El medio ambiente no será eje del desarrollo de Jalisco

Jalisco, privilegiado a nivel mundial por su riqueza y biodiversidad, seguirá en degradación porque la economía seguirá primando sobre el capital natural

Contaminación en Guadalajara
La salud ciudadana está deteriorándose por la exposición cotidiana al ozono y no se diga de las enfermedades emergentes, en tiempos de cambio climático (Fernando Carranza)

La crisis ambiental presente y futura condicionará fuertemente el desarrollo de Jalisco, un estado enclavado en zona de transición biogeográfica, al sur de la línea del Trópico de Cáncer, es decir, la franja del planeta más rica en formas de vida, pero a la vez, la más expuesto al cambio de patrones de temperatura, clima y precipitación.

Esta condición obligaría a establecer el componente ambiental como el más importante de cualquier proyecto de gobierno, dado que el llamado “capital natural” es el que da las posibilidades para crear riqueza de los modos más diversos: desde la agricultura y la ganadería hasta emporios turísticos y ciudades bien abastecidas, donde se desarrolla información y alta tecnología, pero no es así. Un rápido análisis de las plataformas publicadas por los candidatos al gobierno de Jalisco, revelan dos cosas: una, saben que es un tema importante. Dos, no saben que es el tema fundamental.

“Construir una estrategia política nos coloca en el punto de inicio de reconocer que el ambiente es el resultante del encuentro permanente entre cultura y naturaleza en un territorio; que esta concurrencia no es voluntaria sino que está implícita en la vida y que es un factor decisivo para el bienestar, e incluye la superación de la pobreza”, señala el científico Arturo Curiel Ballesteros en la introducción del capítulo sobre el tema en la última versión de Jalisco a futuro (2013), el proyecto de planeación más ambicioso en 30 años.

“Dicha placidez humana y el crecimiento económico en Jalisco no es posible sin los servicios que prestan los ecosistemas y, por ello, el estado que guarda el medio ambiente es al mismo tiempo el reflejo de nuestro confort y el resultado de la actuación de grupos sociales en la forma de poblar, consumir, usar tecnologías y manifestar la cultura de apropiación del territorio, el cumplimiento de las normas y la educación social, que constituye el capital jalisciense ante las demandas del desarrollo sustentable”, añade.

(Se han perdido en 42 por ciento los bosques en el estado)

“Es necesario reconocer también que una política pública tiene que atender no solo los problemas que son importantes para la población en términos de su percepción, sino la acción gubernamental de proteger a la comunidad ante las fuerzas que destruyen el patrimonio natural y disminuyen los servicios que prestan los ecosistemas para el bienestar humano”. El académico de la UdeG, Premio Jalisco de Ciencias 2009, quien hoy preside además la Sociedad de Geografía y Estadística del estado, enumera las prioridades: contaminación del aire, basura, contaminación del agua, deforestación, Incremento de temperatura, degradación de suelos y expansión urbana

Y si bien reconoce un avance institucional, el deterior no ha cesado de avanzar desde 1989, año en que comenzaron las instituciones estatales con la Comisión Estatal de Ecología (Coese).

28 por ciento más población, 142 por ciento más autos, 54 por ciento más basura, 45 por ciento más fertilizante en tierras de cultivo. “Los equilibrios necesarios se van perdiendo a causa de la injerencia de visiones de corto plazo, que han permitido posicionar a la especulación y una máxima ganancia económica en el espacio que deberían ocupar la planeación y un desarrollo económico sustentado en el bienestar de la población y la conservación de los sistemas vitales planetarios”, subrayaba en otro artículo, denominado “Medio ambiente: más allá de los recursos naturales”.

La tendencia “es de una pérdida en el acceso de los recursos que permiten una vida digna y un desarrollo estable. En su lugar, se revela un incremento de presiones y abandonos que acentúan la vulnerabilidad de las poblaciones humanas, los recursos naturales y las especies silvestres”.

(La ganadería y agricultura desmedida ha afetado la biodiversidad)

Institucionalmente, se dan esfuerzos reales para enfrentar el deterioro: una red de monitoreo atmosférico de la ciudad, una secretaría especializada en el ramo ambiental a la que recientemente se incorporó, con acierto, el tema territorial; más recursos económicos y programas de manejo para áreas naturales protegidas, declaratorias de sitios Ramsar y fortalecimiento de prevención de desastres. “Pese a los esfuerzos mencionados, no se ha logrado detener la degradación ambiental, pues no se han implementado acuerdos y acciones suficientes que modifiquen y regulen las fuerzas motoras del deterioro, los cuales establezcan un ordenamiento territorial que mitigue los costos ambientales y sociales provocados por la especulación para la obtención de grandes, rápidas y fáciles ganancias…”.

Las cuatro fuerzas motoras: el crecimiento poblacional, los hábitos de consumo, la tecnología, y los criterios economicistas y de corto plazo en la toma de decisiones.

“En 1990, la mayor presión al ambiente se localizaba en la población establecida en el municipio de Guadalajara; en contraste, en 36 municipios se presentaba un decremento de población. Para 2010, son siete los municipios que más han aumentado su presión al ambiente —Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque El Salto, Tlajomulco y Puerto Vallarta—. En contraste, los municipios con crecimiento negativo suman 79”.

Esto significa que “el crecimiento poblacional se va centralizando […] lo que incrementa los niveles de presión al ambiente debido a la intensa carga poblacional que afecta el aprovisionamiento de los servicios”. Un ejemplo claro es el agua, con la que hay que subsidiar a los conglomerados humanos. La tendencia no se ha modificado en 2018.

Claves

Más datos del deterioro de tres decenios

De 1990 a la fecha, se creció casi cinco tantos más en vehículos automotores que en personas

La generación de basura creció más del doble que la población

En 1990 se producía con fertilizantes agresivos al ambiente en poco más de un millón de hectáreas; ahora se hace sobre 1.5 millones de ha

Los bosques de Jalisco se han perdido en 42 por ciento y están degradados en 23 por ciento

La salud ciudadana está deteriorándose por la exposición cotidiana al ozono y no se diga de las enfermedades emergentes, en tiempos de cambio climático

Fuente: Jalisco a futuro, Arturo Curiel Ballesteros

 

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