Zona de amortiguamiento de La Primavera, lucha sin frutos

Publicado: agosto 1, 2018 de GDL en Información Jalisco
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Colectivos e investigadores sostienen que el bosque tendrá futuro sólo si se establece ese cordón que diluya la depredación urbana.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

La más larga y por ahora, poco fructífera lucha de los ecologistas, en el caso del bosque La Primavera, ha sido establecer una zona de amortiguamiento de la que no se le dotó con el decreto “mocho” de 1980. Fue pionero en esa lucha la asociación civil ProHábitat, que presidía María Casparius, junto con el Colectivo Ecologista, de Mayte Cortés y Jorge Gastón, así como otras instancias de amigos del bosque, lideradas por María del Rayo Calderón y por Jaime Eloy Barajas.

Quien la estuvo a punto de culminar, como funcionario público, fue el investigador de la UdeG, Miguel Magaña Virgen, pero el gobierno de Francisco Ramírez Acuña echó atrás la posibilidad aunque se le había entregado de su predecesor, un documento debidamente integrado. Ahora lo empuja de nueva cuenta el colectivo Anillo Primavera, conformado con investigadores y estudiantes del Iteso, quienes operan desde el comité ciudadano del organismo público descentralizado del área natural protegida.

Posiblemente el único fruto concreto, generado con propósitos más específicos, ha sido el decreto de zona de restauración del Cerro del Tajo, establecido por vecinos y el gobierno estatal apenas en enero pasado, con la expresa intención de contener la urbanización acelerada de esa montaña enclavada al sureste del bosque; la vida y las posibilidades de ese decreto se debaten ahora en los juzgados federales, y establecerán si se trata de una herramienta sólida que pueda rescatar las zonas del bosque que fueron entregadas a la especulación tras recortarse el polígono, de 40 mil hectáreas a 30,500 ha (hoy con menos de 30 mil ha, por el amparo de Santa Ana Tepetitlán).

Pero la solución integral sigue sin llegar. René Solinís Noyola, sobreviviente de Prohábitat, no es muy optimista.

“Estuvimos tratando de hacer un área de amortiguamiento y los dueños de los predios, particulares, nunca quisieron; entonces decían que había que hacer la zona de amortiguamiento adentro de la zona protegida, lo cual era una vacilada; hubo muchas gestiones y pláticas con los directores, con Salvador Mayorga, con José Luis Gámez, pero no aterrizó nada, pero en contra de esos intereses no se pudo”, explica a MILENIO JALISCO.

– ¿Considera que fracasamos como sociedad al no haber sacado adelante esto?

– Yo creo que ha habido más que nada intenciones del gobierno de tratar de hacer algo, pero, no ha podido, por un lado; por otro lado ya nos hicimos viejos y los jóvenes no lo agarran ya, como deben ser las cosas, no le hemos podido poner reglas […] la mancha urbana en esos años apenas era de un tamaño similar al bosque, pero ahora, la ciudad ha crecido demasiado, y ya está por todos lados, más de tres veces, y si a eso juntas que los parques públicos cada vez son menos, y que muchos son rematados el mejor postor, pues a la ciudad no le puede ir bien”. A su juicio, la pasada campaña política es fiel reflejo de la desorientación de la sociedad, pues si bien se afrontan temas serios como la inseguridad y la corrupción, la crisis ambiental generó pocas líneas, evidenciando una fuerte desinformación.

ProHábitat se conformó en 1972, y sus escrituras fueron protocolizadas en 1973.La lucha inicial fue por el patrimonio arquitectónico y cultural, pero después se sumó a la lucha ambiental, y puso dos temas en la agenda de prioridades: los casos de La Primavera y del lago de Chapala. Hoy ya apenas tiene protagonismo, pero en realidad el tema no ha dejado de tocarse.

Magaña Virgen, quien como director general en la Comisión Estatal de Ecología, hoy Semadet, empujó una propuesta de zona de amortiguamiento, señala: “la intención era proteger, era detener el empuje del desarrollo urbano, y seguimos todas las instancias técnicas, pero al llegar a la toma de decisión, no se pudo, y seguimos viviendo bajo esa consecuencia”, sostiene.

El relevo lo ha tomado, de forma clara, Anillo Primavera. En el diagnóstico estratégico elaborado en 2016 por el propio OPD, sus integrantes, sumados a otras organizaciones civiles del comité ciudadano del bosque, hicieron las siguientes observaciones: “históricamente el área metropolitana de Guadalajara ha borrado al bosque de sus planes de ordenamiento territorial. Hay un mal entendimiento de la responsabilidad municipal hacia La Primavera […] en este sentido, los planes parciales de cada ayuntamiento tendrán que entender y salvaguardar la fragilidad ambiental del bosque al interior del polígono protegido, tanto como al exterior considerando una zona de amortiguamiento y transición. Para ello, se tendrán que renovar los instrumentos de ordenación ecológico territoriales con escalas adecuadas para entender la problemática del bosque y su relación con la ciudad. Asimismo, se tendrá que empezar a gestionar el territorio desde una visión de cuenca, esto especialmente para la protección y gestión del agua de la zona, que representa 35 por ciento del consumo en la ciudad”.

Añadieron: “El desarrollo urbano –bien o mal planificado- genera grandes impactos en los ecosistemas en los que se inserta, de ahí que la aplicación de la normativa en cuanto a ordenamientos territoriales resulte fundamental. No obstante, el crecimiento de la metrópoli se ha dado de forma más bien desordenada, en parte porque los planes parciales de las localidades no son compatibles con el plan de conservación del área, aunque también porque no existe un programa de ordenamiento territorial con un enfoque metropolitano”.

Sin embargo, mencionan que “es difícil sostener el diálogo con los ayuntamientos ya que éstos no mandan a sus representantes directos a las juntas de gobierno, sino que envían suplentes quienes permanecen concentrados en sus teléfonos celulares la mayor parte de las juntas”.

La zona de amortiguamiento es la que permite vertebrar los corredores biológicos. “De forma importante se considera que el tema de la conectividad es central, ya que si la reserva se estrangula no se va a poder llegar a hacer mucho”, concluyen. Ese es el temor: que no haya voluntad política para afectar a los dueños de grandes superficies con destino inmobiliario, de parques industriales o de infraestructura. Sería la muerte para La Primavera, al menos, como espacio de vida salvaje

Los ejidos, los once aliados desconfiados

Con la salvedad de Santa Ana Tepetitlán, los ejidos de La Primavera no han combatido la protección de la sierra, pero son aliados incómodos o adversarios del modo en que se ha llevado la gestión desde 1980. Especialmente a partir de 2014, con la conformación del organismo público descentralizado, han acudido a los tribunales a impugnar lo que consideran una escasa representación, aunque al tiempo, colaboran con el OPD en diversas acciones de prevención y restauración.

“De entrada, existe una clara noción entre los ejidatarios sobre los numerosos beneficios que el bosque aporta a la sociedad: oxígeno, agua, captura de carbono para la calidad del aire, y que es en este sentido, funciona el espíritu de la lógica de pago por servicios ambientales”. En San Agustín, municipio de Tlajomulco, “tienen claro que se necesita ordenar el crecimiento, delimitar el área de protección del bosque y, sobre todo, hacerlo valer. El problema, en su opinión, es que el ayuntamiento da luz verde a los desarrolladores para ganar votos, sobre todo en periodos de elecciones. Además, comentan que dentro de los ordenamientos del territorio los ejidos no tienen facultad de cambiar de uso de suelo. Sí hay un lineamiento ecológico que les dicta qué requerimientos necesitan cumplir, pero la administración se coludió y dio la autorización de palabra. Ellos mismos autorizaron desarrollos habitacionales que colindan con las parcelas del ejido, y esos terrenos explotados están llenos de escombro. Esto hace que los fraccionamientos se quejan pensando que son los ejidatarios. Al respecto, se cita un caso de indefinición de una propiedad llamada Villa Felicidad en la zona poniente”.

Estos son conclusiones de una consulta que se les hizo para el diagnóstico estratégico de La Primavera, de 2016. En ese entonces, San Agustín se sentó como único representante ejidal en la junta de gobierno, pues también era la excepción en la andanada de amparos contra ese nuevo esquema de organización y gestión del área natural protegida.

“Existe una fuerte problemática de invasión a ejidos y predios privados al interior del bosque. Los ejidatarios externan su inconformidad con los fraccionamientos que están dentro del bosque y que, a pesar de ser irregulares, no han sido frenados. Un ejemplo de ellos es el fraccionamiento Esmeralda, cuyos desarrolladores vendieron parcela y tomaron posesión de parte del bosque. Otro ejemplos es el fraccionamiento Los Robles. Otro problema que reportan los ejidatarios de Tala y Huaxtla son los terrenos de uso común donde han empezado a aparecer asentamientos irregulares. Los invasores son los mismos ejidatarios que están parcelando las propiedades de uso común, sin embargo el comisariado ha preferido no intervenir para no generar conflictos. La gente se está adueñando de tierras que no son suyas. Hasta ahora sólo se identifican cinco casos donde incluso se ha querido vender la tierra a terceros, pero el comisariado no lo ha permitido. El problema es que los habitantes no entienden que el uso común es sólo un derecho”, añade el documento.

En los ejidos “también han tenido un fuerte problema con los desarrollos inmobiliarios irregulares. En Huaxtla se reporta que los desarrollos se están metiendo a los ejidos gracias a los ayuntamientos que están dando permisos para fraccionar. En San Agustín, los fraccionamientos pegados a la Primavera también están afectando pues tiran sus aguas negras al arroyo y hay tiraderos de basura”.

Por otro lado, Tala ha crecido sin control “pues el ayuntamiento ha hecho acuerdos con desarrolladores inmobiliarios para construir fraccionamientos y cotos. Para ellos es un problema y lo consideran una injusticia, especialmente porque si una empresa quiere instalarse en la zona el ayuntamiento obstaculiza el proceso a pesar de tener todo en regla –y a pesar de la generación de empleos que esto significaría-, pero si se trata de un desarrollo inmobiliario no sucede así”.

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Claves 

Los ejidos de La Primavera 

San Juan de Ocotán Lázaro Cárdenas

La Venta del Astillero

La Primavera

Huaxtla

El Colli

Santa Ana Tepetitlán

Tala

Huaxtla

San Agustín López Mateos

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