Seis maestros del CUCS de la UdeG, señalados por acoso contra alumnas

Propone que el protocolo anunciado por el rector sea presentado a organizaciones, estudiantes, sindicatos y especialistas

Afectadas tuvieron que carearse con uno de los presuntos agresores
Estudiantes de la Universidad de Guadalajara se manifestaron el pasado primero de junio frente al Paraninfo de esa institución en repudio al acoso contra alumnas y maestras por parte del entonces coordinador de la carrera de Antropología, Horacio Hernández Casillas, quien dos días después fue destituido. Las inconformes dieron a conocer que también existen abusos en otros centros de estudioFoto Arturo Campos Cedillo

Juan Carlos G. Partida Corresponsal Periódico La Jornada

Al menos seis profesores del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) son acosadores sexuales de sus alumnas, denunció la docente y activista en derechos sexuales y reproductivos Patricia Ortega.

Aclaró que las acusaciones las ha recibido en sus clases y tutorías, así como de otras maestras; sin embargo, algunas no dan el nombre de los acosadores por temor.

Son por lo menos seis profesores, entre ellos un maestro de sexualidad en (la carrera de) sicología. Abundan los señalamientos, afirmó la también representante en Jalisco de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México.

La catedrática afirmó que las recientes denuncias penales y ante autoridades de la UdeG en contra del coordinador de la licenciatura de Antropología, Horacio Hernández Casillas –hoy separado del cargo–, animaron a un grupo alumnas de sicología a presentar denuncias penales contra un profesor de sexualidad, cuyo nombre no reveló.

Detalló que en 2017 un grupo de alumnas elaboró un oficio y lo entregó a la administración del CUCS, pero cuando las quejosas se entrevistaron con el abogado del centro universitario les dijo que debían carearse con el maestro, que él sabría sus nombres y se realizarían varias sesiones para que él se defendiera.

Es un procedimiento que funciona cuando es un asunto de otra naturaleza, pero no para el acoso. Por ello desistieron en su momento, expresó Ortega, maestra de la carrera de sicología en la UdeG.

¿Te gustaría que te violaran?

Por testimonios supo que el maestro hace comentarios groseros en clase. Por la materia que imparte, siente que puede tocar el tema del sexo en forma explícita, y las jóvenes que se quejaron en ese momento estaban en primer semestre. Algunas, aún menores de edad, se sintieron incómodas.

Además usa frases como: Me gusta como vienes vestida, o la forma como vienes hoy es a lo que me refiero cuando digo que son ustedes las que provocan, e incluso: ¿Te gustaría que te violaran?

Algunas alumnas dejaron de acudir a sus clases, lo que afectará su promedio y hará que reprueben la materia, por lo que deben tomar más asignaturas en otro ciclo o modificar su plan de estudios. Las chicas tenían miedo de encontrarlo en los pasillos de la escuela, dijo.
La académica y activista demandó que en el protocolo anunciado por el rector Miguel Ángel Navarro para actuar en casos de hostigamiento y acoso sexual se consulte con sindicatos universitarios, estudiantes, organizaciones civiles, institutos de mujeres y especialistas de género de la propia universidad para que se convierta en un instrumento real, que sirva y fomente la desaparición de este problema.

El fin de semana el rector de la UdeG anunció medidas de prevención de este delito, como campañas de concientización entre la comunidad universitaria, una línea de denuncia y la creación de un ombudsman universitario.

Patricia Ortega sugirió que el protocolo incluya una ruta clara para las denuncias, que se otorgue preponderancia al dicho de la víctima, que se aplique una perspectiva de género y se entienda que el contexto dificulta la acusación, porque es un problema producto de la cultura machista.

Una ex alumna de antropología relató que dejó la carrera decepcionada de la clase del coordinador de esa licenciatura, Horacio Hernández Casillas, hoy separado del cargo e investigado por la Fiscalía General del Estado por el delito de acoso.

Comentó que ella residía en el extranjero y regresó a estudiar a la UdeG, pero se encontró con el cacique de Antropología. Con frecuencia, recuerda, alardeaba de su poder en la UdeG; advertía a sus alumnas que lo mejor para ellas era que lo quisiéramos mucho, pues el plan de estudios estaba diseñado para que él impartiera al menos una materia en cada semestre de la carrera.

Todos en la licenciatura saben de su fama de acosador y tirano, de sus miradas lascivas a las estudiantes y de sus preguntas a los alumnos para saber a cuántas de nosotras ya se habían cogido, añadió.

Confió en que a este clamor de justicia se unirán más voces que traerán consigo los cambios radicales y positivos que tanto necesita la universidad. Basta de ser guarida de lacras y rufianes; necesitamos líderes que estén a la altura de la universidad y de la carrera, dignos de representarnos y de servirnos.

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