La contaminación del Río Santiago viaja por el aire

Con un estudio pionero realizado por la UdeG se encontraron cantidades elevadas de metales pesados, sustancias tóxicas y bacterías en el ambiente y el suelo de El Salto y Juanacatlán. Un problema que podría causar enfermedades en la población a largo plazo, debido a la penetración que las sustancias llegan a tener en el cuerpo mediante el alvéolo y la sangre

Por Mariana González/gaceta UDG

Yacko Cuevas tiene numerosas historias de amigos o conocidos que han enfermado. El cáncer y la insuficiencia renal son las patologías más comunes, pero también las enfermedades respiratorias y estomacales. La contaminación del Río Santiago, según ellos, es la causa de estos males.

Cuevas y su familia viven en la colonia Obrera, más conocida como “El llanito”, uno de los puntos de El Salto que mayor proporción de metales pesados y bacterias nocivas tiene en el aire, de acuerdo con un estudio realizado por Graciela González Torres, egresada del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS).

El barrio es uno de los más antiguos del municipio, a unas cuadras de distancia del cauce del río y rodeado de un pequeño parque, que los habitantes consideran “un filtro” al que acuden para tratar de escaparse de tanta contaminación.

“Tenemos conocidos enfermos del riñón. Nosotros jugamos basquetbol en la cancha municipal y estaba yendo un compañero, de un de repente dejó de ir y es que lo están dializando. Tiene 32 años”, explica Cuevas.

Antes no era tan común que la gente se enfermara, dice Abraham Gómez. Ahora cada vez más personas jóvenes son diagnosticadas con problemas renales, cáncer de estómago, garganta o piel.

Francisco Javier Prado charla con un amigo frente al parque de la colonia en la que vive desde hace cinco décadas. Sus vecinos han muerto de infartos o cánceres y sus nietas frecuentemente se enferman de las vías respiratorias.

“Los niños con las enfermedades respiratorias a veces no van a la escuela, ni los sacamos temprano. Pensamos que a raíz de que se acabó el río se vinieron todas estas enfermedades”, asegura.

Puntos de contaminación
Las poblaciones de los municipios de El Salto y Juanacatlán son vulnerables no sólo a la contaminación del agua del Río Santiago, que cruza cerca de sus calles, sino por respirar un aire contaminado con micropartículas de metales pesados y pesticidas, además de estar expuestos a bacterias patógenas.

La investigación que llevó a cabo Graciela González Torres, como tesis de la maestría en Salud ambiental del CUCS, revela que en al menos 25 sitios de ambos municipios hay presencia de sustancias como arsénico, mercurio y plomo en el suelo.

En el estudio, González Torres tomó muestras de la tierra en 22 puntos de zonas habitacionales de El Salto, como la colonia Obrera, Infonavit-La mesa, así como el centro y algunas escuelas, además de tres en la cabecera municipal de Juanacatlán.

“Encontramos en primer término arsénico, en un promedio de 51 por ciento de la muestra, en seguida encontramos cadmio, mercurio, plomo, níquel y zinc. Ese fue el orden de presencia según el porcentaje de peso atómico”, explica.

Aunque las partículas de estas sustancias fueron encontradas en el suelo, la egresada explica que la cascada de El Salto dispersa por aire los contaminantes que están en el agua del Río Santiago, que luego se quedan en la tierra.

Felipe Lozano Kasten, académico del Departamento de Salud Pública del CUCS y codirector de la investigación de tesis, explica que el agua del río se evapora y dispersa los contaminantes.

“En un río que está contaminado, cuando la cascada cae el agua vaporiza y ese vapor lleva las partículas o los contaminantes, que ahora viajan por el aire a la población o hacia las zonas periféricas a la cascada”, dice.

Para el investigador, el estudio es un acercamiento inicial a un problema que podría causar enfermedades en la población a largo plazo, debido a la penetración que las sustancias llegan a tener en el cuerpo mediante el alveolo, una cavidad en los bronquios que realiza el intercambio de oxígeno con la sangre.

“Si van en el aire y son partículas menores a 2.5 pm (2.5 micras de diámetro) pueden penetrar al sistema respiratorio, al alvéolo, y por ser tan pequeñitas entran a la sangre, y ya en el aparato circulatorio llegan al hígado, el riñón y pueden pasar al cerebro. Dependiendo qué metal, qué exposición se tenga y por cuánto tiempo, pueden empezar a estudiarse los daños”, advierte.

Esta investigación es la primera en explorar la presencia de sustancias tóxicas y contaminantes en tierra y aire en la zona de conflicto socioambiental de El Salto y Juanacatlán, en la que diversas organizaciones civiles han documentado la contaminación del agua por metales pesados.

González Torres, también miembro de la organización civil ambientalista “Un salto de vida”, explicó que además de los metales pesados les sorprendió la presencia de cuatro bacterias pátogenas, es decir, nocivas para el sistema respiratorio, las cuales están comúnmente presentes en los hospitales.

Estas bacterias son estafilococo aureus, streptococcus pneumoniae, klebsiella pneumoniae y pseudomonas aeruginosa, que producen enfermedades desde faringitis hasta neumonía, además de afecciones en la piel y los ojos como conjuntivitis, sobre todo cuando se trata de personas con un cuadro de defensas bajas o desnutrición, coinciden González Torres y Lozano Kasten.

“Nos llamó la atención que la pseudomonas está presente en los 25 puntos estudiados y con un promedio de cuatro a 8 bacterias detectadas por metro cúbico de aire en cada punto. Eso es interesante, porque nos pone en una vulnerabilidad, pues esta bacteria junto con la klebsiella se encuentran dentro de los hospitales y no tendrían que estar diseminadas en el ambiente en las cantidades en las que se encontró”, afirma González Torres.

Kasten añade: “Se encuentran en hospitales, pero también en medios ambientes contaminados donde es propicio. El agua cuando tiene cierta oxigenación y contaminación pueden venir con ellas, pero también pueden venir en los tiraderos, como el que tenemos ahí a un lado (Los laureles). No sabemos exactamente de dónde viene todavía, pero de que está, está. Eso no es normal y no debe existir”.

La egresada sospecha que la causa es la quema de desechos biológico-infecciosos provenientes de una empresa ubicada en la carretera a El Castillo o El Verde y Nuevo Periférico, a unos metros de distancia de un fraccionamiento y a cerca de 10 kilómetros de El Salto.

Según González Torres esta compañía estaba asentada de manera irregular con el nombre de Milenio, en una zona de El Salto llamada El Muey, y fue sancionada en varias ocasiones por la Procuraduría Federal para la Protección al Ambiente por malos manejos de los residuos. Luego fue vendida y se constituyó como Sterimed, que mantiene su registro ante la Secretaría de Economía.

“No estamos tan seguros de que haya un control tan extraordinario que por escurrimiento o por emisión de los quemadores no pueda estar despidiendo este tipo de bacterias. No encontramos de momento otras causas, pero sí hay un registro de que hay escurrimientos que llegan de una vía u otra al Río Santiago, que a su vez está emitiendo todos estos aerosoles”, recalca.

Pesticidas en el ambiente
Como parte del estudio realizado por la universitaria fueron realizadas pruebas para medir el flujo de aire dentro de los pulmones, llamadas espirometrías, así como exámenes de orina a 66 niños entre 9 y 11 años de una primaria de El Salto, cercana al Río Santiago, con la finalidad de conocer su estado de salud y posible presencia de sustancias tóxicas.

Veintiún por ciento de los niños estudiados tiene una enfermedad restrictiva, es decir que su función pulmonar está a menos de 80 por ciento de su capacidad. De no ser atendidos podrían desarrollar una enfermedad obstructiva como el asma. “Si lo trasladamos a la cabecera de El Salto en donde tenemos cinco mil niños, pudiéramos tener algunos hallazgos preocupantes”, asegura.

Otro de los resultados fue el descubrimiento de al menos seis plaguicidas en la orina de los menores, entre ellos cuatro herbicidas, un acaricida y un agente quelante, es decir, una sustancia química que evita la toxicidad de los metales pesados, comúnmente utilizado en la industria farmacéutica.

González Torres explica que de acuerdo a las historias clínicas realizadas, los niños no tienen padres campesinos y tampoco interacciones con espacios agrícolas en los cuales pudieran tener contacto con estos pesticidas, lo que indica la posibilidad de que lleguen mediante la respiración.

“El común denominador es que las cantidades de las partes por millón encontradas en la orina eran extremadamente similares. No hubo en el análisis de datos una variación significativa que nos permitiera discutir que estos niños tuvieron una ingesta a partir de vegetales o agua. Por lo tanto estamos confirmando que hay una fuente de emisión permanente que hace que todos tengan un nivel de contaminación por pesticidas similar, y esta puede ser el aire”, explica.

Uno de los herbicidas es el glifosato, una sustancia desarrollada por la empresa trasnacional Monsanto, “probablemente cancerígena para los seres humanos”, según la Organización Mundial de la Salud.

Lozano Kasten afirma que pretenden dar continuidad al estudio para hacer pruebas periódicas que permitan conocer los daños que estas sustancias podrían estar causando en la población.

“Los niños están inhalando pesticidas, porque esos pesticidas no se usan en casa y esa es una población industrial y no agrícola. Hay herbicidas que no deben de estar ahí”, recalca el investigador.

 

 

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