Movilidad: el rompecabezas urbano

Movilidad

|| El espacio público está en constante reconfiguración, entendiendo esto por la multiplicidad de formas que socialmente se le dan a los espacios

| Araceli Fabián |okupo.mx

En los últimos años la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) ha crecido a un ritmo acelerado y sin una clara proyección en cuanto a su planeación urbana, tanto en vías de movilidad adecuadas a las condiciones del trazado original de la ciudad y de su crecimiento constante, como en sistemas de transporte: eficientes, sostenibles y sustentables.

Por ello, resulta prioritario hacer un análisis sobre el crecimiento que la “mancha” urbana ha experimentado en los últimos meses y sus muchos cambios, algunos necesarios y otros cuestionables en materia de movilidad, condiciones de vida, bienestar y prosperidad social.

Movilidad, carencias que padecemos diario

Uno de los principales problemas de movilidad urbana al que nos enfrentamos es “la condición de desplazamiento” que se ha convertido en un tema prioritario en las agendas gubernamentales locales y nacionales, por lo que se está trabajando en políticas públicas estratégicas (participativas y sustentables), para facilitar las dinámicas cotidianas del traslado. Sobre todo, en ciudades con evidente crecimiento poblacional, donde un traslado requiere de 45 minutos a dos horas, dependiendo el área urbana de origen y destino; tiempo que en muchas ocasiones se duplica debido a la construcción de alguna obra pública, privada (que en la ZMG nos invaden), accidentes viales o condiciones climatológicas, que afectan los tiempos de traslado, las vías y medios de transporte por los cuales desplazarse, ocasionando un verdadero colapso vial en horas pico que en 2014 y 2015 registraba de 14 a 10,9 kilómetros por hora, respectivamente.

En este sentido, nuestra ciudad presenta retos, pues buena parte de su movilidad se limita y concentra en aproximadamente ocho vías rápidas  y, fuera de ellas no hay grandes posibilidades de movimiento, al menos no en vehículos automotores (con un promedio de más de 300 autos diarios que se suman al parque vehicular), lo que genera caos vial por el simple hecho de cerrar una de estas vialidades, es así que analizar la problemática de desplazamientos, implica tres enfoques: el primero los proyectos de transporte urbano colectivo (empresas privadas, subrogadas, ruta empresa), así como la movilidad en bicicleta, es decir, generar una mayor inversión al transporte público y no motorizado; el segundo, el constante aumento de vehículos particulares que congestionan las vías y requieren, por tanto, medidas de infraestructura urbana e interurbana para vehículos automotores y, el tercero y último, pero no menos importante el tiempo –vida que se invierte en dichos traslados y ocasiona cansancio, obesidad y bajo rendimiento para realizar actividades personales, familiares y profesionales.– En este sentido la Asociación civil El Poder del Consumidor realizó una investigación en 2016 enfocada a la ZMG con el objetivo de incentivar a los gobiernos a proponer y gestionar acciones puntuales que atiendan los problemas de movilidad vial y de accesibilidad que se han agudizado en los últimos años  en la ZMG.

Las soluciones que a este respecto se han planteado en el ámbito de lo público, han requerido la inversión de fondos federales y estatales (como la construcción de la línea 3 del sistema de tren ligero), e incluido la réplica de modelos de transporte que han sido exitosos en otras ciudades del país y en el extranjero (ciclovías, macrobús, pretren y sitren), pero que no han contribuido a aminorar el exceso de autos en la “selva” de asfalto ni a reducir los tiempos de traslado; tampoco han mejorado la cultura vial de los conductores y ciudadanos y, mucho menos han disminuido emisiones de gas contaminante, ni accidentes viales, en parte, por las condiciones del servicio de transporte público, la seguridad de los viajes, la educación vial y la cultura mexicana.

De acuerdo con el reporte nacional de movilidad urbana en México (2014-2015), que forma parte del reporte Global de Asentamientos Urbanos ONU-Habitat, uno de los puntos centrales es contribuir al avance de ciudades mexicanas hacia modelos de desarrollo sustentable en un contexto de Derechos Humanos, dado que las deficiencias en la movilidad de las grandes urbes han limitado los derechos de sus habitantes.

Los problemas de planeación urbana en los trayectos implican factores como: el tiempo asignado a los traslados, que no tiempo invertido, pues que no hay una recuperación del tiempo, aunque se asigne un valor a las horas de trabajo; los costos por traslado, frecuentemente en aumento, muy por encima del salario mínimo (pensando en quienes requieren tomar cuatro autobuses) y, la condición de inseguridad de los mismos, que golpean todos los días la calidad de vida de las personas y la economía familiar.

De esta forma, Guadalajara y en general las ciudades de la región, se encuentran lejos de contar con sistemas de movilidad interconectados y eficientes que favorezcan el bienestar social y económico, en rubros como el laboral, educativo e incluso recreativo para disfrute de la ciudad, aunado a esto se presentan problemas en la salud de los habitantes en materia: visual, atmosférica y acústica, así como un deterioro ambiental evidente y preocupante (tal como lo vive ahora  Ciudad de México con las constantes pre-contingencias ambientales).

+ Da click para descargar el Plan Maestro de Movilidad Urbana No Motorizada

Un largo camino por recorrer

Dadas estas circunstancias, se busca que tanto los distintos niveles de gobierno, como ciudadanos participemos de manera activa en la incentivación de modelos de transporte distintos, para ello se requiere de un compromiso con el bienestar colectivo, en aras de mejorar la calidad y seguridad del transporte público, precio justo y accesible tanto para usuarios como choferes, es decir, ir más allá de las negociaciones que benefician a unos pocos y partir del bienestar común de los habitantes de una ciudad que poco a poco se inunda de automóviles, mismos que no sin razón, tachan de deficiente y encarecido al sistema público de transporte colectivo, de peligroso e inseguro al uso de la bicicleta o viajes a pie como un círculo vicioso que parece no tener fin y en el cual contribuimos todos de una u otra manera ante la falta de cultura vial y conciencia ciudadana.

En esta vía de re-construcción de la ciudad, se plantea la necesidad de impulsar modelos de ciudad compacta con uso de suelos mixtos compatibles, así como el esquema de calle completa como un medio para favorecer la accesibilidad universal, siendo este un espacio vital donde se genera un modelo incluyente de todas los tipos de usuarios: peatones, ciclistas, usuarios del transporte público y automovilistas, que ponga el acento en el ser humano, para así rescatar los valores de solidaridad, pertenencia y colectividad.

Por supuesto, que el tema de la movilidad urbana no es un problema aislado, es causa –efecto de otros problemas colaterales como la densidad poblacional y, por supuesto, el boom inmobiliario–  habitacional que gentrifica, masifica y, por ende, complica el estilo de vida de los habitantes de la Zona Metropolitana, tema que se abordará en un análisis próximo.

 

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