Temaca no ha perdido, dice Gabriel Espinoza

Reclamo. El día del anuncio de la presa a 105 metros de altura, el religioso reprochó al gobernador el haber cambiado su postura en pleno acto público. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

En Temacapulín las actividades no comienzan temprano. No hay que tomar el 380 en el Periférico ni correr para llegar al trabajo. De hecho, los únicos que madrugan son los ordeñadores. Es, en general, un lugar tranquilo. Así describe Gabriel Espinoza a este pueblo que decidió defender su derecho a existir por encima de lo que el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz llamó el derecho de las mayorías.

La entrevista con Gabriel Espinoza se da al término de una reunión con profesionistas. Llegó con una hielera azul en la que había paletas de hielo, cuya venta ha servido para financiar los constantes traslados y movilizaciones de los habitantes de Temacapulín.

Gabriel Espinoza es el hombre que aparece en las fotografías que circularon el día que el gobernador anunció que la cortina de la presa El Zapotillo subirá a 105 metros, con lo que desaparecerán los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Es quien increpó al mandatario, lo obligó a dar por terminado su discurso y abandonar entre guaruras el patio central del palacio de gobierno.

¿Por qué defender a un pueblo con tan pocos habitantes (se habla de 200 a 500), sólo con el argumento de la calidad de vida? es la primera pregunta para Gabriel Espinoza. “La tierra es tan importante como la madre. Es como querer sacar a un árbol de raíz, a un árbol viejo y trasplantarlo, ¿qué árbol viejo trasplantado sobrevive?”.

NTR. ¿Por qué no aceptar el “progreso” que les ofrecen en los nuevos poblados de Talicoyunque y Nuevo Acasico?

Gabriel Espinoza. Hay un sofisma de que la vida de la ciudad, el ladrillo, el cemento, el aire acondicionado, es un plus. Cuando realmente quienes hemos experimentado el campo, preferimos el campo. En los pueblos, cuando dices sí es sí y no es no. No como el gobernador, que primero dijo no y ahora sí. Temaca ya dijo no a la presa.

NTR. ¿Por qué decidió quedarse en esta lucha, que de alguna manera hasta ha tenido costos personales?

GE. Yo siempre he buscado servir a Dios y al prójimo en temas que me parece que construyen el reino de Dios: que haya justicia, que haya vida y que haya paz. Si no hay justicia, no hay paz, y si no hay justicia y paz, no hay vida.

NTR. ¿Llevar estos conceptos a la práctica le costó su vínculo como sacerdote con la Iglesia católica, con sus superiores?

GE. Claro, porque se maneja el argumento de que “no nos toca”, que “no somos técnicos”, que nos toca lo espiritual, que nos toca el alma, no el cuerpo. Pero es contradictoria, porque la misma doctrina católica y de los papas es que hay que aplicar el Evangelio en la vida diaria. Cuando no hacemos eso, nos contradecimos.

NTR. ¿Quién está detrás de ustedes? ¿Se habla de intereses económicos o políticos?

GE. Siempre ha habido quienes quieren desacreditar el movimiento. Se habla hasta de intereses extranjeros. Los intereses extranjeros son los de los políticos que hacen negocios con las empresas extranjeras. Han dicho que yo ya vendí lo de mis hermanos, que lo que quería era que le pagaran bien a mis parientes, muchos chismes y falsos testimonios, amenazas psicológicas. Pero a mí no me afectan. Tengo clara cuál es mi tarea, no soy perfecto.

NTR. ¿Qué recuerdos de su vida lo hacen defender Temacapulín?

GE. Yo pasaba mis vacaciones de la escuela en Temaca. Para mí eran los de más aprendizaje en mi vida. Ir a comer al río en mi cumpleaños, ir a pizcar chile de árbol, tunas, nopales. Ver las luciérnagas. Mi abuela en Temaca me enseñó la importancia del rito de visitar a la familia.

NTR. El gobernador dijo que perdieron juntos, ¿le creen?

GE. No. Porque Temaca no ha perdido. ¿Qué hemos perdido? Los presupuestos estatales, federales y municipales, que de todos modos nunca nos llegaban. Eso nos ha dado la posibilidad de organizarnos y sacar proyectos muy importantes. No ocupamos bules para nadar. Tenemos a las mujeres, que son la defensa más importante, ellas despidieron al primer presidente del comité de defensa, que no duró ni 24 horas porque empezó a negociar con el gobierno.

“En los pueblos, cuando dices sí es sí y no es no. No como el gobernador, que primero dijo no y ahora sí. Temaca ya dijo no a la presa”

“Yo pasaba mis vacaciones de la escuela en Temaca. Para mí eran los de más aprendizaje en mi vida. Ir a comer al río en mi cumpleaños, ir a pizcar chile de árbol, tunas, nopales”
Gabriel Espinoza, defensor de Temacapulín

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