¿Qué tal que nos proponemos una huelga general de todas las escuelas y universidades hasta que aparezcan todos los desaparecidos?

Compañeras y Compañeros

Hasta el momento están reconocidas más de 35 mil personas desaparecidas en México, y más de 3,500 en Jalisco. El Estado y los medios de comunicación nos repetían hasta el cansancio que la gente desaparecida estaba relacionada con el crimen organizado. Y nosotros les creíamos. Y nosotros lo justificábamos. Y nosotros nos tranquilizábamos pensando que nunca nos iba a pasar, que eso no le ocurrirá a nadie que queremos o está a nuestro alrededor.

El Estado y los medios de comunicación nos repetían hasta el cansancio que el encargado de desaparecer era el propio crimen organizado. Y nosotros volvimos a creer. Y nosotros de nueva cuenta volteamos la mirada. ¿Pero acaso está justificado que una persona desaparezca a otra, simplemente por el hecho de que tiene más poder o porque no hay consecuencias?

El 26 de septiembre de 2014 algo quedó claro. El Estado es quien lleva a cabo las desapariciones. El Estado desapareció a 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa y asesinó a tres estudiantes de esa misma escuela y a tres civiles en Iguala. Desde ese momento ya no puede mentirnos. Ya no podemos acusarlo de omisión. Ya no podemos pedirle que resuelva este problema, el gobierno es el problema. El Estado mexicano despliega una guerra contra toda la gente. Guerra que tiene como objetivos la acumulación y la ganancia, por tanto, es la guerra del capital, donde el crimen organizado es sólo una de las empresas trasnacionales que la ejecutan. El Estado y el capital son nuestros enemigos.

Entre 19 y el 21 de marzo de 2018, en la Zona Metropolitana de Guadalajara, el Estado volvió a desaparecer a cinco estudiantes, dos de la Universidad de Guadalajara y tres de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV). Susana Carolina Gutiérrez Flores, estudiante de la licenciatura de Psicología de la UdeG apareció con vida al siguiente día. A César Ulises Arellano Camacho, estudiante de la licenciatura Medicina de la UdeG, lo encontraron ahorcado en la barranca de Huentitán; el Estado nos dice que se suicidó, pero ¿acaso le podemos creer? Los tres estudiantes del CAAV siguen desaparecidos. El Estado nos dice que los está buscando, pero ¿acaso podemos confiar que de verdad lo está haciendo? Ya las familias de los desaparecidos nos han dicho que “solamente la organización de nosotros, los civiles, hará posible un cambio en México, no se lo podemos seguir dejando al Estado; nunca, jamás, la justicia vendrá del verdugo”. El Estado desaparece personas todos los días. El Estado y el capital son nuestros enemigos.

¿Y frente a esto qué podemos hacer? Sí, sentimos mucho miedo, sentimos mucha rabia, sentimos mucha impotencia y desolación No queda más que luchar. Tenemos que detener la guerra. Pero no exigiendo paz ni el cumplimiento del estado de derecho. Tampoco pidiendo mayor seguridad, más patrullas y policías. Mucho menos intentando hacerle saber a nuestro verdugo que no somos criminales. ¿Los criminales merecen ser desaparecidos, merecen ser ahorcados, merecen ser esclavizados? Si pensamos que sí lo merecen entonces somos unos miserables, el Estado habita en nosotros y nos ha vuelto contra nuestros hermanos de cadenas y de miserias.

Tenemos que resistir. Sólo contamos con nosotros mismos. Nadie vendrá a salvarnos. No podemos pedirle a nuestro enemigo que nos resuelva nuestros problema. Únicamente nosotros podemos detener la guerra. Tenemos que destruir el Estado. La libertad y el Estado son incompatibles, no pueden coexistir. Si no destruimos el Estado, no vamos a derrotar al capital.

¿Pero cómo comenzar a resistir? ¿Qué tal que nos proponemos una huelga general de todas las escuelas y universidades hasta que aparezcan todos los desaparecidos, hasta que aparezcan Javier Salomón Aceves, Daniel Díaz y Marco Ávalos?

¡A la huelga compañeros! Si no luchamos, si no nos organizamos, el Estado y el capital nos seguirán desapareciendo, nos seguirán asesinando. El que está a nuestro lado es nuestro hermano de sufrimientos. Resistamos codo a codo. Luchemos como uno solo contra los que destruyen nuestra vida.

 

Postura anonima

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