Jalisco, el estado donde no brilla el arcoíris para todos

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Violencia, discriminación, persecución, rechazo, insultos, desigualdad de oportunidades, anorexia, transformación física bajo ningún control médico, problemas de autoestima, privación de derechos y segregación. Estos son los retos a los que una persona trans se enfrenta si quiere vivir con una identidad de género distinta a la esperada por la sociedad.

“Iba yo saliendo de la secundaria. Unos chicos me tumbaron al suelo y comenzaron a patearme. Me decían: por maricón, joto y puto. Los términos despectivos que algunas personas usan para referirse a nosotros. Yo intenté levantarme, pero me di cuenta que tenía la pierna fracturada”.

Candance Chávez López, más conocida como Candy inició su proceso de transformación a sus 26 años en 2016, aunque ella dice reconocerse como mujer desde los 4 años ya que desde su corta edad recuerda decirle a su madre que, “no era un niño, si no una mujer”. Para fortuna de ella, su madre siempre le tuvo paciencia y no recurrió al rechazo.

La historia de Candy y de muchos otros transexuales está expuesta no sólo a una aceptación de ellos como personas trans, sino también, a la de un proceso social que en ocasiones lastima, ya sea de manera física o psicológica los derechos que a todas las personas les deben ser garantizados, como lo son: una vida digna, a una educación y el de ser tratados en igualdad de condiciones.

“Yo siempre fui un chico muy femenino, incluso los doctores antes del parto le dijeron a mi madre que el sexo del bebe era de una niña. Yo nací vestida de rosa”. Uno de los principales miedos de su familia es que ella fuera víctima el odio y bullying que reciben las personas de la comunidad LGBTTTI.

“Obviamente para mi mamá ha sido un proceso de mucho miedo y dolor. El pensar que su hija puede ser golpeada en la calle, que en ocasiones recibe ofensas por el puro hecho de vestir o de expresarse de manera distinta”, para Candy la lucha es diaria. En el transporte público, en hospitales o escuelas su presencia causa “conflicto o incomodidad”.

– Hormonas, cirugías plásticas y ganas inmensas de cambiar su apariencia –

El proceso físico al que se someten los hombres y mujeres trans es bastante complicado, peligroso, en ocasiones doloroso y costoso. El tratamiento hormonal al que se someten implica suprimir o minimizar los caracteres sexuales secundarios originales y adquirir los del sexo deseado.

Para ello, en el caso de Candy y los hombres que desean hacer su proceso de feminización, implica una terapia hormonal a base de estrógenos (hormona sexual que intervine en la aparición de caracteres sexuales secundarios femeninos), mismo que cuando se inicia no puede ser revertido.

Los cambios son rápidos, inmediatos y limitados: una talla mayor de pechos, forma de la mandíbula más fina, adelgazamiento y suavización de la piel o cambios en el sector de la pelvis. A sí mismo, el tratamiento puede en ocasiones adelgazar el vello en distintas zonas, pero muy rara vez lo desaparece, por ello recurren a tratamiento laser.

Las hormonas les representan un costo quincenal de mil o dos mil pesos, más el tratamiento laser que varía desde los cuatro mil a los diez mil pesos. Y las que pueden costearlo se someten a cirugías estéticas de pechos y glúteos, otras incluso el cambio de género.

Intervenciones médicas que no bajan de los 25 mil pesos cada una.

En la desesperación de muchas y muchos de ellos que no pueden costear el tratamiento, se comienzan a inyectar aceites de distintos tipos que en muchas ocasiones terminan por afectar de manera crónica su salud y corriendo el riesgo de que les arrebate su vida.

– Violencia y percusión a la comunidad trans es latente en el Estado –

“Uno de los problemas principales que hay en el registro de los asesinatos y muertes de personas trans, es que cuando las autoridades levantan el informe normalmente nos llaman hombres vestidos de mujeres, mas no personas trans”, es por ello que es complicado llevar un registró confiable de las defunciones, explica Candy.

Al inicio del año 2017, en un bar gay de la zona centro de Guadalajara, asesinaron a balazos a Anahí Tapia Llamas, hecho que marcó un parteaguas al ser registrado por la Fiscalía General del Estado como “crimen de odio hacia una integrante de la comunidad transexual”. La chica recibió dos impactos de bala, para después ser arrastrada al exterior por su agresor y abandonarla ahí.

La Comisión Estatal de Derecho Humanos de Jalisco, explicó en entrevista para #44LAB que la recomendación 20/2018 que se extendió al Congreso del Estado fue para hacer énfasis sobre la situación de violencia y persecución de la cual son víctimas las personas de la comunidad trans, además de poner el tema de legislar la identidad de género en Jalisco.

La discriminación es uno de los factores presentes en las decisiones de las personas transexuales, transgénero y trasvestis ya que sus oportunidades laborales, académicas y sociales son limitadas por su aspecto físico y las preconcepciones que la sociedad tiene de ellas.

Candy ahora es parte de la Red Mexicana de Mujeres Trans, activista en pro de los derechos de las personas LGBTTTI, colaboradora activa del colectivo Voto Incluyente.

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