Su pareja casi la mata y la FGE no hace nada

La policía de El Salto se desentiende del caso

Aunque fueron dos veces en que la mujer recibió brutal golpiza a manos de quien dijo que la amaba, la carpeta de investigación en la fiscalía apenas ha avanzado, además de que los uniformados saltenses no dan importancia a la gravedad de la situación, lamentó 

Por Rafael Hernández Guízar/pagina24Jalisco

Decepcionada por lo que ha vivido tras ser señalada de supuestamente embrujar a su pareja, una mujer habitante de El Salto vive angustiada de que las autoridades no han capturado a su agresor, quien tiene antecedentes por robo y fraude, y quien le prometió a su ex pareja que “no se la iba a fiar”/Imagen Ilustrativa

Decepcionada por lo que ha vivido tras ser señalada de supuestamente embrujar a su pareja, una mujer habitante de El Salto vive angustiada de que las autoridades no han capturado a su agresor, quien tiene antecedentes por robo y fraude, y quien le prometió a su ex pareja que “no se la iba a fiar”/Imagen Ilustrativa

Una mujer fue golpeada casi hasta la muerte acusada de haber embrujado a su ex pareja, ni la Fiscalía General del Estado (FGE) ni la policía municipal de El Salto la han podido defender de las dos agresiones que ha vivido a manos del mismo psicópata.

La primera ocasión en la que fue agredida fue el pasado 17 de febrero, cuando su ex pareja en compañía de un amigo, la ex novia de él y su hermana, la golpearon en repetidas ocasiones intentando quitarle la vida, pues decían que ella era culpable de haber tratado de practicarle brujería al que entonces era su novio, algo que pensaron sólo podía romperse asesinándola.

“El 17 de febrero estaba saliendo con una persona y ese día yo estaba en mi casa, él me habló y me dijo que pasara por él, llegué a la oficina por él y ahí estaba en la camioneta con su amigo, su hermana y su ex pareja y en cuanto llegué su hermana se bajó de la camioneta y me empezó a dar de golpes en la cara, luego él salió supuestamente defendiéndome, les dijo que se iba a ir conmigo y ella, la hermana dijo que cómo era posible que se fuera conmigo si yo lo estaba embrujando y no sé cuánto.

“Total que nos subimos al carro, él empezó a manejar muy rápido, me pidió que fuéramos a su casa para agarrar sus cosas que porque se iba a ir a vivir conmigo y cuándo llegamos me pidió que subiéramos a su habitación  para agarrar sus cosas, pero yo me quería ir porque no sabía si iba a llegar su hermana y él me dijo que no, que no me preocupara, se quitó la chamarra y me empezó a pegar, me dio de puñetazos y le preguntaba que por qué, él me dijo que yo ya sabía por qué, me empezó a estrangular y me estaba golpeando y por más que le pedía que me dijera que por qué lo hacía, sólo me seguía pegando”, dijo con lágrimas en los ojos.

“Cuando me volvió a estrangular agarró el teléfono y le habló a su hermana y a su ex y le dijo que ya me tenía ahí, les dijo ‘ya pueden entrar’, y me empezaron a pegar entre los cuatro, su ex como creía que estaba embarazada me pegó en el vientre y él me pegó en la cabeza, su hermana me estaba pegando también en la cabeza y me rompieron la nariz, y siguen estrangulándome, y él lo que no quería era que yo saliera con vida, me dijo ‘sabes qué de aquí no sales con vida, a mí nunca me la han fiado y yo no te la voy a fiar’, me decían que me metí con la familia equivocada y que según eso, su ex había ido con una persona y le habían dicho yo lo había embrujado, él empezó a querer matarme y ellas le dijeron que no, que con la golpiza que me dieron era suficiente”.

Pero no fue todo. El calvario de esta mujer parecía no tener fin, pues pese a tener la nariz fracturada, un pómulo y algunas costillas, estar bañada en sangre y con la amenaza de que no iba a salir con vida de ese sitio, ni si quiera le daban explicación alguna. Intentaron también apuñalarla. Aunque logró salir viva, nadie, ni la misma policía quería ayudarla.

“Entonces me echaron a un rincón y como vieron que estaba toda ensangrentada, me echaron agua que porque no querían que saliera toda placosa, me aventaron agua fría; entonces él bajó a mi coche que dizque por su celular y cuando entró me quiso dar un navajazo pero yo no me dejé, me traté de ir y me di cuenta de que me habían quitado todas mis cosas, mi celular, todo; cuando traté de parar a una patrulla no me hizo caso, me tuve que ir a la Cruz Verde de Toluquilla y tampoco me atendieron que porque tenían un paciente, que fuera a otro lugar para que me atendieran y así llegué hasta la Cruz Verde Las Pintas y ahí me limpiaron, me tomaron la declaración y me dijeron que tenía que hacerme una radiografía porque traía la nariz rota, tuve que ir a la fiscalía y me dijeron que él ya tenía antecedentes de fraude y robo, los hermanos y hasta la mamá; me dieron una orden de protección, me fui con mi mamá al municipio de El Salto y sí me la firmaron, pro nunca fueron a ver nada, dijeron que no había suficientes patrullas para estar yendo conmigo, que sólo si pasaba algo que les hablara siendo que tenía la orden, eso fue en febrero; para el 10 de marzo, él volvió a ir y entró a la casa, estaba agresivo y venía con otra persona, agarró un cuchillo de la mesa y se robó 30 mil pesos y me dijo que ni se me ocurriera hablarle a la patrulla que porque si algo pasaba iba a ir sobre de mí. Yo de todos modos le hablé a la patrulla y se tardó mucho en llegar, me tomaron la declaración pero me dijeron que tenía que ir a hacer otra denuncia que porque era otro municipio y que ya no tenían tiempo de revisar alrededor que porque tenían otros servicios”.

Decepcionada por lo que ha vivido, esta mujer ve con mucha desesperación como las autoridades han favorecido a su agresor, la fiscalía no lo persigue, y la policía municipal de El Salto le ha dejado en claro que su asunto no es importante y que no tienen elementos que la cuiden, que sólo en caso de emergencia les hable, lo que ha quedado ya demostrado ser inútil, pues llegan tarde a su auxilio.

Además, la falta de dinero ha sido también un obstáculo para obtener justicia, pues al no poder pagar estudios que le ayuden a demostrar las lesiones que le propinaron, su carpeta de investigación en la fiscalía simplemente no ha avanzado.

“Ahorita yo tengo que estar yendo al Hospital Civil a ver si me operan o no, si se requiere me van a tener que fracturar de nuevo la nariz y entonces acomodarla, por las lesiones de la cabeza me están pidiendo una tomografía y radiografías de la columna, ahorita pues no tengo dinero  para eso y me dice la fiscalía que para llevar el proceso necesito ir a las terapias psicológicas y psiquiátricas, tengo que estar yendo con el médico pero no tengo dinero para eso (…). Desde el 17 de febrero a la fecha no ha avanzado nada y eso que les di fotografías, las direcciones de todos, les di lo más que pude, incluso les dije donde se encontraban y al mes de eso, me dijeron que se les perdió”.

Fue a través de Página 24 como intentó ser escuchada; con mucha desesperación y miedo a ser asesinada, esta joven mujer envió un llamado al gobernador Aristóteles Sandoval.

“Yo me siento muy mal porque tengo dos niños y tienen que estar con su papás porque tengo el riesgo de que si están conmigo corran peligro, porque qué tal si viene y quiera desquitarse con mis hijos porque me dijo que no me iba a perdonar, porque me dejó en claro que sólo esa vez me había perdonado pero que la próxima vez no me la iba a perdonar, que ya no me iba a dar chance.  Que actúen, porque siempre me dicen que ahorita como entró una nueva ley, no pueden hacer nada porque todo mundo es inocente y es muy desesperante que él ande en la calle y yo no pueda ni salir por miedo”.

El asunto se lleva bajo el número de carpeta de investigación “CI 17028/2017” en la FGE y ella afirma que aun con la amenaza de ser asesinada incluso a plena luz de día, las autoridades simplemente la dejan a su suerte.

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