Pierde su aporte Cerro del Cuatro

  • El Cerro del Cuatro filtraba agua de lluvia hacia el acuífero Atemajac-Toluquilla y con la humedad de las áreas verdes, enfriaba el viento e influía en su dirección. Foto: Carlos Ibarra
Jonathan Bañuelos/Mural

Jalisco, México (16 abril 2018).- Con el crecimiento urbano, el Cerro del Cuatro dejó de ofrecer los servicios medioambientales de los que gozaba hace décadas, para convertirse en el “drenaje” atmosférico de la Ciudad.

Así lo catalogó el jefe del Departamento de Ciencias Ambientales del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la UdeG, Miguel Magaña Virgen, quien lamentó que los fraccionamientos sigan expandiéndose en esta zona.

Explicó que hasta hace 55 años, el cerro filtraba el agua de lluvia hacia el acuífero Atemajac-Toluquilla, uno de los “más importantes” de la Metrópoli y además influía en la dirección de los vientos por la altura -de mil 870 metros sobre el nivel del mar- y humedad que tenía.

Al urbanizarse, precisó el especialista, el agua pluvial dejó de infiltrarse y empezó a escurrirse, afectando los mantos acuíferos.

Como indica el Plan de Desarrollo Urbano de Centro de Población municipal, tres arroyos se inician en sus faldas y en las del Cerro Santa María: Nueva España, San Sebastianito y La Colorada.

Además, el Cerro del Cuatro perdió su capacidad de filtrar el aire, provocando que el esmog se estanque en la zona.

“Al no tener áreas verdes que enfriaran el viento por la condición de humedad, la zona empezó a desecarse, de tal manera que conforme se fue desarrollando la urbanización fue disminuyendo sus servicios (ambientales)”, mencionó Magaña Virgen.

Hasta el pasado 12 de abril, el Sistema de Monitoreo Atmosférico de Jalisco reportó 29 episodios de mala calidad de aire en la Metrópoli, de los cuales, seis se ubicaron en la estación de Miravalle, que mide la zona del Cerro del Cuatro.

El académico también explicó que las aves y pequeños mamíferos, así como la vegetación tipo selva baja caducifolia que había, fueron suplantados por industrias, vialidades y asentamientos irregulares.

“Me parece que difícilmente se podrá resolver ese asunto; lo único que queda del cerro que es una zona muy pequeña, es propiedad privada, y me parece que sí sería muy importante para los Municipios correspondientes procurar que lo que quede se pudiera declarar como un área de protección”, subrayó.

Pese a este escenario, en los últimos años, de 2015 a 2017, el Ayuntamiento de Tlaquepaque autorizó la construcción de nueve fraccionamientos, traducidos en mil 846 viviendas, de acuerdo con información disponible en su portal.

 

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