Gobierno no asusta a Temaca; sigue lucha

PARADA. La construcción de la presa, mientras, se encuentra detenida desde hace tiempo. (Fotos: Jorge Alberto Mendoza)

A diferencia de otros años en que la gente de Temacapulín se impactaba sobremanera por los anuncios gubernamentales que amenazaban su inundación, ocasionándoles perder el sueño, el apetito y hasta enfermarse, ahora el sentimiento común fluctúa entre la molestia y la incredulidad, pues no es la primera vez que un gobernador se retracta de apoyarlos, además, saben que la determinación para reactivar la construcción de El Zapotillo está en el ámbito judicial.

“Ayer estábamos aquí en la plaza esperando a que nos dijeran qué había pasado (con el anuncio del gobernador), ya que nos hablaron por teléfono para contarnos los que andaban allá en Guadalajara sí nos dio coraje, pero dijimos, ‘si hubiera dicho que tenía el dinero y el juicio, se la creemos’, pero ni una ni otra”, contó Alfonso Íñiguez, un adulto mayor que reside en Temacapulín y que ya evita preocuparse demasiado por el tema.

“Aristóteles es un político más, va de salida, así han sido siempre. Yo le digo a mi mujer ‘tú no te apures, aquí estamos para defendernos nosotros, ahí tenemos la controversia constitucional’”, dice con una sonrisa que acredita su confianza en que podrán salir bien librados del proyecto, por lo menos en la administración de Aristóteles Sandoval, quien el 29 de junio aseguró que la presa va a 105 metros de altura y, como se proyectó desde un inicio, implica desplazar a la gente.

Pero ni en los días más prometedores del gobernador ni ahora que ya retiró lo dicho, los pobladores de Temacapulín han bajado la guardia. La lucha por permanecer en su tierra está presente en los muros de adobe, en la señalética, en las fachadas y en las tiendas del pueblo: “Temaca Resiste”, “esta casa no se vende ni se negocia, dejen de molestar, respeten lo que no es suyo” y “Temaca vive” son algunas de las consignas que se ven.

Isaura Gómez Guzmán es otra habitante de las más longevas en el pueblo y en la resistencia contra la presa, quien aseguró que no se moverá de su casa ni la venderá aunque ofrezcan cualquier cantidad de dinero. Además, coincide en que el anuncio del gobernador no cambia nada de su realidad actual, solamente lo desenmascara como uno más de quienes no cumplen su palabra.

“Por desgracia tenemos esos gobernadores que no tienen palabra y ahora dice que va a defender el agua, el agua la ha defendido la gente de Temaca, quesque (sic) 300, 400, no, no somos esos, somos todo México que nos apoya, somos muchos”, dijo la señora entrevistada en su casa, quien es de las que antes perdía el sueño y se enfermaba de la preocupación por el posible despojo.

Palmarejo, el pueblo que desapareció

A 10 minutos de Temacapulín en dirección hacia el pueblo de El Zapotillo y la presa de mismo nombre, yacen los restos de Palmarejo, donde sólo las casas numeradas con gratifi en la fachada, muebles abandonados, hornos de ladrillo y restos de hollín son los indicios de la vida que alguna vez hubo en la comunidad, pero que fue despojada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

“Dau comprende, los niños de Palmarejo se pondrán parejo”, se lee con dificultad en una lona vieja colgada en la casa numerada con el 33, aludiendo a Enrique Dau Flores, quien actualmente es el consejero del despacho del gobernador, pero por décadas ha sido el artífice de los principales proyectos hídricos en Jalisco y que se han caracterizado por violar los derechos humanos de los implicados. El Zapotillo no es la excepción.

De acuerdo a quienes siguen resistiendo en Cañadas de Obregón, los despojados de Palmarejo se reubicaron en Temacapulín y solo unos pocos en Talicoyunque, el fraccionamiento que fincó la Conagua para los desplazados.

Escasez en el Río Verde

Aunque la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS, por sus siglas en inglés) determinó que sí hay condiciones para llenar la presa El Zapotillo con una altura de cortina de 105 metros a 87 por ciento de su capacidad, actualmente la parte del río Verde que va de Temacapulín hasta la presa muestra a la fecha un flujo muy por debajo de su capacidad, de hecho, es posible acercarse y caminar en lo que se supone que forma parte del cauce, pero sólo hay rocas.

Ante esta condición, particulares han aprovechado para conseguir permisos y extraer arena con retroexcavadoras, acopiando grandes cúmulos de grava y rocas en distintas partes del río, modificando su relieve y por ende el cauce del agua.

De acuerdo a la señora Isaura Gómez Guzmán, esos particulares sí consiguen permisos para explotar los recursos naturales que forman parte del río, pero han abusado, al grado de devorar también partes del cerro y deforestar.

“Por desgracia tenemos esos gobernadores que no tienen palabra y ahora dice que va a defender el agua, el agua la ha defendido la gente de Temaca”
Isaura Gómez, habitante de Temacapulín

FV/I

 

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