Ya se mira el horizonte… mujeres promotoras por el buenvivir.

 Foto: David Velasco.

Por Cinthia Flores.

Es el día sábado 28 de octubre de 2017, algunas personas y colectivos vamos en un camión de Guadalajara rumbo a Ciudad Guzmán, para asistir al “segundo foro de análisis extractivismo, saqueo, robo por despojo de nuestros bienes naturales y cambio climático; monedas del mismo patriarcado” convocado por la Escuela para defensoras en Derechos Humanos y ambientales “Benita Galeana”. El nombre del foro es amplio, intenta contener los temas que se entrecruzan en el despojo actual a la vida de las mujeres tanto en el campo como en la ciudad. Amplia también es la experiencia organizativa de la escuela para defensoras, Asociación civil con unos 20 años de existencia que se ha nutrido de diversos procesos que fueron tejiendo redes de mujeres en el sur de Jalisco y en otras latitudes.

Al llegar al sitio donde se llevaría a cabo el foro, ya estaban varias personas en pleno almuerzo, la comida estaba servida, hecha con las manos curtidas y sencillas de mujeres de a pie, muchas veces invisibles, una comida deliciosa hecha con el corazón nos esperaba.

Luego de ese recibimiento, comienza una ceremonia espiritual que invoca a nuestros ancestros y ancestras, como una forma de incluirlos en la compartición de experiencias y saberes que se tejerían a continuación. No es una ceremonia cualquiera, se le da importancia a ese momento, hay canto, hay ritual, hay copal, con una abuela sabia al centro del círculo de personas de unos 30 metros de diámetro, para ese momento de la mañana somos muchxs lxs convocadxs, unxs 300, en su mayoría mujeres, de diferentes lugares como: Atoyac, Tuxpan, Unión de Guadalupe, Sayula, Cd Guzmán, Guadalajara, Zapopan, El Salto, Tonalá, Cd de México, Tapalpa, Chiquilistlán, Atemajac de Brizuela, Ferrería, Zapotiltic, Usmajac, Mazamitla. Se agradece a la tierra y a los elementos la oportunidad de estar ahí, los compases de las sonajas hacen eco en el lugar y se va creando una atmósfera de emociones intensas y compartidas.

En medio de la ceremonia con el círculo deshecho y vuelto a hacer varias veces por el movimiento de los cuerpos en una danza común e instintiva, llega Marichuy la vocera de los pueblos indígenas del México profundo hace su aparición, entre por un lado del círculo y se incorpora al medio de éste. Con su llegada se hace un ritual en el cual ella comparte de un jarrito de barro agua a todas las personas del círculo, seguido de esto se comparte la miel y el amaranto, simbolizando prosperidad y compromiso. Luego de esto se le hace entrega a Marichuy de las flores que acompañan el ritual, ella, sencilla, con una mirada serena, las recoge entre sus brazos; luego de las flores, las luchas o peticiones, se le entrega también unas cartulinas en las cuales están contenidas las demandas de las luchas de las mujeres del Sur de Jalisco, que a la vez son demandas de todas las mujeres en México, para renacer/ resurgir de este país en descomposición, para componerlo de nuevo pues, hay esperanza en el ambiente.

Llega la hora de la palabra y de la escucha, se nos invita a sentarnos en las sillas que fueron dispuestas para ello, Carmen, integrante pilar de la escuela para defensoras, hace la presentación de la invitada Marichuy, luego ella toma la palabra, flanqueada por Nayeli, consejera de Tuxpan, y Emilia, encargada de comunicación. Todxs estamos atentxs a su voz.

Comienza con la historia, con la memoria, parte elemental para componer este país, ella, como vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), creado con la base del Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) traen en sus hombros una labor titánica, pero no es ella solamente, no se habla de individuos con su candidatura, es un trabajo colectivo y silencioso que va tejiéndose. Habla de cómo en 1995 ella va de Tuxpan a un foro nacional indígena convocado por EZLN, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Ahí se dio cuenta que las problemáticas de su pueblo como la de los pueblos indígenas presentes en esa ocasión, eran las mismas, fue esa la semilla del CNI; este se formó desde sus inicios como una asamblea y una red sin direcciones, como en las comunidades indígenas. En ese entonces también se firmaron los acuerdos de san Andrés, que posteriormente serían traicionados por el Gobierno. Pero con la marcha del color de la tierra del 2001, fue una manifestación de hacer viva la ley San Andrés en las comunidades, pese a que no tuvieron el reconocimiento del gobierno.

Los pueblos indígenas del CNI han hecho su diagnóstico de lo que pasa en México, Marichuy comenta que la situación está mal, y se va a poner peor, hay muchxs muertxs, los programas sociales están amañados, hay proyectos de saqueo y destrucción es una situación dificl. La vocera del CIG dice que lo que está pasando en todo México se venía dando ya en las comunidades indígenas, y el ser vocera permite que los pueblos indígenas sean visibilizados, lo que pasa en estos lugares salga a la luz, hace un llamado a que los pueblos indígenas se organicen y también la sociedad civil en general.

A veces le preguntan ¿cómo si nosotros no íbamos por ese camino de la vía electoral? Su respuesta es que esa era la única forma, usando las herramientas que tiene el poder, y además se tomó esa desición como resultado de una consulta a las comunidades del CNI, por ello se dieron a la tarea de crear el CIG con representantes de cada pueblo. Insiste Marichy, la situación se va a poner peor después del 2018 por eso dice

no vamos a ir a pedir votos vamos a pedir organización(…) sean ustedes del color que sean, sí no hay organización de nada sirve”

Por eso invita a pensar juntxs cómo vamos a quedar después del 2018, y pensar no sólo en México sino también en el mundo, algo que hacen los pueblos indígenas. Para esto la participación de las mujeres es indispensable, hace un llamado también a que como mujeres nos organicemos. Pone como ejemplo lo que pasó en las comunidades zapatistas: en el caracol Guadalupe Tepeyac, las mujeres fueron las que lo construyeron, acordando en la asamblea que ahora les tocaba a las mujeres construir. Hablando de construir, invita a construir algo nuevo desde abajo.

Después del recorrido histórico y del diagnóstico, se enfoca en las problemáticas del sur de Jalisco, dice que los problemas son los invernaderos, las aguacateras, que la gente se enferma por los agroquímicos, dejan a sus familias para salir a trabajar a otros lugares, la lluvia se ha modificado. Marichuy, mujer que trabaja la medicina tradicional, comenta que su intención era prevenir enfermedades, ahora se tiene que avocar a curar.

Para finalizar, comenta que se requieren juntar más de 800 mil firmas en al menos 17 estados, para lograr la candidatura independiente. Han tenido muchos problemas con la aplicación, pues se decía que para juntar una firma se lograría en 4 minutos y medio, pero han llegado a tardar hasta 24 horas en recabar una sola.

HABLAN LAS MUJERES DEL SUR DE JALISCO

Las voces de estas mujeres que trabajan en colectivo en sus comunidades en el Sur de Jalisco, son voces de tristeza pero también de esperanza, ante los problemas que les afectan directamente no se han quedado de brazos cruzados y con el impulso de la escuela para defensoras Benita Galeana, tienen a cuestas trabajos organizativos muy importantes que van dando forma a los mundos nuevos que sustituyan este que se desquebraja. Son de Ciudad Guzmán, Tuxpan, Tapalpa, Chiquilistlán, Atemajac de Brizuela, Atoyac, El Salto. Hablan con el corazón en la mano, algunas con la voz quebrada, el ambiente es denso por la profunda sencillez con que se expresan. Ven la devastación que ha dejado la contaminación en sus lugares donde habitan, hay enfermedades y muerte por ello buscan desintoxicarse de la muerte a la que se les condena, limpiarse a base de plantas, como mencionan que hacen en Cd. Guzmán. Y como mujeres son excluidas, violentadas, físicamente, económicamente. Promueven ecotecnias como las estufas Lorena y los baños secos., así como proyectos productivos que las empoderan.

En la trenza de voces que se va formando, habla David, promotor de educación popular e investigador del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del ITESO. Lanza una propuesta, un ejercicio con 5 mesas distintas, en las cuales se responde ¿qué podemos hacer o qué estamos haciendo? ¿qué podemos mejorar? ¿cómo lo vamos a hacer? ¿ quien se va a responsabilizar de hacerlo? ¿con qué recursos humanos, materiales, monetarios? ¿dónde vamos a hacerlo? ¿con quienes? ¿cada cuando se evaluará lo que se hace? Se hace la actividad como parte de un taller intensivo que recopile lo que se viene haciendo y como forma de darle continuad a los temas hablados. Luego de una hora de trabajo, se exponen los resultados de las cinco mesas se tejieron las voces presentes, hay propuestas y hay ánimos para llevarlas a cabo. Concluye Velazco con una reflexión sobre los temas abordados y una invitación a no quitar el dedo del renglón contra este sistema de muerte, para que continuemos apostando por la vida.

Y la vida se recrea al final, se cierra el foro como se comenzó: con un círculo a modo de agradecimiento por lo compartido, entrelazamos manos todxs lxs ahí presentes, como un momento de humildad, de unidad. Luego, nos invitan, esas manos curtidas y sencillas de las mujeres de a pie, a comer unos guisados deliciosos, como despedida y conclusión. Esas manos son una muestra de la esperanza, son manos fuertes, sabias, pero sobre todo, unidas. Son ejemplo de la construcción de nuevos mundos, aquí y ahora.

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