Grafiti entre el arte y la protesta

En las calles de Guadalajara se pueden encontrar diferentes expresiones artísticas que, además de mostrar una diferencia de estilos y valores artísticos, representan la manifestación más puntual de los problemas sociales

Por Eduardo Carrillo / Dania Palacios / Iván Serrano Jáuregui/Gaceta UDG

Cuando el talento de un artista callejero puede expresarse en un espacio público de gran formato, pueden nacer grandes obras, como el mural al que dio vida Alhex Dicer a un costado de la Rambla Cataluña, el cual le fue comisionado para celebrar el aniversario de la fundación de la Universidad de Guadalajara.

Jesús Alberto Peredo Pozos, docente del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) y experto en grafiti, considera que esta obra que cubre la pared del ex Cine del Estudiante goza de propuesta, libertad y técnica; e incluso podría ser considerada como un paradigma en cuanto a arte urbano se refiere a escala nacional.

“Estamos ante el mejor mural que se ha hecho, al menos que yo recuerde. Los lenguajes que utilizó son de lo más vanguardista a escala mundial. La Universidad le dio toda la libertad. Es la otra cara de la moneda: cómo un artista transgresor puede ser comisionado para hacer un mural de esa cantidad de metros cuadrados”, destaca.

Por lo regular, para quienes la ciudad es un lienzo de concreto para pintar con latas de pintura en aerosol, no es fácil encontrar lugares para expresarse. El “grafitero” tapatío “Drain”, piensa que en la ciudad nunca va a desaparecer el grafiti, y que, en lugar de reprimirlo y poner leyes en su contra, “deberían haber más espacios y dar más opciones para el desarrollo integral de los jóvenes”.

Este grafitero conoció este tipo de expresión a los quince años, gracias a un amigo de la secundaria. En ese entonces no imaginó que eso sería parte de su estilo de vida. Cuenta que el grafiti lo alejó de muchas cosas. “Nunca tuve inclinación por las drogas, no tomo, no fumo y la gente piensa que soy de lo peor. Tampoco me meto en cuestiones políticas, sociales ni religiosas”.

Jorge Gutiérrez Rosete, profesor investigador del Departamento de Psicología Aplicada, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), analiza, desde una perspectiva psicosocial y ambiental, las motivaciones, los significados e impactos en la sociedad que pueden tener quienes se dedican al grafiti.

Dice que por un lado “podemos encontrar una expresión completamente autónoma, abierta e independiente”, y que, a diferencia de otras formas de expresión visual callejera, como la publicidad o los espectaculares que producen mayor contaminación visual, el grafiti es un tipo de obras que brindan placer y gusto sin tener que estar en un museo.

“Es educación artística en una modalidad extramuseo o extralibro, dentro de esta multiplicidad de formas de expresión podemos encontrar el grafiti con elementos más estéticos, el mural, la expresión poética así como el teatro y la danza callejera”.

Por otro lado, el “tag” o “rayones”, es una queja o comunicación entre bandas, asegura Gutiérrez Rosete, y al mismo tiempo manifestaciones de inconformidad de sectores que tienen algo que decir pero a los que no se les da la el espacio en lugares ya establecidos, por lo que recurren a la calle.

Ellos demandan “no solamente espacios de expresión artística, sino de organización social, barrial y de participación en los haceres futuros y destinos de sus propios lugares. Desde una perspectiva psicosocial podríamos decir que las personas que llevan a cabo grafiti desde la expresión de protesta pueden tener desde un perfil de vivir en opresión o cerrazón de oportunidades sociales, estudio, laboral, etcétera, hasta quienes tienen un perfil artístico e interés de expresar desigualdades, demandas, denuncias, costumbres y tradiciones para recuperarlas”.

Para el especialista en diseño, arquitectura y urbanismo del CUAAD Jorge Fregoso, el grafiti es una expresión social, que dependiendo la formación y circunstancias personales y sociales se mostrará de una forma u otra; por lo que en una sociedad como la tapatía se puede ver una gama variada.

Tal manifestación tiene diversos matices, los primeros, relacionados a la crítica y el rechazo. Hasta hay quien lo hace “más con adrenalina que con aerosol”. Dice que el grafiti es la manifestación más puntual de los problemas sociales; sin embargo, hay que entender por qué lo hacen y qué necesidades están canalizando a través del arte.

“Por sus expresiones se puede aprender mucho. En esas expresiones urbanas bien podríamos hacer un tratado de nuestra sociedad y hay diferentes estilos, hay quien cuida la forma, hay quien cuida el mensaje, eso lo hace de una riqueza muy compleja”.

 

 

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