Desafían la contaminación

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    Es la temporada de invierno cuando más se resiente la contaminación, debido a la ausencia de humedad que se encarga de limpiar el ambiente de materiales nocivos para la salud Foto: Carlos Ibarra
     Julio Cárdenas/Mural
Guadalajara, México (06 diciembre 2017).- “Mira todo lo que me estoy respirando”, expresa Edgar Jesús Ramírez Ramos, al devisar un horizonte difuminado por los contaminantes que se desprenden de la Ciudad.

Durante el día 12 de precontingencia atmosférica en Santa Fe, Tlajomulco, el hombre se desplaza hacia el jardín de niños del vecindario para recoger a su hijo de 5 años, asumiendo falta de cultura de prevención para cuidar la salud de los suyos.

“Diario aparecen los índices más altos para esta zona y pues qué hace uno, a veces por no estar informados no tomamos medidas o por falta de tiempo no las hacemos”, señala.

“¿Qué es lo que faltará? Conciencia y quererse a sí mismos porque ya ahorita andamos sin cubrebocas, pero al rato cuando estamos más malos y tenemos que gastar en medicamentos, es cuando dices, ‘¿y los cubrebocas o la protección de uno?'”.

En este mes, dice, ya van tres veces que la tos de sus hijos es la banda sonora al interior de su casa. Ante eso, Edgar pide mayor difusión en cultura de prevención así como iniciativas más severas para desincentivar el uso del automóvil.

Desde el 23 de noviembre, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) activó la precontingencia atmosférica en Santa Fe, debido a que los índices de PM10 superaban los 100 puntos. Ayer a las 9:14 horas la alerta fue desactivada, pues las partículas bajaron a 96 puntos.

Los 10 puntos de monitoreo que hay en la Ciudad ya registran un total de 52 episodios de mala calidad del aire -17 más de los detectados al 3 de diciembre del 2016-, lo que significan 127 días de polución durante este año.

Es la temporada de invierno cuando más se resiente la contaminación, debido a la ausencia de humedad que se encarga de limpiar el ambiente de materiales nocivos para la salud, explica Carlos González Figueredo, académico de Ingeniería Química del ITESO.

La parte sur de la Metrópoli, agrega, es donde más se agrava por las corrientes de viento que van desde el Valle de Atemajac, además de la emisión de contaminantes de zonas industriales que se ubican en Miravalle.

El académico enfatiza en que es necesaria mayor difusión de parte de las autoridades para que la población conozca las repercusiones que puede tener en su salud.

 

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