Apostar por la memoria de las víctimas de Lagos de Moreno

Insistencia. Familiares lograron que la fiscalía autorizara la realización de un memorial. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

“Salió paso a paso, desapareciendo en la oscuridad impenetrable de la noche”, así describe Mariano Azuela, en su obra Los de abajo (1916), lo que sería el inicio de la travesía de Demetrio Macías, un campesino que tras el conflicto con un cacique terminaría encabezando un grupo armado que se sumaría a la Revolución Mexicana.

Cien años después, lo escrito por el nacido en Lagos de Moreno tiene mucha similitud con lo que aquí aún sucede. La noche y la oscuridad impenetrable de la violencia ha visto desaparecer a muchos jóvenes: 94 son los reconocidos de manera oficial. El miedo y el silencio atestiguan la desaparición de muchos más.

Uno de los episodios más dolorosos de esta violencia que ha azotado a Lagos de Moreno desde 2011 sucedió el 7 de julio de 2013. Esa noche fueron desaparecidos Eduardo Isaías Ramírez Hernández (21 años); Ángel de Jesús Rodríguez Hernández (19 años); Daniel Armando Espinoza Hernández (22 años); José Gerardo Aguilar Martínez (18 años); Marco Antonio Ramírez Cárdenas (19 años), Cristian Fabián Ávila Cardona (18 años) y Rodrigo Espinoza Aguayo (38 años). Los primeros fueron desaparecidos por hombres armados mientras caminaban a casa después de asistir a una reunión; el resto fue llevado de su propio domicilio por ese mismo grupo de hombres que operó esa noche con total libertad.

El pueblo, catalogado como un sitio mágico, despertó en el terror. Las familias de los desaparecidos del 7 de julio irrumpieron en las fiestas patronales para denunciar la desaparición de sus seres queridos. Las autoridades municipales, sin pruebas, aseguraron que las víctimas tenían algún vínculo con la delincuencia organizada. Las pruebas judiciales y los resultados de la investigación demostraron todo lo contrario. Eran inocentes.

La búsqueda de Eduardo Isaías, Ángel de Jesús, Daniel Armando, José Gerardo, Marco Antonio, Cristian Fabián y Rodrigo concluyó las primeras semanas de agosto de 2013, cuando terriblemente se supo que los restos humanos localizados en el predio La Ley del Monte fueron compatibles con las muestras de ADN tomadas a su familiares.

El dolor, no obstante, se postergó cuando de manera indolente el gobierno de Jalisco entregó los restos de sus familiares en pequeñas cajas de madera con el logotipo oficial y en el marco de un acto religioso que realizaron sin preguntarles a las familias.

La lucha por la justicia y la verdad alrededor de este caso fue y ha sido ardua, pero el empuje de las familias ha tenido tal magnitud que el 2 de junio de 2015 consiguieron que el entonces presidente municipal de Lagos de Moreno (hoy diputado local del PRI), Hugo René Ruiz Esparza Hermosillo, emitiera unas disculpas públicas por criminalizar a sus familiares. Estas disculpas las emitió tras ser requerido por la Comisión Ejecutiva de Atención Víctimas, instancia que –a diferencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ)- no aceptó sólo una aclaración puntual de los dichos criminalizantes. La solicitud de sólo emitir una “aclaración puntual” fue avalada por Alfonso Hernández Barrón, hoy presidente de la CEDHJ, en su papel de tercer visitador.

El esfuerzo por la justicia también ocasionó que el 5 de marzo de 2016, los nombres de las víctimas de Lagos de Moreno fueran incluidos en el Memorial de las Víctimas de la Violencia del Estado que se ubica en la Ciudad de México.

Pero el acto de memoria más esperado para las familias de estas víctimas está sucediendo en estos momentos, ya que tras varios años de trámites y exigencias, lograron conseguir que la Fiscalía General de Jalisco autorizara la realización de un memorial en el mismo sitio donde les fue arrebatada la vida a sus seres queridos.

Hoy, el predio conocido como La Ley de Monte, ubicado en el camino a la Sauceda, se está reconfigurando porque en sus paredes abandonadas se han teñido de blanco para perfilar en ellas los rostros de cada una de las víctimas. Esta reapropiación y resignificación del espacio forma parte de la acción Memoria que resiste, cuyo diseño e implementación ha estado encabezado por las propias familias e integrantes del Colectivo RECO, organización que ayudó a la creación del memorial en La Gallera, lugar donde el llamado Pozolero deshizo en ácido el cuerpo de decenas de personas en Tijuana.

Desde el lunes 21 de agosto, las actividades en el predio han corrido a cargo de los familiares y concluirán el sábado con la inauguración del mural y una placa que también registrará su nombre y de decenas de desaparecidos de Lagos de Moreno. Esta acción constituye el primer sitio memorial que se realiza en el estado de Jalisco en el marco de la guerra contra el narcotráfico.

@daliasouza

@darwinfranco

 

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