Zapopan, la ciudad privatizada

El municipio más rico de la entidad presenta esquemas abrumadores de cierres y privatización de espacios que contradicen los planteamients de ONU Hábitat.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 
http://www.agustindelcastillo.com/
El contundente éxito de las urbanizaciones cerradas tiene en el municipio de Zapopan, el más rico de la conurbación tapatía con al menos la mitad de la inversión privada del estado y 70 por ciento de las exportaciones, al modelo más distópico del área metropolitana, si se considera que también lidera la superficie urbana en cotos (22 por ciento), lo que significa mil kilómetros de calles y 540 hectáreas de espacios verdes, también privatizados.

El estudio del investigador Bernd Pfannenstein, colaborador del programa IGLUS de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (en español: Gobernanza Innovadora de Grandes Sistemas Urbanos) del que ofrecemos detalles y cartografía abajo, destaca la urgencia de realizar una revisión de las bases de esta engañosa modalidad que a su juicio, niega el espíritu abierto de una ciudad.

De hecho, diversos colectivos sociales como Toma La Ciudad, Amigos del Nixticuil, Parlamento de Colonias, denuncian activamente como diversas administraciones de todos los colores, incluida la actual, no están activadas en contra de la expansión urbana ni de la construcción de más urbanizaciones cerradas, a pretexto de que se trata de derechos adquiridos en anteriores gobiernos que el ayuntamiento debe respetar.

Más incluso que en municipios como Tlajomulco o Tonalá, la oferta inmobiliaria zapopana de hoy se da abrumadoramente en entornos confinados, los cuales se han vendido exitosamente al apelar a necesidades legítimas de seguridad, de eficiencia y de autogestión, y la promesa del privilegio. Incluso, se trata de un tema con matices: aunque un grupo dominante de urbanistas sostiene que los “cotos” son la negación de la ciudad, una minoría importante –como el consultor Jesús García Rojas- aseguran que se trata de un modelo legítimo que permite caminar a la autogestión y la preservación más idónea de los servicios y bienes públicos.

En lo que ambos sectores coinciden es que el modelo no puede dar pretexto para privatizar, de facto, avenidas y calles principales, lo que sucede frecuentemente. El caso más emblemático, por los tintes políticos que adquirió desde finales de la década pasada, es el de las calles de Valle Real, uno de los “cotos” más caros de la ciudad, que interrumpe la continuidad vial entre el periférico y el poniente de la ciudad, en especial, avenida Aviación.

Otro tema es las áreas verdes: 540 hectáreas “privatizadas” equivalen a poco más de cinco parques metropolitanos o de la Solidaridad. Y si bien, hay un papel ambiental innegable en el área verde privada, no hay un papel social, porque no cualquiera puede acudir a las mismas. También no terminan de integrarse a una red de parques que permitan paliar problemas urbanos típicos como las inundaciones.

Zapopan mantiene algunos de los expedientes más preocupantes para los urbanistas, de crecimiento expansivo: las zonas de Nixticuil-San Esteban, del corredor de la carretera a Colotlán, o de El Bajío del Arenal y el valle de Tesistán, representan desafíos no resueltos, pues se siguen reproduciendo las urbanizaciones cerradas a lo largo de las grandes carreteras. A lo que Bernd Pfannenstein y otros expertos apelan es a la necesidad de que se revisen la planeación y los esquemas de toma de decisión que lo hacen posible.

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Claves

Algunas cifras

14 por ciento de la mancha urbana –alrededor de nueve mil hectáreas- ya tienen que ver con estas demarcaciones cerradas

23 por ciento es el caso de Zapopan, lo cual demuestra que en este municipio están más acentuado, pues hasta 2015 se produjeran un total de 1,267 unidades residenciales cerradas en sus diversas clasificaciones con una extensión de 39.67 km2 de superficie

En Tlajomulco de Zúñiga “se estima que la superficie aumentó casi el doble del año 2005 al 2015, mientras que en el número de unidades habitacionales la cantidad se ha triplicado. Más de 30 por ciento del área urbana del municipio de Tlajomulco de Zúñiga está desarrollado en un esquema de ciudad cerrada y amurallada”

Zapopan y las urbanizaciones cerradas.  ¿El momento de alejarse de los muros?

Bernd Pfannenstein*

¿Qué costo tienen las urbanizaciones cerradas para la sociedad y la ciudad? La constante inquietud y debate crítico sobre dicha evolución urbana debe de concluir en un proceso de evaluación que permita incorporar una respuesta emanada desde el desarrollo de políticas urbanas locales y metropolitanas que sean capaces de operar integralmente.

El fenómeno de privatización del territorio se ha extendido en América Latina, y el municipio de Zapopan, como zona urbana destacada en el contexto nacional, aunque no se ha salvado de seguir dicha tendencia, ya está actuando para construir procesos de inclusión que faciliten la conservación del bien común, del espacio público.

Es cierto que no todas las urbanizaciones cerradas tienen el mismo impacto social pues según sus características alcanzan un nivel distinto de fragmentación socio-espacial, pero pese a ello, la necesidad de actuar y resolver la problemática de los muros ha sido mencionada por el primer edil del Municipio de Zapopan durante su discurso en la conferencia de Hábitat III realizada en octubre del año pasado en Quito, Ecuador,

Trabajos que se han realizado en el Área Metropolitana de Guadalajara —AMG— señalan una diferenciación entre cotos, pudiéndose encontrar desde los casos que están dirigidos a sectores de la población con gran poder adquisitivo, hasta aquellos que fueron pensados para las clases sociales populares (Cruz, H., Jiménez, E., Palomar, M. & Corona, J., 2008). Esta es una situación que puede ser interpretada académicamente como un síntoma del urbanismo del miedo, aquel que lleva a la auto segregación de las personas para alejarse de los conflictos que significa la ciudad; una distopía urbana.

Se está dando lugar a una pérdida de los valores ciudadanos, de los entornos homogéneos y democráticos.Ya sea que se trate de fraccionamientos de lujo o cotos que han decidido comenzar a tumbar los muros y retirar las casetas de control de acceso, Zapopan cuenta con más de 1,400 complejos habitacionales que dificultan el acceso, en mayor o menor grado, al 22 por ciento del territorio urbanizado.

La privatización del bien común, y con ello del espacio público, involucra cerca de 540 hectáreas de áreas verdes y más de 1,000 kilómetros de vialidades que se encuentran alejados de la mayoría de los ciudadanos —ver cartografía—. Una reconfiguración que afecta los valores urbanos y el contrato social que se desarrolla dentro de la ciudad.

El espacio público, en su interpretación como propiedad compartida, de interés colectivo, como bien común y lugar de la convivencia social sin restricciones, corre el riesgo de ser transformado en un espacio público de acceso restringido para la mayoridad de los ciudadanos. El Director Ejecutivo de ONU Hábitat, Dr. Joan Clos, tiene una postura clara sobre dicha temática. Refiriéndose a las urbanizaciones cerradas comenta: “(…) El desarrollo de este tipo de barrios con una barrera de entrada y muros alrededor son un fracaso, porque la utopía urbana es cuando la comunidad vive en paz sin barreras ni muros. Si hay que hacerlo, algo está mal” (entrevista en MDZ, Diario de Mendoza, 23 de junio de 2017).

El objetivo resulta claro ante la entrada en vigor de la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Gobierno Federal; se debe buscar “la protección, mejoramiento y ampliación de los espacios públicos de calidad para garantizar el acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles” (SEDATU, 2016).

Los lazos que se han creado entre el municipio de Zapopan y ONU-Hábitat lo colocan como un laboratorio dónde poder llevar a cabo la implementación de la Nueva Agenda Urbana (ONU-Hábitat, 2016), sobre todo por las características y antecedentes que presenta este territorio integrante del AMG y ante la necesidad de cambiar el proceso de gestión urbana.

Se requiere un análisis más profundo, y sobre todo que surja de la colaboración e interés de las autoridades locales, del régimen legal y financiero de cada una de las urbanizaciones cerradas pues ello brindará la transparencia que requiere el fenómeno de la privatización de vialidades y áreas verdes para uso exclusivo de los usuarios de la ciudad cerrada. Se debe de evaluar el costo social de seguir con el desarrollo los fraccionamientos cerrados.

Las preguntas quedan en el aire; ¿es momento para alejarse de la producción de muros? ¿o será que aún hay a quien le convenga que se continúe la autorización de este tipo de proyectos? El proceso de actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano y de los Planes Parciales de Desarrollo Urbano brindarán una oportunidad única para implementar políticas urbanas que vayan conforme a las metas establecidas y se alejen de la distopía urbana en la que han caído diversas ciudades mexicanas.

Bernd Pfannenstein es docente, investigador y consultor independiente; el geógrafo alemán es colaborador del programa internacional de IGLUS (“InnovativeGovernanceofLarge Urban Systems”) de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza.

Colaboradores: Edgar Eduardo Anacleto y Salvador Sevilla Villalobos, Maestrantes en Desarrollo Local y Territorio de la Universidad de Guadalajara.
Correo: b.pfannenstein@outlook.com

(Click en la imagen para ver más grande)

 

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