Gestión integral del agua, gran fracaso de Jalisco

El gobierno se comprometió a establecer un nuevo modelo de gestión con base en el trabajo de la Unops, pero las inercias imponen el modelo “de oferta”, caro y antiecológico.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. http://www.agustindelcastillo.com

La gestión integral del agua es el “puerto final”, en tiempos de cambio climático y crisis de escasez, para lograr la sostenibilidad de la economía y la sociedad de Jalisco, y en específico, un compromiso explícito del gobierno de Aristóteles Sandoval en el marco de la colaboración con la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), tras haber optado por el proyecto de presa El Zapotillo a 105 metros de cortina, e inundar Temacapulín, el pasado 29 de junio.

Sin embargo, la misma existencia de un proyecto como la presa El Zapotillo, y en general, la persistencia del modelo de “oferta de agua” por parte de las instancias gubernamentales, demuestra que el camino para alcanzarlo está lejano, según el grupo de expertos del ITESO, la UdeG, la Universidad Panamericana y la Universidad Tecnológica de Jalisco, que elaboraron un análisis del tema a la comisión especial de agua del Congreso del estado, que preside la diputada Mónica Almeida.

La Ley de Aguas Nacionales define a la gestión integrada de los recursos hídricos como “un proceso que promueve la gestión y desarrollo coordinado del agua, la tierra, los recursos relacionados con éstos y el ambiente, con el fin de maximizar el bienestar social y económico equitativamente sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales. Dicha gestión está íntimamente vinculada con el desarrollo sustentable. En materia de recursos hídricos, [desarrollo sustentable] es el proceso evaluable mediante criterios e indicadores de carácter hídrico, económico, social y ambiental, que tiende a mejorar la calidad de vida y la productividad de las personas, que se fundamenta en las medidas necesarias para la preservación del equilibrio hidrológico, el aprovechamiento y protección de los recursos hídricos, de manera que no se comprometa la satisfacción de las necesidades de agua de las generaciones futuras” (Ley de Aguas Nacionales, artículo tres, XXI, XXIX).

En contraste con ello, “el concepto de eficiencia utilizado por la Comisión Estatal del Agua (CEA) se aprecia como un concepto limitado a la oferta y aprovechamiento en el uso público urbano, sin existir una política complementaria para el manejo del agua en otros sectores, empezando por el uso agrícola. Durante la comparecencia [del mes de agosto], se omitieron conceptos tales como ciclo urbano del agua y aprovechamiento integral. El trabajo de la Unops indica que el proyecto de aprovechamiento del agua en la Cuenca del Río Verde no contiene un plan de recuperación o restauración del equilibrio hidrológico porque la norma de caudal ecológico no es obligatoria y por lo tanto no se consideró. Por lo mismo, tampoco se establecieron los objetivos ambientales […]”.

En este sentido, “las recomendaciones de macro planeación emitidas por Unops sugieren implementar una gestión integral del agua en la región de Los Altos. Dicha política, de manera natural debería vincularse con una perspectiva de desarrollo sustentable que incluya también a la región metropolitana y las cuencas donde se encuentran sus fuentes de aprovechamiento: lago de Chapala, Río Calderón y acuíferos del AMG”, consideran.

Sin embargo, “para atender el abasto de agua en el AMG, no se propone la implementación de otras alternativas más definidas ya sea de tratamiento y reutilización de agua, tarificación [sic] progresiva o acorde al consumo de agua, de racionamiento, de reparación de las redes de distribución, o de captación del agua de lluvia, que pudieran aportar a solventar las necesidades de abasto, por citar algunas. Se desprende de estas comparecencias que no hay un conocimiento del significado aplicativo del concepto y principio –además de mandato legal- de gestión integral del agua con visión de cuenca”, subrayan.

Por si fuera poco, “no se incluyen alternativas viables para un ordenamiento ecológico y sustentable con énfasis en el carácter hídrico: una de las propuestas que desde hace años se ha impulsado en relación a la cuenca del río Verde, y que ha sido incluido en las recomendaciones del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua en Jalisco, es realizar un ordenamiento hídrico para que se pudiera contar con una visión objetiva, confiable, sustentable e integral sobre las diversas posibilidades de uso, distribución, recuperación o reutilización de su agua”.

El de la Unops, agregan, “muestra que los escenarios ahí planteados no surgen ni se formulan a partir de un ordenamiento ecológico o de uno hídrico. Los escenarios indican que fueron predeterminados por la preexistencia de una presa ya construida y por un decreto de distribución de agua pactado entre Jalisco y Guanajuato. Continuamos sin propuestas o planteamientos que nos ofrezcan perspectivas más amplias, ecológicas e integrales del manejo hídrico en la cuenca”.
hizo referencia a la presa como la condición indispensable para el desarrollo económico de Guadalajara a mediano y largo plazo. Independientemente del curso de acción que se tome en torno a la presa, se debe trabajar por mejorar la eficiencia de los organismos operadores de agua involucrados para disminuir sus porcentajes de agua no contabilizada y llevarlos a niveles de mejores prácticas. Mejorar la eficiencia puede mitigar el problema de escasez de agua en Guadalajara, pero no solucionarlo totalmente. No obstante, es una tarea que se debe impulsar y monitorear de manera continua”.

Y en ese sentido, “se considera conveniente que se pongan sobre la mesa todas las alternativas existentes –tanto bajo escenarios pre-existentes como alternativos y potenciales-, señalando los pros y contras de cada uno de ellas de manera clara y amplia para que los tomadores de decisiones tengan los elementos para elegir con fundamentos sólidos”, puntualizan.

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Claves

¿Por qué Jalisco no tiene gestión integral del agua?

Porque no está incorporada la sociedad en la toma de decisiones sobre el recurso. Lo que ofrecen como espacio en los consejos de cuenca es raquítico y no garantiza una representación amplia; las consultas previstas en leyes en el tema de participación ciudadana tienden a generar simulación

Porque las instancias públicas aplican un modelo conocido como “gestión de oferta”, es decir, realizar grandes obras de infraestructura para llevar más volúmenes a pretexto de las necesidades presentes y futuras de desarrollo, pero…

…esto no va aparejado con medidas de gestión en el territorio de la región receptora del agua: manejo de agua subterránea, preservación de zonas de recarga del acuífero, mantenimiento de redes para reducir pérdidas, cobro universal del agua, estímulo económico a bajos consumos, y en general, el fomento a la cultura del cuidado del agua

Porque, en general, ni se conoce el ciclo del agua ni se toman medidas para garantizar que se sostenga. Es decir: mantener grandes arboledas urbanas, mantener espacios abiertos de recarga, descontaminar el agua, reutilizarla, reinyectarla

Porque la gestión integral del agua es el modo más eficiente y barato de tener agua de forma permanente, pues implica adaptarse a las capacidades de la cuenca donde se habita y no rebasarlas, lo que hace que la economía se ajuste y crezca en función de esas capacidades. También lleva a promover actividades económicas que no entren en crisis ante una eventual escasez, pero…

…ese modelo sostenible no reporta las cuantiosas ganancias de las megaobras y las concesiones empresariales, ni el clientelismo político resultante de ser el “salvador” de la escasez de una ciudad o región. El modelo vigente permite un mayor control político del agua, y los grupos de poder se aferran a sostenerlo

FUENTE: archivo de MILENIO JALISCO

Apuntes sobre el fracaso de la gestión del agua en Jalisco

El fracaso en lograr la gestión integral del agua, deriva, “en primer lugar, de que no hay conciencia de la importancia de implementarla, y en parte tiene que ver una marcada ignorancia en la sociedad y en la clase política que nos gobierna. Hemos carecido de formación sobre temas ambientales, la cual se refleja en la ausencia de la enseñanza de la importancia de la naturaleza como parte de nuestra vida”, sostiene desde Colombia, el investigador de la UdeG, Arturo Gleason Espíndola, de la UdeG. “Dentro de la naturaleza existe el ciclo del agua, que es el sistema que provee la vida al planeta, el cual ni siquiera es un tema posicionado en la normativa mexicana del agua ni en la planeación urbana. Resumiría en esta parte que ante la gran presencia de ignorancia más un poco o mucho de corrupción obtenemos una pésima gestión del agua. No quiere decir que si conocemos lo que es adecuado resuelva el problema, pero sí que el conocimiento de la realidad y la ciencia inhibe a la corrupción”.

Es decir, la corrupción “es alentada por falta de información. Esta situación propicia que los entes corruptos se aprovechen para posicionar sus propuestas carentes de información y fundamento técnico como única opción para resolver los problemas de agua, pero que en el fondo buscan aprovecharse de este desorden para su beneficio económico”.

Un aspecto esencial para afrontarlo sería la información confiable, “un sistema de medición que nos pudiera decir de manera instantánea y a través del tiempo cuánta agua hay en las cuencas de Jalisco. Este sistema mediría cuánto entra de agua y cuanto sale de las cuencas y ubicaría los daños graves para pararlos y restaurarlos, y detendría un desarrollo inequitativo que no reconoce que está destruyendo a los recursos hídricos”.

Por su parte, el coordinador del Observatorio Ciudadano del Agua en Jalisco, Juan Guillermo Márquez Gutiérrez, señala: “contrario a lo que afirman los responsables del agua en Jalisco, no se ha dejado de aplicar la gestión de la oferta, que consiste en levantar la mano y solicitar agua y los ‘responsables’ deban suministrarla –aún desde grandes distancias- sin importar el costo y los impactos sociales, ambientales, económicos, etcétera, que generan. Este es un modelo agotado, que lesiona los derechos de la gente del campo, que es la que produce los alimentos para las ciudades”.

Esto deriva en otros aspectos: “Existen grandes problemas de salud en la población, derivados del suministro en la red de agua contaminada, en prácticamente todos los municipios, ya que a los ‘gestores’ del agua solo les interesan el volumen y las tarifas. Pronto estaremos emitiendo algunas recomendaciones en ese sentido”, concluye.

SRN

 

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