En México prolifera el terror: Solalinde

“El gobierno permite y fomenta la corrupción”

Las desapariciones forzadas y el tráfico de órganos son dos graves problemas de nuestro país reconocidos por la ONU; el rampante crecimiento del narco y su expansión en diversos tipos de delitos no se darían si no fuera por las omisiones de funcionarios inhumanos, lamentó

Por Rafael Hernández Guízar/pagina24Jalisco

“…ellos también están embarrados en todo esto; es imposible que nada más el crimen organizado esté en la trata de personas, el narcotráfico, las desapariciones forzadas, sin la participación del crimen autorizado que son toda la parte de funcionarios corruptos que van por el dinero y que ya se olvidaron del ser humano”, tronó el sacerdote y activista Alejandro Solalinde/Foto: Cuartoscuro

“…ellos también están embarrados en todo esto; es imposible que nada más el crimen organizado esté en la trata de personas, el narcotráfico, las desapariciones forzadas, sin la participación del crimen autorizado que son toda la parte de funcionarios corruptos que van por el dinero y que ya se olvidaron del ser humano”, tronó el sacerdote y activista Alejandro Solalinde/Foto: Cuartoscuro

México se convirtió en un sitio donde prolifera el tráfico de órganos, el terror, desapariciones forzadas y la impunidad con complacencia del gobierno, sentenció ayer el padre Alejandro Solalinde en entrevista con Página 24.

El sacerdote católico que ha sido reconocido a escala internacional por su defensa férrea a los derechos humanos de los migrantes, lamentó que en territorio mexicano la ilegal empresa del tráfico de órganos haya sido reconocida por la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU) como algo que ha dejado más ganancias al crimen organizado que el mismo narcotráfico.

Fue además contundente, subrayó que el Estado mexicano está inmerso en esto, pues dijo que sin la participación activa de los gobernantes, la trata de personas y venta de órganos no serían tan fáciles de realizar al no haber investigaciones serias, ni siquiera, dijo, de la misma Procuraduría General de la República (PGR).

“He tenido que enfrentar de todo, y a veces también el fuego amigo. Pero esto es algo de Dios, a mí no se me habría ocurrido si Dios no me lo hubiera inspirado, pero tengo dos amigos jóvenes como usted que me infunden ese amor, el deseo de hacer algo por los más vulnerables, que son Jesús y el Espíritu Santo, son ellos los que me dan la fuerza para salir adelante de tanto dolor, tanta injusticia, tanta impunidad”, dijo.

–Yo he tenido la oportunidad de escuchar muchos testimonios en mi carrera periodística, pero oír a las madres y esposas, hijas incluso que buscan a sus familiares ya que desaparecieron en territorio mexicano, en algunos casos son encontrados en fosas clandestinas, sin órganos, ¿qué pasa con las autoridades?

–Hemos caído en una gran deshumanización, porque no es posible que ante tanta destrucción humana, uno parezca indiferente o que los políticos se preocupen más por el qué dirán, por la imagen, o también porque no se sepa, por la impunidad, porque ellos también están embarrados en todo esto; es imposible que nada más el crimen organizado esté en la trata de personas, el narcotráfico, las desapariciones forzadas, sin la participación del crimen autorizado que son toda la parte de funcionarios corruptos que van por el dinero y que ya se olvidaron del ser humano.

–Ese es el cártel más grande y mejor organizado que existe ¿no?, ¿el del gobierno que esté en turno?

–Sí, claro, porque tienen todo, tienen la sartén por el mango y hacen lo que quieren.

–Pareciera que se tiene todo un engranaje para que funcione así, porque por ejemplo, qué casualidad que los órganos de las personas desaparezcan y nadie diga ni haga nada.

–Sí, pero valen millones de pesos, un órgano puede valer hasta 150 mil euros, un órgano nada más, y una persona trae mucho.

–Padre, pero repito la pregunta, ¿y la autoridad, que no hay una sola que haga algo?

–En los mandos intermedios y por supuesto abajo, hay gente buena, hay gente que lucha por sus hermanos y que tiene en claro el concepto de los derechos humanos, pero los mandos no, y los mandos ni siquiera mandan en México, vamos a decirlo claro, quienes mandan en esto son los partidos y poderes fácticos, que están presionando sobre la clase política, y la clase política está corrompida, se ha vuelto insensible; hay algunas personas que todavía son humanos pero no se atreven a oponerse, a levantar su voz ante esta corrupción criminal.

–¿A usted lo han querido frenar?

–Ah sí, me han querido frenar todos, de muchas maneras, de todos lados, pero no me pueden frenar, porque yo no obedezco al gobierno ni a personas poderosas, quien sea, tampoco a la iglesia si no están comprometidos con los derechos humanos, porque yo obedezco a Jesús, nada más, y a mi conciencia.

–¿De dónde viene ese fuego amigo que dijo usted?

–Pues de la misma iglesia porque también ha habido incomprensión de la misma iglesia que vamos a decirlo claro, una parte del servicio los migrantes ha sido oficialista, ha sido de complacencia con el gobierno, y nosotros no podemos hacer eso, una persona profética no puede ir en complacencia con quienes están siendo perpetradores de la misma violencia con las personas migrantes.

–No podemos hablar de datos fidedignos ni de estadísticas confiables porque así como hay una gran cifra negra de delitos que no se denuncian, estoy seguro de que también hay una gran cantidad de personas que entran a territorio mexicano y desparecen como por arte de magia.

–Sí, y yo he insistido mucho, además por mi experiencia y además porque hemos visto desaparecer grupos, camiones enteros, y yo pienso que estamos ante un genocidio, ante un exterminio terrible de una parte de la humanidad que son y ahora, he visto gobiernos como el que tenemos y como el que pretende seguir en el 2018, corruptos, y con eso no se va a saber durante mucho tiempo la magnitud del genocidio de nuestros hermanos migrantes en general, pero sobre todo centroamericanos, eso lo vamos a saber un día, cuando haya un gobierno honesto, cuando haya voluntad política, cuando haya medios para indagar la verdad.

–¿Y eso será pronto?

–No, no. No será pronto.

–¿No le ve usted futuro?

–No pronto, porque eso va tardar años, que la gente tome conciencia de que somos una sola familia y esto no lo comprende la gente.

–Es increíble que siga viniendo la gente en busca del mal llamado sueño americano, pero al cierre de las fronteras con Estados Unidos es en México donde se están quedando todos los migrantes y lo que nos preocupa es que están desapareciéndolos, que no hay registros de ellos, ¿no le parece que nos estamos convirtiendo en la capital mundial del terror para los migrantes?

–Claro, pero ahora que hablas de terror, nosotros no debemos de ser presa del terror, porque eso es lo que quieren todos estos sectores oscuros, quieren que tengamos miedo, quieren paralizarnos; pero al contrario, no debemos de tener miedo, nos debe de mover el amor y el respeto a los derechos humanos de los migrantes, de nuestros hermanos migrantes y de nuestros mismos hermanos nacionales que están viviendo igual o más violencia.

–Pero cómo le vamos a hacer si hay tantos grupos de la delincuencia inmiscuidos y el mismo gobierno, eso le da miedo a la gente, estoy seguro de que hay grupos delincuenciales de los que ni siquiera se tiene registro.

–Hemos caído en un mercantilismo del ser humano y ese es el problema, ahí está la deshumanización, cuando hablamos de deshumanización es no darnos cuenta del dolor ajeno, cuando hablamos de corrupción estamos hablando de la comercialización de la vida humana, como siempre lo he dicho dolorosamente, vivos o muertos, enteros o en partes, no les importa cómo los dejen si les deja dinero, porque siempre sirven para alguno, acomodar dinero a costa de la vida humana.

–Si hablamos de desaparecidos, en Jalisco recientemente acabamos de inaugurar una fiscalía especializada para personas desaparecidas, pero en lugar de atacar el problema engordamos la nómina; parece que no estamos entendiendo el mensaje, ¿no cree usted?

–Son un fiasco y te voy a decir por qué, porque todo lo que venga de arriba hacia abajo es solamente burocracia pagada pero que no siente y que no se va a arriesgar, esa gente no se va a arriesgar porque además siguen una línea de qué hacer; no, yo creo que para que la fiscalía funcione, para que las procuradurías o llámales como quieras, funcionen, tienen que estar las víctimas, si no están las víctimas de toda la violencia es inútil, son gente pagada que sólo van a estar cobrando y van a ser parásitos de las víctimas y parásitos del dolor humano, tanto así que no hacen nada, esto se va a diferentes instancias de justicia y ve cómo está la impunidad, a dónde se va todo ese dinero; un día yo les dije a seis ministerios públicos que estaban ahí viendo lo de los migrantes, les dije ‘que no les da vergüenza estar cobrando tanto y no hacer nada, estar aquí tan cómodos’, era un solo caso y no lo solucionaron, buscaron a cualquier chivo expiatorio. Yo tengo una pésima impresión de la PGR, es una porquería.

–Ya lo dice usted, pero también a escala local, las autoridades procuradoras de justicia dan mucho qué pensar. Lo más doloroso es que ni en los medios de comunicación noticias como el tráfico de órganos y las desapariciones dejan de ser noticia.

–Sí, dejan de ser noticia por el miedo o porque la gente ya no quiere saber más. Imagínate que una sola persona es portadora de órganos que valen más de 150 mil euros, o dólares, tus córneas, tu piel, todo vale y puede servirle a alguien y pagan muchísimo y yo digo que esto es lo más tabú, es lo que se calla más, porque según la ONU esto ya superó a los mismos secuestros.

A decir de Alejandro Solalinde, con el endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos y el cierre de las fronteras con México, es en nuestro país donde se han empezado a asentar la mayor cantidad de migrantes en el continente americano; por ello, insistió en que debe darse un cambio rotundo en la vigilancia y apego a los derechos humanos.

Finalmente, lamentó que no haya autoridad comprometida con el dolor humano y la legalidad, y que sea el dinero el que rija la conciencia, adujo, de la mayoría de quienes integran la función pública.

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