El Estado debe garantizar la libertad ciudadana de las mujeres

Fotografía: @guadalupemorfin
Tlaquepaque, Jalisco.

“Tenemos que entender al cuerpo para que no sea un campo de lucha, sino un espacio de decisión de vida digna”. María de la Luz Estrada tiene más de tres décadas en la lucha: una mujer queriendo ser una mujer digna, plena y libre. Algo que no siempre lo entienden las instituciones y el machismo que las sucumbe.

Para que María de la Luz, Guadalupe Ramos y Karen Luna pudieran hablar en una universidad de extracción cristiana, tuvieron que pasar una crisis de comunicación y una asamblea extraordinaria de estudiantes que exigieron que las puertas del auditorio principal del ITESO fueran abiertas.

En menos de 48 horas, el evento se anunció, se canceló y se volvió a organizar. Por lo menos por ahora, las mujeres ganaron el derecho a hablar y a ser escuchadas. Y están dispuestas a seguir empujando una agenda que les permita ejercer la libertad y la ciudadanía plena.

Lupita Ramos, una de las feministas más reconocidas de la ciudad, mencionó que antes de abordar el tema del aborto, es necesario cambiar la perspectiva. En una democracia y un país que se siente orgulloso de su libertad y su soberanía, las mujeres no viven con derechos plenos para elegir sobre su vida y sobre su cuerpo.

“El primer gran paso para generar una discusión es mirarlo y reformularlo en otro punto de vista. Las primeras que tienen que discutirlo son las mujeres porque ellas son las que tienen que decidir sobre su cuerpo sobre su vida”.

Por su parte, Karen Luna manifestó que es necesario que se replique la idea de que “nadie está obligando a nadie a abortar. Sólo estamos dando el derecho, que cada persona es autoridad sobre su vida, y uno debe tomar decisiones que más le acomoden”.

En el ámbito legislativo, las principales ataduras son ideológicas. Las creencias se siguen situando como un factor determinante. Y en un Estado laico, esto es una contradicción. Lo que está detrás de una decisión como la interrupción del embarazo, están demasiadas carencias: una educación sexual digna, una dotación de anticonceptivos seguros y un machismo que lo permea. “¿Quién va a aportar feliz?” se cuestionaron las ponentes.

Con más de mil personas que llenaron las sillas y gradas del auditorio Pedro Arrupe, Lupita Ramos finalizó que la despenalización total del aborto terminará cuando se deje de criminalizar a las mujeres por ser mujeres.

Anuncios