Peatones, ¡a correr!

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    Los tiempos en los semáforos benefician a los automóviles y no dan espacio para que un viandante pueda cruzar la vialidad de manera segura y sin prisas. Foto: Fernanda Carapia
Fernanda Carapia/mural

Guadalajara, México (26 septiembre 2018).- Atravesar las principales avenidas de la urbe, aun con semáforo peatonal en operación, es una prueba de habilidad, destreza y velocidad.

Los tiempos en los semáforos benefician a los automóviles y no dan espacio para que un viandante pueda cruzar la vialidad de manera segura y sin prisas.

Por ejemplo, si usted pretende atravesar la Calzada y Niños Héroes, tiene 15 segundos para cruzar los seis carriles antes de que los carros que van por Niños Héroes empiecen a dar vuelta a la izquierda.

“Le tiene uno que correr, pero a veces no alcanza, lo tiene uno que cruzar en dos partes o torear a los carros”, externó José Guadalupe Mireles.

Además, en este crucero, donde existen semáforos peatonales, no todos están en operación. La mitad está completamente apagado, mientras que el resto presenta fallas.

En la Calzada Independencia y Javier Mina-Juárez, los peatones se juegan un volado con la muerte al intentar atravesar, pues los dispositivos viales no tienen previsto el detener totalmente la circulación para dar tiempo a los viandantes.

De este modo, aquellos que cruzan por la acera norte, deben enfrentarse a los conductores que circulan por Javier Mina y pretenden dar vuelta a la derecha en la Calzada.

Otro crucero semaforizado donde el tiempo es insuficiente para atravesar es en Mariano Otero, donde los peatones tienen que correr para ponerse a salvo o bien, aguantar a conductores que les echan el carro encima para apresurar su paso.

No todos los cruceros conflictivos tienen semáforos para peatones y donde hay, están descompuestos y el tiempo es insuficiente.

MURAL realizó un recorrido por una decena de puntos donde existen semáforos peatonales y constató que el 80 por ciento estaba descompuesto.

Un ejemplo fue en la Calzada y Javier Mina, donde el semáforo estaba “vuelto loco” y la luz daba el paso a los peatones, pero al mismo tiempo les marcaba el alto, este dispositivo también representaba un riesgo para los invidentes, ya que la señal sonora que da el paso al viandante pitaba constantemente.

Se solicitó entrevista a la Secretaría de Movilidad para conocer las fallas que se presentan, así como el motivo de éstas y los tiempos de reparación, pero a dos semanas no hubo respuesta.

Hora de publicación: 00:00 hrs.
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