Inquieta otra obra hidráulica en El Dean

  • En calles como Litografía, de la Colonia Higuerillas, se están instalando alcantarillas transversales; según vecinos, esto puede ser señal de que va a llegar más agua y terminarán inundándose. Foto: Raúl Méndez
  • Los vecinos de la Colonia Higuerillas se oponen a la construcción del segundo vaso regulador. Foto: Raúl Méndez
Julio Cárdenas/Mural

Guadalajara, México (22 junio 2017).- La preocupación por un nuevo vaso regulador en el Parque de la Liberación, también llamado Parque El Deán, permea entre los habitantes de la Colonia Higuerillas.

Luego de la indignación que significó la ampliación del ya existente, un nuevo proyecto encendió las alarmas de los vecinos, pues consideran que el ecosistema de otras siete hectáreas se vería afectado.

“A mí me da tristeza la manera como piensa el señor (Alcalde de Guadalajara, Enrique) Alfaro, por un lado presenta que sí se va a hacer el segundo vaso, pero al hacer el segundo vaso conlleva el derribo de árboles”, comentó Miguel Torres Navarro, quien vive en la Colonia Higuerillas.

“Si te fijas a la parte sur, toda la parte aquella son puros guayabos, todo eso desaparece, los pocos árboles que hay, todo el complejo deportivo también se lo llevaría, entonces si te pones a pensar estamos en medio de dos charcos, ¿qué van a respirar los jóvenes?”.

El Ayuntamiento de Guadalajara informó que esos trabajos dependen exclusivamente del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), por lo que el organismo respondió que, de realizarse un segundo vaso, se socializaría con puntualidad.

“Si hace ese mugrero, aparte de las infecciones y enfermedades, va a trasminar agua y va a haber asentamientos de la propia finca, se va a empezar a cuartear”, dijo otro de los habitantes inconformes, Javier Díaz Regla.

Por otro lado, también es vista con desconfianza la infraestructura hidráulica en la Calle Litografía que ejecuta el SIAPA, la cual consiste en una serie de alcantarillas transversales en la mayoría de calles que cruzan con la anterior vía y que se conectan con un colector pluvial, hacia el vaso existente.

Esto, porque los habitantes pronostican mayores inundaciones y contaminación en la zona.

“Si dentro de las colonias las bocas de tormenta deben de estar a los lados, quizá a lo mejor previendo que nos vayamos a inundar con tanta agua que nos van a mandar, es ilógico porque en todas las calles están haciendo lo mismo”, concluyó Torres Navarro.

MURAL publicó la semana pasada que la viabilidad de un segundo vaso regulador no contempla la aplicación de un protocolo de saneamiento de aguas residuales, según Arturo Gleason Espíndola, del Instituto Tecnológico de Tecnologías del Agua (IITAAC).

Así, al llover, las aguas pluviales se mezclarán con las aguas negras que pasan por las calles y se contaminan de metales pesados como plomo y zinc.

 

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