Las ANP voluntarias, una opción para Sierra El Cuale

Los espacios donde hay resistencias son algo normal, advierte especialista; sugiere flexibilidad para negociar otros esquemas.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. http://www.agustindelcastillo.com/

El conflicto recurrente en muchas comunidades ejidales e indígenas, y en dueños de predios de propiedad privada, para aceptar un decreto de área natural protegida, se vive ahora en el caso del proyecto más ambicioso del gobierno de Jalisco: el área de protección de recursos naturales Sierra de El Cuale, donde los amparos reducen drásticamente el polígono propuesto, de 111 mil hectáreas, a unas 70 mil ha. El consultor Salvador Anta Fonseca, uno de los más reconocidos profesionales forestales del país, considera que la solución puede ser apostar por “reservas voluntarias”.

Si el objetivo “es proteger los ecosistemas, los servicios ambientales, la biodiversidad, por qué no buscar mecanismos que las propias comunidades definan; en Oaxaca tenemos el ejemplo de comunidades que han establecido áreas de conservación voluntaria; cuando son vecinas y al final juntan áreas suficientes para poder establecer una reserva, se tienen corredores biológicos, y se les atiende contra incendios y contra alteraciones, como un área natural protegida”, explica el ex funcionario de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en entrevista telefónica con MILENIO JALISCO.

– Y si se ven los resultados, ¿la experiencia puede ser mejor que una ANP o cómo lo evaluarías?
– Es muy valioso en el sentido de que las comunidades participan directamente, una premisa indispensable para lograr la conservación; no hablamos de las dimensiones de una reserva de la biosfera, la desventaja es que son pequeñas, pero cuando se integran entre comunidades vecinas cambia la magnitud; faltarían los presupuestos, un programa de manejo, que se conviertan en acciones, para mí son instrumentos complementarios.

– ¿Qué tanto influye la ciencia,el conocimiento, para establecer una reserva voluntaria? Porque podría pensarse que es nomás por imagen o por requisitos.

– Varía con los casos; muchas comunidades zonifican los sitios que no tiene opciones de manejo comercial, son bosque de donde captan el agua, o tienen sus plantas medicinales, o bosques con especies importantes; las comunidades que tiene aprovechamiento comercial se certifican, el certificado les pide que definan un bosque de alto nivel de conservación, con los estudios para establecer las medias de protección […] la investigación científica ha demostrado que algunos con especies nuevas han sido acertadamente protegidos mediante el acuerdo de la comunidad, y lo que se necesita es reforzar; es decir, sin proponérselo se pusieron a proteger microendemismos, sean especies de anfibios o reptiles, o vegetales únicos, y coinciden con protección de especies carismáticas, como el jaguar. Hay casos documentados.

– Las comunidades de Oaxaca suelen ser hostiles a las iniciativas gubernamentales de protección, ¿eso ha hecho recurrir más a reservas voluntarias que otros sitios del país?
– Totalmente de acuerdo, en el caso oaxaqueño hay un apropiamiento de su territorios y no les parece correcto que alguien intervenga; en muchos casos los pobladores tienen las capacidades para hacerlo, demostrando que su interés es real; sea con el mecanismo de áreas de conservación voluntaria, o por acuerdo de asamblea que establece las reglas de conservación […] me parece que la Conanp [Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas] no ha aprovechado y explotado la figura; pero en Oaxaca, su representante lo ha tomado como un eje importante, y en los últimos año ha habido avances. Otros estados como Nuevo León, Baja California, Quintana Roo, Veracruz, también lo usan. Pero se debería optar más.

– Hay otras opciones como las llamadas Umas (Unidades de manejo de vida silvestre), ¿podrían ser equivalentes?
– Las Umas han sido importantes, para el aprovechamiento de la vida silvestre, comercial o cinegético, pero en algunas ocasiones, los estudios que se hacen para el aprovechamiento no están hechos adecuadamente, o el instrumento es utilizado mal, y han provechado de manera ilegal o inadecuada los permisos; ahí deberían estar muy vigilantes los instituciones de gobierno, de manera que no se desvirtúe un instrumento que puede ser muy útil.

– Ha habido iniciativas importantes de reserva de la biosfera en Oaxaca, como Chimalapas, donde las comunidades se opusieron, y en su lugar, hay conservación voluntaria. ¿No deberían canalizarse recursos públicos para sus fines?
– Es parte de las demandas de algunas comunidades, a otras no les interesa; pero áreas tan grandes como la Chinantla, o Chimalapas, donde dos comunidades tienen 400 mil hectáreas de bosques bien conservados, y donde las comunidades han demostrado que son capaces de proteger no estaría mal contar con algunos apoyos gubernamentales para apoyar a esa tarea; es un instrumento que ayuda a sumar a la superficie que se quiere proteger en el país.

– ¿Por qué es tan difícil establecer una ANP con decreto, por qué tanta desconfianza?
– Hay dos explicaciones: uno, su historia. Prácticamente se establecieron en muchos predios propiedad de ejidos y comunidades, y de repente un día se amanecieron con que ya tenían un área protegida, sin consultarlos, en algunos casos, una decisión justificada por la importancia del sitio, y esto mantiene siempre en alerta a muchas comunidades, lo que ha llevado a tratar de cambiar las cosas en los últimos años, porque los decretos impuestos suelen tener muchas restricciones para uso y aprovechamiento; eso lleva al segundo punto: me parece que no ha habido en los encargados de las ANP un diálogo para consenso, si hay sitios que deban ser preservados completamente, hay que platicarlo, y sobre todo, ofrecer mecanismo para las zonas de amortiguamiento o periferias que sí se puedan aprovechar y compensarlo. Falta mucho por trabajar, en la parte de establecer mecanismos más adecuados para las comunidades, donde sí se refleje que es un beneficio tener un área protegida.

CONANP y Semarnat deben ser fortalecidos

Para Salvador Anta Fonseca, las instituciones ambientales en México pagan años de haber sido debilitadas. Si no se les fortalece en dinero y personal en el gobierno que entra en diciembre de 2018, el país podría pagarlo caro con la pérdida de biodiversidad, de ecosistemas y de servicios ambientales.

“Han hecho algunos decretos importantes en superficies marinas, pero es complicado proteger en áreas marinas; el debilitamiento de Conanp y Semarnat se ha reflejado en que nos hayamos ido hacia atrás, yo creo que sí hay recursos públicos para aumentar la inversión, que hay que dirigir muy bien, y sumar a otras instituciones públicas o privadas, para que se fortalezcan […] se ha demostrado que las áreas protegidas son fuente para el turismo, que tiene un gran potencial económico para sus pobladores, y se debe potenciar”, refirió.

A la dificultad del financiamiento se agrega el control del territorio; muchos espacios silvestres son manejados por bandas criminales, y así “es difícil hacer cosas; el crimen organizado está rompiendo el tejido social, y el deterioro sigue, es muy necesario reorientar la política de conservación en el país bajo estas realidades”, sostiene.

SRN

 

Anuncios