Pierden todo en Alcalde Barranquitas

  • Sufren inundaciones en zona intervenida por la Línea 3; prevén manifestaciones. Foto: Raúl Méndez
Fernanda Carapia/Mural

Guadalajara, México (29 junio 2018).- La Línea 3 y el agua los dejó sin nada.

En menos de siete minutos, Leticia perdió el poco menaje que le quedaba: el refrigerador, la estufa, el tanque de gas, el colchón… todo quedó flotando en la mezcla de agua de lluvia y de drenaje que la noche del miércoles inundó su casa.

“No tuve tiempo de nada, sólo de subir a mi mamá a la planta alta de la casa, ella tiene 90 años y apenas llegamos, sólo me dio tiempo de agarrar las medicinas”, relató la mujer.

En su rostro hay frustración, coraje, tristeza, hartazgo. Es la cuarta vez en una semana y la décimo séptima desde 2016, que el agua entra sin permiso a su hogar.

Rodolfo Guadalajara, director del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) hizo un recorrido por la zona. Le llovieron quejas, críticas y reclamos. La gente ya no quiere acuerdos, exige soluciones.

El funcionario no la tiene y para salvaguardar la vida de los vecinos, les propuso una reubicación temporal a un hotel.

“Lo primordial es salvaguardar la vida, por eso hay que retirarse del lugar, aunque regresemos, es un tema de seguridad, irse a un hotel, a un lugar seguro, por lo menos un día o dos”, apuntó.

Los vecinos lo rechazaron. No quieren dejar su patrimonio. Ellos, dicen, no tienen la culpa de las obras mal planeadas y ejecutadas.

“Nosotros hemos sido los que hemos pagado los platos rotos y ya no hay platos para romper, llegamos al límite (…) vamos a hacer lo que tengamos que hacer para que esto se resuelva, ya perdimos todo, no tenemos nada más que perder”, comentó Adela Chavoya, quien vive en la Calle Pedro Loza.

Pusieron una fecha. Hoy quieren una respuesta, de lo contrario harán manifestaciones y protestas, no están dispuestos a seguir.

Como muestra, ayer bloquearon por unos instantes el cruce de Mariano Bárcenas y Jesús García lo que provocó un conato de bronca entre los manifestantes y ciudadanos, quienes les echaron los carros encima para poder pasar. No pasó a mayores.

Guadalajara reconoció que en el papel, los habitantes de las calles Santa Mónica y Pedro Loza no volverían a inundarse, pero la realidad fue otra, incluso reconoció que ha sido la peor inundación desde 2016.

En los próximos días se pensará en una solución provisional, pero no sólo para estas calles, sino para toda la zona con la idea de detener el agua calles arriba para evitar que ésta llegue a Santa Mónica y Pedro Loza.

La solución definitiva, admitió, es el colector, que estará listo hasta agosto. Mientras, son acciones paliativas y, mientras no se tenga un diagnóstico técnico -el cual estará entre hoy y mañana- los vecinos están en riesgo de inundación.

“Ya nada más vemos que llueve y temblamos, no dormimos por miedo a que llegue el agua”, dijo Lety.

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