Los sismos, un factor que hoy no se considera en la Guadalajara vertical

Experto en atlas de riesgo señala que los reglamentos están atrasados y hace falta instrumentos de medición de los sismos, pues la ciudad está en zona proclive.

Agustin del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. http://www.agustindelcastillo.com

El crecimiento vertical de Guadalajara no tiene un esquema preventivo de riesgos, especialmente frente a los sismos, reconoce el investigador de la Universidad de Guadalajara, y responsable de elaborar el atlas de riesgos metropolitano para el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), Luis Valdivia Ornelas.

El geógrafo destaca que el tema es incipiente en la ciudad: apenas hay un instrumento para medir las aceleraciones (“acelerógrafo”) en la Rotonda de los Hombres Ilustres, no se han hecho históricamente dictámenes en los grandes edificios para determinar si fueron afectados por los sismos, y solamente se aplican lineamientos antisismos en edificios públicos como escuelas u hospitales, pero el terreno de las torres, casi todas privadas, es un misterio.

“Nosotros tenemos la parte técnica a partir de la información más reciente que se ha generado, producto del estudio técnico realizado, por los sismos que se presentaron el año pasado en la zona de Tesistán; ya se tiene información sobre valores de aceleración, probabilidad, para el tema de la actualización del reglamento […] estos sismos no estaban considerados como un elemento determinante de riesgo, pero estamos planteando escenarios de sismos por arriba de 6.5, con epicentros cercanos al área metropolitana de Guadalajara”, refiere.

“Es fundamental tener un reglamento actualizado donde estén considerados los sismos, tanto de epicentro en la costa, como en las cercanías, donde se tengan como criterio los valores de aceleración, y no hay una microescenificacion en el tema, se tienen que poner más aceleradores en toda la ciudad, solo se tiene uno y la información de los valores que se pueden presentar son estimados, grosso modo”.

– ¿Esto significa que muchas licencias que se han emitido para torres probablemente no consideren estos factores de riesgo para exigir normas constructivas?
– Probablemente sí, a la luz de estos datos de sismos locales, no.

“Lo que sí yo sé, es que en las obras del gobierno federal y estatal, en escuelas y ese tipo de inmuebles, sí se consideran los valores de aceleración, pero los que emitió la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de la información sísmica de Ciudad de México; eso sí lo consideran las estructuras, sobre todo educativas, pero también esa infraestructura educativa tendría que considerar las nuevas evidencias de sismos locales, con valores que se tomen en cuenta, para ajustar la seguridad de las construcciones”, advierte.

Es decir, reconoce que “hay muy poca información relacionada con esto”.

– Eso pasa en obras públicas, ¿pero obras privadas que estén sometidas a este tipo de criterios preventivos?
– Pues no.

– O sea, si no se las piden, queda a criterio de cada constructor.
– Sí, exactamente, en obras muy puntuales, queda al arbitrio de cada constructor […] hay algunos que sí toman en cuenta valores en función de la importancia, pero eso queda ya a condición de cada especialista.

– Hoy estamos llenos de torres, pero en el caso de las más viejas, el Condominio Guadalajara o el edificio del hotel Carlton, ¿recuerda que se les haya revisado tras los sismos como el de 1985 o el de 1995?
– Que yo recuerde no. Antes de 1985 teníamos reglamentos copiados de la Ciudad de México, y mientras éste se actualizó tras los sismos de ese año, acá no se reflejó, sólo se establecieron valores generales […] mucho menos el caso de sismos más cercanos de estructuras geológicas en colindancia con la ciudad, sismos que son menos profundos, más someros […] tienen unas ondas que afectan a los edificios de tres a ocho pisos, en comparación con los sismos más lejanos, ya lo vimos en la Ciudad de México. Está el tema del rebote sísmico también.

Valdivia Ornelas también señala la necesidad de estudiar el modo en que los sismos pueden influir en un terreno como el metropolitano cuyo subsuelo se estaría transformado con la sobreexplotación del agua subterránea. “Eso hay que estudiarlo, y hay que considerarlo, es un factor importante, la sobreexplotación, porque es lo que vi en Iztapalapa en el tema de los hundimientos”.

El experto recuerda que los edificios más altos son vulnerables por la misma condición de altura, pero además, porque concentran muchas personas, como sucede también con plazas públicas, mercados, hospitales. “Por eso se les debería revisar, establecer una política permanente; los sismos son una realidad latente que se puede manifestar en cualquier momento y no nos deben tomar desprevenidos”.

El TAE se deslinda

El Tribunal Administrativo del Estado rechaza que por medio de las suspensiones que otorga a los desarrolladores, para que se les emitan licencias de construcción, se avalen torres que no cumplan con las medidas de protección civil.

Laurentino López Villaseñor, presidente del tribunal, aseguró que el hecho de que una torre haya sido autorizada con una suspensión del organismo no significa que se quiten las facultades de los ayuntamientos de inspeccionarlas.

“Cuando damos una suspensión porque hay una clausura ilegal o amenazas de clausura, dejamos en claro que sin quitar las facultades de verificación e inspección de las autoridades siempre y cuando cumplan lo que marca la ley del Procedimiento Administrativo”, dijo.

El funcionario aseguró que existen muy pocos casos que tienen que ver con torres de departamentos y aclaró que la inmensa mayoría de los permisos son otorgados por los ayuntamientos.

“Deberíamos de ver cuántas autorizaciones han emitido las autoridades municipales sin la intervención del Tribunal y las que son emitidas con intervención del Tribunal, son muy pocas las que se resuelven a través del Tribunal en comparación a las que las propias autoridades municipales emiten”, agregó.

No hay normas para prevenir sismos en torres de la ciudad

Es “realmente sorprendente saber que no existe normatividad a nivel estatal ni municipal en Jalisco que obligue al constructor a asumir la grave responsabilidad que implica construir sin requerimientos técnicos y legales ante las posibles consecuencias de movimientos telúricos”, advierte el urbanista, catedrático del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la UdeG, Jorge Fernández Acosta.

“Hoy es menester realizar una exhaustiva revisión de los edificios que rebasaron las normas de planeación, ante el riesgo de colapso que representa el incremento de su masa más allá de lo permisible”, pone en relieve.

En una opinión hecha a solicitud de MILENIO JALISCO, opina del actual boom de torres que tiene la ciudad. “Me parece que es pertinente tener en cuenta, primero, que la densificación no significa en automático la construcción de torres altas. Antes que ello, se debe considerar como uno de los factores más relevantes en la comprensión del proceso como un sistema de variables complejas, que refiere Bernd Pfannenstein en su columna de ayer la cuestión de la infraestructura en su diversas modalidades: abasto y manejo de aguas; movilidad integral e inteligente y, primordialmente, lo relativo a las políticas públicas para acceder a más y mejores áreas verdes y sus servicios ambientales o recreativos en favor la comunidad”.

El asunto, así, “es multifactorial. Hay que decir que la densificación se ha convertido en una estrategia esencial para aspirar a resolver y solventar los problemas que derivan de la expansión demográfica y el crecimiento desordenado y caótico de la metrópolis, sobre todo, en lo referente a la pretendida resiliencia, entendida como la capacidad para soportar los requerimientos y demandas hacia la regeneración y recuperación sustentable de las condiciones hacia las metas de desarrollo planteadas en los protocolos internacionales”.

La estrategia “habrá de procurar integral soluciones hacia una conectividad integral, más allá de la movilidad, que implica un gran ejercicio de planeación urbana estratégica de largo plazo a escala metropolitana, pero, sobre todo, que considere factores como la movilidad multimodal mediante nodos de interconexión para los movimientos obligados: el retorno a la vivienda, el empleo, el abasto, la educación y los servicios urbanos básicos y, más, el factor tecnológico para facilitar el acceso a ellos sin necesidad de desplazarse, o aun los periféricos no obligatorios. Esto significa ir más allá del Desarrollo Orientado al Transporte”, sostiene.

En síntesis, “es necesario que el desarrollo vertical de la ciudad se lleve a cabo de manera ordenada y coordinada. Es obligatorio exigir la eficacia y la optimización en el ejercicio de los recursos”.

SRN

 

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