Poesía en Guadalajara, más allá del papel

Adrián Esparza y Miguel Asa, experiencias efímeras fuera del libro

Desde la oralidad del slam poético y la visibilidad de las calcomanías, poetas buscan imprimir la poesía en el espacio público, ya sea como estrategia de promoción lectora o como vehículo para llegar a nuevas mentes

Por José Antonio Neri Tello*/pagina24Jalisco

Adrián Esparza y Miguel Asa han construido su experiencia poética con medios efímeros, los cuales buscan brindar una experiencia distinta a los lectores/Fotos: Cortesía

Adrián Esparza y Miguel Asa han construido su experiencia poética con medios efímeros, los cuales buscan brindar una experiencia distinta a los lectores/Fotos: Cortesía

La poesía también se concibe fuera el texto y del papel. Los canales se han diversificado y tenemos expresiones poéticas en el textil, en la oralidad, en lo visual, en video poemas, en las pintas, entre otros. En Guadalajara estos canales se han utilizado desde hace décadas. En la década de 1980 y 90, Raúl Ramírez organizaba el Box poético, ejercicio que después retomaría Mauricio Ramírez. Cecilia Magaña, Nandi Comer y Mario A. Garibay organizaron en 2006 el Slam poético que ofreció el Rojo Café. Adrián Esparza es líder del colectivo Unísono, el cual se ha encargado de los Poetry Slam en la ciudad, por su parte Miguel Asa, ha estado al frente de dos proyectos ya establecidos: Ululayu y Por favor lea poesía, los cuales estampan el espacio público con poesía.

Neri Tello: ¿A qué se refiere el proyecto de Poetry Slam?

Adrián Esparza:  El nombre del colectivo se llama Unísono, nosotros buscamos promover la oralidad en todas sus expresiones, dentro de estas expresiones está el slam de poesía, el Poetry Slam, que es una modalidad de slam en la que cada participante cuenta con tres minutos, su cuerpo y su voz para hacer una intervención escénica donde presente su texto. Hay otras disciplinas, otros canales dentro de la oralidad, pero este es el más conocido y contundente. No es una lectura unidireccional donde los lectores están sentados. Es una invitación a que el público participe del acto poético y comparta sus textos y creaciones.

NT: ¿A qué hacen referencia los proyectos Ululayu y Por favor lea poesía?

Miguel Asa: La idea era llevar un proyecto de labor social, un proyecto abierto que surge como una intervención en la calle, con una simple calcomanía, que con el tiempo ha madurado para que haya charlas, talleres, nos involucramos con cualquier tipo de formato; ya llevamos diez años buscando espacios alternativos para que la poesía llegue. Quitar el mito que la poesía está en las librerías y en las presentaciones y volvernos parte de todos. Sigue siendo un proyecto independiente y gratuito.

NT: ¿Cuáles son los antecedentes históricos de los proyectos que llevas a cabo?

AE: El primer slam de poesía surge en los años ochenta y es de origen norteamericano, Marc Kelly Smith fue uno de los pioneros en estas dinámicas, en México llega con Cara Cummings y Logan Phillips, y en el 2012 que en el DF se hace el primer ciclo de Slam continuo. En la FIL de Guadalajara del 2012, el Claustro de Sor Juana organizó, mediante el colectivo Tinta permanente, un ciclo de slam poético. Nosotros para esas fechas teníamos un proyecto que si bien no era slam, sí era de oralidad en la biblioteca del Larva que se llamaba Radicción, en este trabajaba Selene Villarreal, Arehf Palacios y tu servidor.

El proyecto Por favor, lea poesía ha llenado la ciudad de estampas con la finalidad de promover la lectura

El proyecto Por favor, lea poesía ha llenado la ciudad de estampas con la finalidad de promover la lectura

Hay una tradición oral enorme. Existe literatura antes de que existiera la escritura, los grandes bardos, los grandes cuentacuentos, los cantos religiosos se transmiten de generación en generación y es literatura y es oralidad.

MA: Cuando empecé a poner mi calca muchos se burlaban. Antecedentes no creo que tenga el proyecto en sí como tal. No sé de un proyecto similar que haga Ululayu. Nosotros empezamos con poesía, con una simple calca, y ahora estamos en un programa de radio, pintamos murales, hacemos periodismo.

NT: Cuando veo las calcas, los fragmentos de poesía en los espacios públicos, en el tren, y los poetas que aparecen en esas calcas como parte de la ciudad, es como decirle a la gente “estos son tus poetas, esto es lo que hay aquí”, lo cual me remite a proyectos como el que tiene Alanís Pulido con Acción poética.

MA: Puede ser una parte, pero no vamos a eso, sí compartimos poesía, sí difundimos la poesía pero no vamos a pintar bardas. Eso es lo divertido del proyecto, se ha vuelto medular, es mezclar todo. La bicicleta nos dio mucha apertura para el proyecto, el viaje, una experiencia de vivir un viaje así, es la poesía viajando a dos ruedas y es como el verso mismo que es el aliento de cada día, la poesía está aquí, y estamos entre nosotros. Si algo tenemos como proyecto, y no como antecedente, es el compartir. Ya sea un verso, la chamba que se haga, que al final de cuentas, por eso estamos aquí.

NT: Esta es otra forma de concebir la poesía, ¿cómo ustedes conciben un poema?

MA: Vernos ya es un poema, este encuentro no lo tenemos a diario. El encuentro es eficaz, si me pides una respuesta, esa es mi respuesta. Existimos, aunque sea un ratito.

AE: El poema es sonido, la materia prima del poeta más que lenguaje es el sonido, la escritura es una partitura sonora, tú ves una bolita con un palito y entiendes que debes poner la boca de tal manera que emita un sonido. El poema es una construcción sonora, en la parte escrita, en la parte escénica es una construcción sonora. Agregaría además el sonido por el mensaje, el sonido por compartir. El texto debe sonar y debe decir para que sea poesía, debe compartir, hay una chispa, sin chispa no hay poesía. Debe de darse ese contacto, algo tienes que decirle a la gente que te escucha, que te lee. La vida es una pinche cosa monstruosa, que estas tomando tú de esa vida y lo estás plasmando en el texto. No puede haber poesía sin vida. Si el poema no vive no hay poesía, tiene que haber estos tres elementos: el sonido, el mensaje y la vida misma.

NT: Cuando el poema deja el papel, ¿qué pierde y qué gana?

MA: El poema siente y hace sentir.

AE: El papel es solo el soporte, por todo lo que habla del lenguaje, el sonido y la partitura es la manera, la herramienta, el vehículo en que se presenta la poesía, es el espacio natural. No quiero hacer juicios de valor contra la industria editorial, ni nada por el estilo, pero es el papel el ecosistema natural de la poesía. Qué gana o qué pierde. Gana vida, gana voz, gana penetración, hay lugares que los libros no alcanzan a llegar, pero si le hechas aire a los pulmones puede llegar a donde tú quieras.

NT: La poesía también tiene que ver con la fugacidad, Octavio Paz lo dice en la eternización del instante.

AE: Es parte de la cultura occidental, debe permanecer, debe durar, debe tenerlo en la mano, debe estar en mi librero para consultarse cuando quiera, no aceptamos dejar ir, a veces las cosas son bellas porque se van, porque pasaron por aquí una vez, tenemos esa naturaleza de retenerlo todo y este tipo de proyectos le dan la vuelta a eso, hay que dejar fluir.

NT: Cuando el poema sale del escrito se va a apropiar de elementos externos, tipografía, elementos visuales, la oralidad. ¿Cómo estos elementos se convierten en parte del poema?

MA: Solo son herramientas con las que puedes decorar el texto, hacer teorías composicionales, poesía visual. Al final, puedes escribir un poema sobre la arena y qué más da. Es una revalorización humana lo que hacemos.

NT: Pienso en una imagen, escribo sobre la arena y verso sobre la arena para que el mar se lo lleve. El hecho de hacerlo sobre la arena y no sobre un papel tiene mucha importancia, porque al final de cuentas, la arena es externa, pero se lo está llevando a quién le pertenece.

MA: Y no se está llevando el poema, está modificando el espacio donde se hizo el poema, pero los creadores tienen la corresponsalía a quién se lo da y decide cómo lo quiere dejar ir.

AE: El lenguaje como tal tiene sus propios elementos expresivos, dentro del papel encontramos elementos visuales, puntuación, estructuras versales, encabalgamiento, rompimientos, etc. Todo eso forma un discurso, un lenguaje o una suma de signos o símbolos que están en el papel; traducir esos símbolos y esos signos es traducir el pensamiento del autor. Pienso escribir un poema y empiezo a construir con estos elementos, si pongo un corte versal o cualquier otro elemento es porque busco un valor expresivo en el texto, cuando tomo este texto y lo llevo al escenario, o sobre el escenario hago una creación sin una escritura previa o una improvisación, lo que estoy haciendo es tomar otros símbolos para llegar al mismo valor expresivo. A lo que quiero llegar es que el sentimiento es el mismo, la idea es la misma, la intención es la misma, lo que varía es el lenguaje en el que se construye, los símbolos y los tropos que se utilizan. El texto es igual, el poema va más allá del lenguaje, del papel y la palabra.  Lo que varía son los elementos del lenguaje.

*José Antonio Neri Tello es poeta jalisciense, tallerista, promotor cultural y docente de la Universidad de Guadalajara. Es autor de los libros Cuerpo Roto, Playas Underground, Vertebración del silencio y Revolución Groovy.

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