Marcha en rechazo a la Ley de Seguridad Interior

En días pasados fue aprobada y publicada en el Diario Oficial de la Federación la nueva Ley de Seguridad Interior, que faculta a las Fuerzas Armadas para desempeñar tareas que no les corresponden.

La ley no incluye mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, ni tampoco que garanticen el respeto a derechos como la libertad, integridad y vida de las personas. Además, otorga todo el poder al presidente y las propias Fuerzas Armadas para actuar sin contrapesos jurídicos ni legislativos. Es decir, fortalece el autoritarismo, la militarización y es un riesgo para los derechos humanos.

Tras 11 años de haber enviado a los militares al “combate contra las drogas”, los saldos hasta ahora son: Más de 150 mil homicidios, más de 30 mil desaparecidos, desplazamientos forzosos en más del 49% de los municipios. México es el primer lugar en el mundo con muertes de periodistas y el segundo en asesinatos de civiles. Los cárteles del narcotráfico han aumentado en número y sus estructuras financieras y territoriales están intactas.

En estos mismos años se han aprobado una serie de reformas que limitan o eliminan derechos laborales y sociales, al tiempo que se han entregado los recursos y territorios (pertenecientes a comunidades y a la propia nación) a grandes empresarios. Consecuencia de esto son los bajos salarios, los “gasolinazos”, el desempleo y el elevado costo de vida. En un clima de cada vez más descontento y en la antesala de un nuevo periodo electoral, esta Ley de Seguridad puede permitir contener y atacar movimientos pacíficos y luchas populares.

La vía para erradicar la inseguridad y la violencia no es la militarización sino, fundamentalmente, la organización y participación de la población trabajadora, excluida, agraviada. ¡Rechacemos el autoritarismo, la militarización y la represión!

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