Localizan a joven… gracias a colectivos

  • El cuerpo de ‘El Rayo’ permaneció 8 meses en la morgue Foto: Archivo Editorial
  • El bailarín Eleazar Guadalupe Hernández Torrecillas (centro) fue asesinado en diciembre de 2017 Foto: Archivo Editorial
Tania Casillas/mural

Guadalajara, México (11 septiembre 2018).- Eleazar Guadalupe Hernández Torrecillas no fue regresado a su familia gracias a la investigación de un Ministerio Público, o las confrontas de ADN, fueron las madres de otras personas desaparecidas las que lograron encontrarlo.

Reina Torrecillas creyó durante más de ocho meses que su hijo seguía desaparecido, mientras que el cuerpo del joven esperaba en los refrigeradores del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

El bailarín, conocido como “El Rayo” y originario de Sinaloa, fue privado de la libertad el 16 de diciembre de 2017, en Ciudad Guzmán; hombres armados se lo llevaron por la fuerza luego de que concluyó su participación como juez en un concurso de danza urbana.

El joven de 22 años, amante del movimiento y del color verde, subió a Facebook un video en vivo donde estaba calificando a otros bailarines en el kiosco de Ciudad Guzmán y esa fue la última vez que sus seres queridos lo vieron.

Su cuerpo fue encontrado en Tlajomulco el 19 de diciembre, tres días después de que fue reportado como desaparecido, pero permaneció sin ser identificado hasta el pasado 27 de agosto. Eso cambió gracias a la coordinación del Colectivo por Amor a Ellxs y el grupo Rastreadoras Sabuesos Guerreras A.C., de Sinaloa.

En la morgue no se dan abasto. Tanto que se encuentra al máximo de su capacidad y a veces utilizan un tráiler para guardar los cadáveres.

A la par de esto, también fallan en el área de genética. Los familiares de personas desaparecidas han denunciando retraso en la entrega de los resultados de ADN en las muestras que se les toma. Tardan hasta meses en llegar.

Los miembros del Colectivo Por Amor a Ellxs tuvieron acceso a las fichas de varios cadáveres para compararlos con las características de sus seres queridos.

Ahí descubrieron que había un cuerpo que coincidía con la información que el Colectivo Sabuesos les había enviado: un tatuaje de una linterna verde en la mano derecha y otro en el glúteo.

Una de las madres de Jalisco tuvo que darle la noticia a la mamá de “Rayito”.

“Esa es la mayor satisfacción, de que este chico pudo llegar a estar con su familia, eso es lo quisiéramos con todos los cuerpos que tienen ahí en Semefo, que lleguen a su destino final”, explicó la miembro del colectivo local.

Una integrante del grupo Sabuesos consideró que la búsqueda de personas desaparecidas por parte de las Fiscalías de todos los Estados es una simulación.

“Me da mucha impotencia que las autoridades jueguen con esas madres que día con día se están acabando al buscar a sus hijos”, enfatizó.

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