Advierten investigadores daños a la salud por ruido

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    En la Calzada y Revolución, investigadores del ITESO han hecho estudios, personas padecen estrés constante por el ruido. Foto: Raúl Méndez
Fernanda Carapia/Mural

Guadalajara, México (11 junio 2017).- “Llega un momento en que me ataranta, que me pone de malas”, asegura Adriana Gómez.

Desde temprano está expuesta a ruidos que superan los 104 decibeles -a partir de los 60 comienza a ser dañino-, pues su lugar de trabajo, un puesto de revistas, está justamente en el cruce de la Calzada Independencia y Revolución.

Por momentos, afirma, el lugar es una locura, pues con las obras de la Línea 3 del Tren Ligero ha habido restricciones viales que incrementaron los niveles de sonido.

“La gente se desespera y empieza a pitar, a acelerar y se hace bastante ruido que hasta duele la cabeza, se enfada uno”, comenta.

Adriana está expuesta a altos niveles de ruido de manera constante durante todo el día, lo que ya afectó su salud, pues, agrega, padece de dolores de cabeza constantes.

Ella encaja en el grupo de estudio que investigadores del ITESO analizó por seis años: personas a una exposición por más de ocho horas diarias a ruidos intensos.

Everardo Camacho, investigador del ITESO, refirió que encontraron que estas personas tienen un nivel elevado de cortisol en la saliva, lo que significa que están sometidos a un estrés constante.

“Una persona con altos niveles de estrés es muy factible que se enferme no sólo de gripa, sino de otras cosas como cáncer”, apuntó.

El investigador señaló que a largo plazo estos efectos pueden generar cambios en las paredes del corazón haciendo vulnerable a la persona a un infarto.

Además, se detectó que en el grupo de estudio las personas dormían una hora más que aquellos que viven o trabajan en zonas tranquilas; también se detectó un mayor consumo de alcohol.

“Es porque están más agotados y cansados y el alcohol relaja y están tensos, son estrategias de enfrentamiento, no son conscientes, son mecanismos del organismo para regularse”, comentó Camacho.

Aunado a la baja de defensas, las personas que están expuestas al ruido contante ven disminuida su capacidad auditiva, pero pocas veces se dan cuenta.

“Una persona expuesta a ruido se dificulta su comunicación, su concentración, su descanso, el sueño y el trabajo”, dijo Martha Georgina Orozco, investigadora de la UdeG.

Agregó que es prioritaria la identificación de las zonas críticas y realizar acciones de amortiguamiento que ayuden a aminorar los niveles de ruido, tales como muros verdes, mejoras en la movilidad y el uso de materiales que absorban el sonido.

 

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