2 mil hectáreas afectadas; el incendio “se pudo evitar”

Los daños mayores se pudieron reducir drásticamente con manejo preventivo, advierte Jardel. Estiman Semadet y dirección de OPD que hoy será liquidado fuego en San Miguel.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. http://www.agustindelcastillo.com/

El incendio del Cerro San Miguel, en La Primavera, que podría rondar dos mil hectáreas afectadas y constituirse en el evento de mayor superficie desde 2012 en el área natural protegida, cuando se quemaron arriba de ocho mil hectáreas en un solo suceso, demuestra que Jalisco “no parece haber aprendido nada” tras los años 2016 y 2017, en que se quemó más superficie de bosque que nunca en su historia.

Lo dice el científico más reconocido en esta especialidad en todo el occidente mexicano: Enrique Jardel Peláez, crítico de la decisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) de apostar casi 20 millones de pesos en la compra de robots detectores de incendios, mientras el fortalecimiento de las labores preventivas y del equipamiento y las condiciones de combate permanecen como elementos a reforzar.

El académico del Centro Universitario de la Costa Sur de la UdeG, y coordinador de programas de manejo de fuego en reservas como Manantlán y la propia La Primavera, sostiene que hay confusión de prioridades y desconocimiento de lo que implica un manejo integral del problema, que ha Jalisco le ha ocasionado 69 mil ha quemadas en 2016, y casi 190 mil ha en 2017 –esta última, la cifra más alta de su historia y segunda en todos los registros nacionales de incendios, tras 1998, en que se quemaron más de medio millón de ha en Oaxaca y Chiapas-.

“Las cámaras valen doce veces lo que aquí en Manantlán se cuenta como presupuesto para combatir incendios; en 2017 se tuvieron 500 mil pesos para 139 mil hectáreas de la reserva; o sea que nos alcanzaba para doce años con lo que le metieron a las camaritas” (ver MILENIO JALISCO, 21 y 22 de marzo de 2017). Pero además, San Miguel, una de las zonas con mayor diversidad biológica en La Primavera, no había padecido el fuego desde 2005, en que se registró el mayor evento de la historia del área protegida, con más de 11 mil ha siniestradas.

Esos trece años hacían previsible que la acumulación de material combustible ya era importante, “y si se le invertía a un programa de manejo de ese combustible por tres meses, unos 500 mil pesos, se podía evitar que el fuego de un evento provocara el problema que se está viviendo”, destaca en entrevista telefónica con este diario. Y apostar por robots detectores, insiste, “es como gastarse todo el dinero en un diagnóstico médico y quedarse sin dinero para el tratamiento”. Lo peor, afirma, es que “la detección de este incendio en particular se dio por parte de la torre” y no del equipo de última tecnología.

(Para combatir el fuego se emplean helicópteros habilitados para transportar agua)

“La crítica principal a esto, es que la detección por sí misma no te va a resolver el problema; tener capacidad operativa para actuar en relación con los incendios sí; y si se asignaran recursos para hacer labor de prevención de incendios, lo que implica manejo de combustibles, sería menos critico el asunto; San Miguel era de los lugares que necesitaba intervenirse, y no hay dinero para hacer esas labores […] metes una brigada para hacer brechas corta fuego, y hacer quemas prescritas aunque nadie quiere hacerlas, y es un asunto que es necesario discutir con seriedad, o bien un manejo mecánico; pero calculo que con 500 mil pesos y tres meses de trabajo resuelves la prevención y no pasa lo que ahora…”.

La Primavera también demanda, añade, “invertir en personal de vigilancia continua, que está patrullando, que tiene equipo básico para combate de incendios; tienen camionetas con bombas de agua, y ellos podrían hacer un combate inicial, y la misma gente de las torres […] hay que tener en consideración que hay una sola persona en la torre de detección que se pasa toda una semana, y debe vigilar las 24 horas; ¿en qué debemos invertir? En tener más personal de vigilancia, en condiciones de trabajo más justas, en menos desgaste; en la época crítica, tener tres personas con turnos de 8 horas; y por otro lado, fortalecer la capacidad de respuesta, la gente que está combatiendo incendios tiene un salario bajo y a veces carece de un equipo adecuado; suena como un insulto, nosotros que trabajamos en otras áreas protegidas y vemos esa cantidad de dinero en robots, mientras pasamos apuros con el financiamiento”.

El marco debe ser una estrategia de manejo de fuego. “Cualquiera que sabe lo básico de cómo se maneja un incendio, en un lugar que tiene trece años sin quemarse, asume que es un espacio proclive a un incendio de grandes magnitudes, y se debería haber trabajado ahí, pues es de natural un ecosistema propenso al fuego, por su dinámica, por las características del clima, de las especies que están adaptadas al régimen del fuego; todo lo que dice la experiencia del fuego, y la parte científica, es que se necesita manejar el fuego, no pude uno vivir con una estrategia reactiva, de combate; se necesita fortalecer la capacidad de combatir, y la capacidad de responder, para cuando detectes un incendio lo puedas combatir…”.

– ¿Entonces no aprendimos en Jalisco de 190 mil ha quemadas en 2017?
– Yo creo que no se ha aprendido nada. Estamos en las mismas, en un año con condiciones críticas, que es parte de una secuela de años con esa misma situación.

Jardel Peláez señala que en algunas regiones más grandes que La Primavera, se ha trabajado a nivel de ejidos, pequeños propietarios y autoridades locales para que se cumpla con la norma oficial de manejo de fuego para quemas agropecuarias, que es otro de los factores que ocasiona incendios.

Pero “para que se te quemen 200, mil o dos mil ha necesitas un punto de ignición, con uno solo se te va, sea de origen agropecuario o de otro patrón; este incendio viene de fuera de La Primavera, pero entrar a un lugar que tiene años sin quemarse, que tiene mucho combustible, a favor de la pendientes y del viento, con condiciones meteorológicas secas, y vientos fuertes, necesariamente se te va a complicar, por eso insisto, tienes que hacer la prevención física o tarde o temprano se te va a ir la lumbre”.

El científico reconoce que hay mejoría en la organización de incendios, y lo prueba la coordinación interinstitucional de estos dos días, pero ante cientos de conatos de fuego que se deben atender en la demarcación protegida, es indispensable invertir más en su personal y equipo permanentes y de primera respuesta. “Se necesita que se apliquen, no las ocurrencias de funcionarios, sino la experiencia práctica de la gente que combate incendios, y ahí en La Primavera hay gente que la verdad mis respetos, con mucho conocimiento, hay que preguntarles a ellos y creo que muchos funcionarios aprenderían de esa experiencia, de la gente que está el frente del combate”.

– ¿Por qué tanta resistencia a un programa de manejo de fuego, si es más barato y reduce costos ambientales?
– Es algo que no entiendo; ya se ha lanzado información, el año pasado, de los estudios que se hicieron en colaboración con el organismo público descentralizado; se hizo el planteamiento, para tener este programa de manejo del fuego, que ayude a la labores preventivas en general, y un mejor sistema de vigilancia que ayude en el combate a incendios; y que los combatientes puedan operar en mejores condiciones, con el equipo adecuado, en eso hay que invertir. Aquí bromeamos que la diferencia entre un incendio y una quema prescrita, es que en la segunda puedes dormir a tus horas y comer, es programado, y en un incendio andas corriendo, en la emergencia, además de que se quema de una manera que llega a ser destructiva, no sólo árboles y recursos biológicos, sino contigencias, emisiones, y todas estas cosas que se repiten año con año.

Esperan liquidar el fuego hoy

El incendio en San Miguel quedó ayer por la noche muy cerca de la fase de control total, tras movilizarse cuatro helicópteros, medio centenar de unidades motorizadas, como motobombas y camionetas pick up, y unos 400 combatientes. Las afectaciones fueron estimadas preliminarmente por la Semadet en dos mil ha, lo que lleva al mayor registro en un solo evento en este bosque desde el megaincendio de abril de 2012, cuatro tantos mayor.

El fuego fue detectado alrededor de las tres de la tarde del pasado 10 de abril desde la torre de San Miguel, afuera del polígono protegido, en la zona de Cuspala, en Tala. Hay dos versiones de su origen: una disputa entre propietarios colindantes que llevo a uno a tratar de perjudicar a su rival con el fuego, o el mal manejo de una quema agrícola. La zona por donde pasó está fuertemente transformada por invernaderos hortícolas, uno de los negocios agrícolas más prósperos de la última década en los alrededores de la zona protegida. Se descarta la presencia de intereses de uno de los villanos favoritos de la sociedad tapatía: los fraccionadores. Sea cual sea el origen, la autoridad federal (la que emite permisos de cambio de uso de suelo forestal en México) no deberá permitir cambios ni siquiera en las arboledas exteriores al polígono, como lo establece el artículo 117 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

“Creo que en la mañana se logra el control completo y hacia la tarde la liquidación, pero estaremos alertas de que cambien las condiciones”, aseguró el director del OPD, Marciano Valtierra Azotla.

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Claves

Tres datos

San Miguel es una de las zonas e restricción total a la presencia humana si no es para usos de conservación e investigación, pues resguarda gran parte del capital natural de La Primavera

El incendio de 2005 afectó sus bosques, pero pasó incólume por eventos tan grandes como el incendio de 2012

90 por ciento de los fuegos que afectan a La Primavera comienzan en la periferia, es decir, siempre tienen una responsabilidad humana

(Click en la imagen para ver más grande)

 

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