Tienen ‘sed’ al sur de la Ciudad

  • En el Ejido Santa Anita ya se muestran los efectos de la falta de riego ante una menor disponibilidad de agua en la zona. Foto: Carlos Ibarra
Julio Cárdenas/Mural

Guadalajara, México (01 junio 2017).- Las 12 mil hectáreas en las que se extiende el Valle de Toluquilla, conocido como cinturón verde al sur de la Ciudad, podrían colapsar ante la sobreexplotación del manto acuífero.

Un grupo de 12 ejidos, ganaderos, empresarios y ciudadanos de Tlaquepaque, Tlajomulco y Zapopan, advirtió que la perforación de pozos a cargo del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) acarrearía un severo desabasto de agua potable.

“Nos hemos unido todos en virtud de que el Siapa está perforando tres pozos en el Municipio de Tlajomulco”, dijo Álex Guadalupe Ávila Martínez, representante legal de los quejosos.

“Actualmente, el acuífero se encuentra sobreexplotado, ha habido abatimiento en alrededor de 20 pozos, de 200 que existen en esta zona”.

Detalló que los nuevos pozos, en los ejidos de Concepción del Valle, San Sebastián y Santa Anita, pretenden alcanzar una profundidad de más de 800 metros, lo que acabaría con los otros, que se encuentran a 350 metros.

“(Con esto) se va a infiltrar el agua superficial con las aguas duras en minerales, se revuelven y va a degradar al acuífero, ese es nuestro temor principal”, subrayó.

Los inconformes también cuestionaron el proceso de perforación, pues sólo el primero se concluyó y los otros dos fueron clausurados por Tlajomulco, al no contar con autorización.

Desde el pasado 3 de abril giraron un oficio a los tres niveles de gobierno, así como a las comisiones referentes al cuidado del agua, donde exponen la problemática y proponen alternativas, como el manejo de aguas residuales, pozos de absorción y reforestación para cumplir con el ciclo del agua, y la regeneración del manto acuífero.

Mientras tanto, los terrenos ejidales ya van resintiendo la escasez, como le ocurre a Felipe Murillo López, quien por falta de riego ha visto morir la siembra de hortaliza y su terreno ya es un baldío, dentro del Ejido de Santa Anita.

“Puro para ellos (para la Ciudad), puras mentiras de que es para bien, que no se nos van a acabar los pozos, cómo que no se van a acabar, si ellos van a perforar más profundo. ¿Piensan que está uno de ignorante?, no”, señaló.

 

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