‘Quieren que uno busque’

  • ‘Julia’ espera poder encontrar a su hermano Sergio, desaparecido desde el 27 de junio. Foto: Enrique Osorio
Enrique Osorio/mural

Guadalajara, México (30 agosto 2018).- Cuando camina sobre la Calzada Independencia, José a veces imagina que entre los indigentes que ve tendidos en el suelo está su hijo Raúl.

Hace casi 5 meses, el pasado 10 de abril, su vida cambió cuando se enteró que Raúl, de 20 años, ya no volvió a su domicilio en el Fraccionamiento Los Cántaros, en Tlajomulco.

Ahora invierte aproximadamente 4 horas al día para intentar encontrarlo, entre los traslados que hace desde su domicilio, ya sea hacia el Servicio Médico Forense, a la Fiscalía o las terapias que recibe.

Es de camino a la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas que de pronto cree ver a su hijo.

“Siento que ahí está, le busco la cara a los indigentes, pero no (es él)”, explicó el hombre de 47 años, quien tuvo que cambiar sus horarios como mesero para trabajar sólo los fines de semana y dedicarse a las labores de búsqueda de lunes a viernes.

Sus horarios no los determina él, lo cuadran los hallazgos de cadáveres y fosas clandestinas, pues es en función de ellos que programa sus visitas a la morgue, en donde tiene que ver fotografías de cuerpos, rostros a veces desfigurados, cuerpos desmembrados, para saber si entre ellos está su Raúl.

Ya pasaron meses sin que Mario, su policía investigador, le dé un solo avance o le conteste las llamadas, hicieron que acudiera a la Fiscalía a pedir un cambio o que se agilice la búsqueda; ese día el policía le gritó y lo retó a ir buscar evidencia, a lo que José accedió, para asombro del funcionario.

“Le dieron unos puntos claves, un señor (vecino), de donde se distribuía la droga, y de las personas que se dedican a ‘levantar’ a la gente ahí en Tlajomulco, ellos me dicen que al siguiente día iban a ir, a llevar unas patrullas, pero no se ha hecho nada.

“Quieren mas bien que uno busque por sus propios medios a su familiar, que porque ellos están saturados, porque tienen muchas carpetas, que no hay muchos policías investigadores, que no tienen automóviles, eso es lo que ellos dicen, realmente no se le avanza nada a ningún caso”, acusó.

El mismo dolor vive “Julia”, quien busca a su hermano, Sergio, de 29 años, desaparecido el 27 de junio pasado en El Mirador, también en Tlajomulco.

La pareja de Sergio fue testigo, aunque ya se fue de la Ciudad, además hay una camioneta que fue asegurada en la PGR.

Ambos datos lo descubrió ella por su cuenta, pues acusó que el investigador a cargo del caso no le da informes e incluso le pidió que dejara de indagar y que se lo dejara todo a él.

“Él dice que está haciendo su trabajo, nosotros no vemos avance de su parte, nosotros hemos ido dos veces o tres por semana a Fiscalía para que nos den avances, nos den informes, él nos dice ‘su hijo andaba en malos pasos'”, narró.

La mamá de ambos tuvo que dejar su vida en Nayarit, para venir a la Guadalajara a apoyarla con la búsqueda; ambas son amas de casa y mezclan esta labor con horas de espera en la Fiscalía y en la morgue.

Estos son apenas una muestra de la forma en que las familias afrontan día a día la incertidumbre por sus parientes desaparecidos, situación que ni una Fiscalía Especializada en el tema ha podido revertir.

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