El Zapotillo: desplazamiento y devastación

Por Rubén Martín rubenmartinmartin@gmail.com/El Informador

Como podría esperarse, los voceros del Gobierno del Estado vuelven a sacar el discurso del miedo para justificar el megaproyecto hidráulico de la presa El Zapotillo y el acueducto a León, Guanajuato. Se insiste que, sin El Zapotillo, no se puede garantizar el abasto de agua a habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, para justificar la inundación de tres poblados alteños. Falso antes y falso ahora.

Los pobladores de Temacapulín, en primer lugar, y luego sus aliados alteños y expertos han demostrado cómo ese megaproyecto hidráulico ha sido diseñado para abastecer de agua al complejo industrial-automotriz-comercial-inmobiliario y minero de El Bajío guanajuatense. Es además un gran negocio en sí mismo para las constructoras, amén de privatizar el agua. Las presas no son obras para propiciar el desarrollo de la mayoría de la población, sino megaproyectos al servicio de las dinámicas de acumulación de capital.

En México, el saldo de construcción de presas ha costado la destrucción de decenas de pueblos (inundados o arrasados), el desplazamiento de entre 170 mil y 200 mil habitantes, y un enorme costo ambiental. Eso no sólo lo sabe el gobierno, sino que lo dice el mismo gobierno.

En un artículo publicado en 2010 en una revista que publica la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, cinco investigadores analizaron los impactos que dejan las obras de represamiento, canalización o trasvases en los ríos. Encontraron que 71 por ciento de las cuencas hídricas del país tienen un grado de alteración muy alto o alto y que 81 por ciento de la población vive en cuencas con grados muy altos o altos de alteración.

“De manera general, 70 por ciento de los ríos más alterados coinciden con los ríos más represados de México (…) En los siete sistemas más alterados del país, reside un poco más de la mitad de la población de México (52 por ciento) lo cual expresa la influencia que ha tenido la presencia de dicha población en estas cuencas, la demanda de agua y la utilización de sus recursos (…) Estos siete sistemas son los que presentaron los valores más elevados en fragmentación de ríos, desviación y derivación de agua, baja calidad de agua, mayor cantidad de especies invasoras, mayor degradación de hábitat ripario, mayor presencia y densidad de bancos de materiales y mayor extracción de agua subterránea, mayor pérdida de vegetación natural en sus cuencas y una mayor extracción de agua subterránea por mencionar algunas de las variables más significativas”, se señala en esta investigación.

El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz, debió poner a estudiar a sus asesores antes de pagar 90 millones de pesos a la Unops. Así se habría enterado por estudios publicados en revistas del propio gobierno mexicano que las presas no son solución, sino fuentes de desplazamientos y devastación ambiental. Por eso, El Zapotillo debe suspenderse.

El artículo se llama: “Evaluación del grado de alteración ecohidrológica de los ríos y corrientes superficiales de México”, y puede consultarse aquí: http://www.revista.inecc.gob.mx/article/view/93#.WWVx7P819-0

 

Anuncios