No ven por la salud mental de víctimas

  • Aún cuando la Fiscalía presume seguir el Protocolo de Atención Integral a Víctimas del Delito, la asistencia que ofrece a familiares de desaparecidos es deficiente. Foto: Archivo
Tania Casillas/mural

Guadalajara, México (23 agosto 2018).- Los familiares de personas desaparecidas no se sienten comprendidos en la Fiscalía, ni siquiera por los psicólogos encargados de atenderlos.

Aún cuando la dependencia presume seguir el Protocolo de Atención Integral a Víctimas del Delito, la asistencia que ofrece es deficiente.

“Dejan a las familias solas, se las tienen que arreglar solas”, consideró el psicoanalista del CUCS, Flavio Meléndez Zermeño.

El Colectivo Por Amor A Ellxs confirmó que ninguno de sus integrantes recibe atención psicológica en el Centro de Atención a Víctimas del Delito, a cargo de la Fiscalía de Derechos Humanos, porque se sienten revictimizados.

“Nos dicen que no tenemos que hablar de esto cuando es todo lo contrario, ¿por qué nos enfermamos después? porque estamos reprimiendo todo”, aclaró uno de sus miembros.

De acuerdo con el coordinador del área, Rodolfo Buenrostro, cerca del 70 por ciento de las personas que denuncia una desaparición, no acepta la terapia.

“Quedan después de venir, ya que los localicen, algunos, cuando sí son localizados, sí deciden regresar, y otros ya no se vuelven a presentar”, reconoció.

El protocolo establece que, después de levantar la denuncia, el Ministerio Público debe entregar un oficio donde se garantiza la atención psicológica, médica y jurídica.

El Fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro, aclaró que también se derivan a las personas a centros de salud o al DIF cuando viven lejos de la Zona Metropolitana. Abundó que hay más de 20 profesionales de la salud mental, repartidos en turnos, para la atención de las víctimas.

Uno de los psicólogos del área, Héctor Julián Anguiano Alfaro, reconoció que su labor consiste en “calmar” a los denunciantes.

“Ellos se encuentran desesperados porque quieren saber lo más pronto posible, que se encuentre algo sobre ellos, tratamos nosotros de platicar y ahora sí que no pedirles paciencia, sino confianza de lo que se está haciendo en la investigación”.

Al respecto, Méndez Zermeño lamentó que los empleados no tengan capacitación suficiente para atender a las víctimas de delito puesto que, en vez de contenerles el sufrimiento, deben orientarlo.

“(Deben) encontrar maneras de darle cauce al dolor, a la rabia que viven en la tragedia que les pasó y que les permita (…) encontrar una forma distinta de vivir en medio de la tragedia”, recalcó.

Algunos miembros del colectivo reciben atención psicológica por su cuenta, ahí aprendieron que tienen un duelo suspendido.

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