosos y que además las autoridades hayan llegado a quitar de los cargos de gestión del bosque a personas calificadas para evitar mayor vinculación social, pues resultaban incómodas para los intereses económicos.

“Como reserva de biósfera debería de tener una gestión muy participativa, comités locales donde la gente que está dependiendo más de ella empiece a tomar decisiones, no necesariamente tienen que ser los técnicos quienes tomen las decisiones”, contextualizó.

“Lo que yo conozco de este caso es que la gente buena se sacó de la gestión a propósito, el movimiento político y empresarial dijo ‘esto no nos sirve, no nos sirve que hagan una buena gestión’, y era gente vinculada y con corazón, y se empieza a desmoronar la reserva de biósfera”, lamentó.

“Cometimos graves errores porque hicimos pensar a la gente que tiene que proteger la naturaleza y la naturaleza no nos necesita, es más, estaría mejor sin nosotros. Somos nosotros los que dependemos de la naturaleza”
Eduard Müller, de la Cátedra UNESCO de Reservas de Biósfera

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