Tras ataque, ‘El Costeño’ interrumpe su edición

Indignación. Después de las muertes de Javier Valdez y de Héctor Rodríguez Córdova, periodistas reprocharon las amenazas que hay sobre el oficio. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Luego del asesinato de Héctor Rodríguez Córdova, reportero e hijo del director del semanario El Costeño, hecho en el que también salió herida su esposa, Sonia Córdova (de quien primero se dijo que era subdirectora comercial, pero después jefa de información), ese medio decidió suspender su publicación durante lo que resta de este mes y también en junio.

Lo anterior significa que el tabloide dejará de circular en dos regiones del estado y en por lo menos 10 municipios.

Aunque la directiva aún no decide la continuidad del semanario, lo hará con el ajuste en el abordaje de temas delicados, como el de seguridad, para cuidar la integridad física de sus miembros, dijo Héctor Rodríguez, director de la publicación.

El ataque no sólo implicó la muerte de Rodríguez Córdova, sino la supresión del acceso a la información a través de este semanario en dos regiones: sierra de Amula y Costa Sur, a donde llegaba por lo menos a 10 municipios.

Tres años antes, un grupo criminal amenazó a El Costeño y exigió suprimir nombres, lugares y otros detalles que los identificara; acataron el ultimátum y desde entonces no habían tenido problemas, “pero en esta ocasión no sé lo que pasó”, acotó el directivo.

El Costeño inició su primer número en octubre de 1992. Su objetivo fue lograr una publicación quincenal que abordara temas de interés social ante la falta de espacios informativos como ocurre en la actualidad, expuso el director del medio.

Tras cinco años de iniciada la publicación se convirtió en un semanario. Desde el arranque incluyeron las quejas de la población contra la Policía y lo relacionado con la violación a los derechos humanos por parte de los funcionarios, explicó Rodríguez Peñaloza.

Para Frida Rodelo Amezcua, profesora-investigadora del Departamento de Estudios de Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara (UdeG), la muerte de Javier Valdez Cárdenas, fundador de Ríodoce, pareció opacar el ataque en Autlán, pero destacó que era una situación que desde 2009 no ocurría en el estado, desde la muerte del radialista José Emilio Galindo Robles.

“Cuando se daña a un periodista, además de un daño grave u homicidio, o al interferir en su trabajo, todos perdemos”, dijo la académica; añadió que la agresión representa tanto un daño individual al periodista como a la colectividad por el servicio a la sociedad; reiteró que “dañando a un periodista, pierde la sociedad”.

El Costeño difundía noticias con énfasis en lo local, además del espacio dedicado a la salud, lo policiaco y la cultura; para la distracción de los lectores se incluían reflexiones y espacio de entretenimiento, como crucigramas.

Una sección especial y que con los años ganó espacio fue la deportiva, que no daba cuenta de las ligas comerciales como la nacional o la de ascenso, sino de los avances de las ligas de futbol como la sabatina, la de 57 años, futbol 7 y la de futbol rápido, todas asentadas en El Grullo y Autlán.

“Cuando se daña a un periodista, además de un daño grave u homicidio, o al interferir en su trabajo, todos perdemos”
Frida Rodelo Amezcua, académica

JJ/I

 

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