Arcediano: El pueblo de los perros abandonados

Los canes ya son conocidos como los barranquellos. Blanca baja todos los días por la barranca para alimentar a los canes y Alondra también apoya y busca apoyo en redes sociales

Los perros reciben cada día a Blanca y a quienes la acompañan en ocasiones, como Alondra, pues saben que les llevan alimento
Los perros reciben cada día a Blanca y a quienes la acompañan en ocasiones, como Alondra, pues saben que les llevan alimento (Perla Gómez)

Como el pueblo de los perros es conocida la comunidad de Arcediano, en la Barranca de Huentitán. Desde hace aproximadamente 12 años fueron desalojados los vecinos de alrededor de diez viviendas debido al proyecto Presa de Arcediano. Ahora, las fincas, incluidas una iglesia y la escuela, sufren las consecuencias del abandono y los ataques vandálicos.

Entre las casas, las calles, el río y la maleza del pueblo, habita una jauría de 15 perros, animales que han conquistado Arcediano a partir del abandono del que fueron víctimas por parte del humano y la reproducción constante de dicha colonia animal.

La integración del grupo de canes inició desde el desalojo de quienes habitaban Arcediano. Visitantes constantes a la barranca cuentan que “Rocky” fue dejado por una familia que salió de la población. Posteriormente, otros perros eran abandonados por la zona de la Barranca de Colimillas y estos bajaban hasta Arcediano para buscar alimento.

Blanca Estela Limón camina por la Barranca de Huentitán desde hace 12 años y su actividad física en el parque se ha acompañado de la alimentación que da a los gatos que se encuentran casi en la parte superior. Y desde hace dos años, baja todos los días hasta Arcediano para llevar comida a los 15 perros que viven en la parte baja.

“Antes venía cada tercer día y ahorita de que ya supe que ellos estaban aquí ya trato de bajar diario. Fue por gente que me comentaba porque como yo alimento a los gatos arriba me comentaban -‘abajo hay perros, hay una señora que les lleva’-, pero ya quise venir pero llegaba con pocas croquetas, ya les bajaba. Pero ya que supe que la señora murió ya traté de venir diario”, contó.

Blanca baja por las vías ubicadas en la Barranca que servían para el funcionamiento de un “tren” que trasladaba a personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hasta Arcediano. Sólo basta que Blanca comience a bajar la última pendiente cuando los 15 perros se dan cuenta de su llegada y comienzan a salir de entre los matorrales o algunas fincas para recibirla en conjunto con movimientos constantes de las colas de los canes.

“Bajo croquetas, bajo pan, lo que tenga. O sea yo les bajo arroz, lo que sea, para llenarlos porque de otra manera no los lleno. Gente que aquí mismo de la barranca que sabe que vengo me regala costales, me regala croquetas, comida, pan, pero la mayoría de las veces es porque yo traigo”, cuenta la visitante de la Barranca.

Blanca es conocida por los visitantes al parque. Incluso le han regalado mochilas amplias para que se facilite su trabajo de llevar alimento a los animales. Diario baja y sube por las vías del tren, el camino que se considera más pesado por las condiciones de dicho trayecto.

Alondra Sosa conoció la Barranca a partir de una visita que hizo por un trabajo estudiantil. Al estar realizando el recorrido se dio cuenta que había animales en la parte baja del parque. Una semana después regresó y se dio cuenta que había nueve perros recién nacidos. De tal forma, con ayuda de su novio y amigos subieron a los cachorros para rescatarlos y ponerlos en adopción.

Uno de los perritos fue encontrado muerto en una de las fincas del poblado y uno más murió cuando iba a iniciar el traslado. De tal forma se subieron a siete animales. Alondra se quedó con uno de los cachorros y los demás los dieron en donación y por cierto le da seguimiento.

Blanca y Alondra se unieron para seguir apoyando a los perros que viven en Arcediano. En diciembre fue creado el grupo de Facebook “Patitas de la Barranca GDL”. En dicha página se ha solicitado apoyo de la ciudadanía y se ha obtenido apoyo alimenticio. De igual forma ya se realizaron cirugías de esterilización.

Al momento se han intervenido a siete perros y aún queda pendiente realizar los procesos quirúrgicos a otros animales. Piden apoyo de médicos veterinarios y de la Unidad de Protección Animal (UPA) del gobierno municipal de Guadalajara de quien no han recibido ayuda a pesar de que se ha solicitado su intervención a través de redes sociales.

Por lo pronto, se descarta que los perros adultos puedan ser adoptados porque consideran que estos animales ya son ferales y difícilmente podrían adaptarse a vivir con una familia. Incluso, son pocos los canes que se dejan tocar por los visitantes. Los demás se alejan de las personas o ladran.

La jauría siempre está junta. Cuando sienten calor acostumbran ingresar al río del cual salen plagados de mosquitos. Muy pocas veces ingresan a las casas abandonadas, excepto cuando buscan resguardarse en temporada de lluvias y de frío.

El maltrato también se hace presente en Arcediano. Hace algunos meses, personas atacaron a una perra con un machete, situación que le provocó diversas heridas. Otros visitantes han sido sorprendidos cuando corretean o patean a los canes que viven en el pueblo.

Gente baja a Arcediano, recorre las calles, toma fotografías, descansa e inicia el camino de regreso por las vías o rutas utilizadas en lo que se considera una experiencia que requiere mucha condición, tiempo y mentalidad. Los perros se quedan en su pueblo.

MC

 

Anuncios