Reafirman compromiso con su tierra y su cultura

Sitio sagrado. En su ritual entablan contacto con las deidades. (Foto: Grisel Pajarito)

En algún momento de la historia de la vida el Sol tuvo que haber salido por primera vez. Para los Wixaritari ese sitio tiene nombre: el cerro del Quemado, enclavado en la tierra sagrada de Wirikuta.

La política moderna definió límites en donde nunca existieron y el sitio sagrado quedó en medio de un municipio: Real de Catorce, San Luis Potosí.

La experiencia de llegar ahí no es fácil, pero es indudablemente bella. Desde el pueblo es necesario hacer una caminata cercana a las dos horas, aunque para quien no puede hacerla siempre está la opción de rentar los pasos de un caballo que pareciera conocer el camino de memoria, aunque las rocas se desbarranquen a la menor provocación y el atractivo de las yucas y los nopales supongan a la vez cierto peligro.

Si para la cosmogonía wixárika el lugar es sagrado, para el extraño no puede estar muy lejos de ello. Al atardecer el Sol parece estar más rojo que nunca, el cielo pintado de colores que hacen preguntarse si hay un nombre para ellos y, ya caída la noche, voltear la cabeza hacia arriba hace creer que todas las estrellas han decidido concentrase sobre el lugar.

En febrero de 2012, representantes de varias comunidades wixaritari acudieron al lugar para hablar con las deidades, con quienes se comprometieron a entablar, sin reparos, la defensa de una tierra amenazada por la modernidad. Cinco años después, el 23 y 24 de mayo, volvieron al cerro Quemado para desenredarse de sus compromisos espirituales mediante un ritual.

A pocos metros de la cima, un becerro sin nombre, pero con un identificador con el 6721 colgando de su oreja, espera la muerte. Quizás la huele y por ello en un punto decide no avanzar. Un grupo de muchachos carga al becerro sobre un burro y éste lo lleva hasta su destino final.

Ahí, pisando la Madre Tierra, esperando la salida del Padre Sol, sintiendo la calidez del Abuelo Fuego, después de una noche de cánticos y ofrendas, el Mara’akame y otras autoridades entablan nuevamente contacto con las deidades a través del consumo del hikuri (peyote) recolectado de los puntos donde pisó el Venado Azul.

El becerro es sacrificado. En la herida abierta de su cuello se introducen velas con las que se marcan objetos y parte de su carne es echada a la fogata y consumida por las autoridades tradicionales. El resto queda a disposición de coyotes y de la tierra misma.

Tras lanzar varias plegarias, al final, las deidades tienen varios mensajes que dar.

“Nos han comunicado que debemos seguir venerando nuestra cultura y a ellos mismos, y de esta forma seguir renovando las velas de la vida, que son los soportes de la existencia del mundo Wixárika y de toda la humanidad”, sentencia Aukwe Mijarez, integrante del consejo.

Algunas acciones ya están definidas, otras irán surgiendo poco a poco, pero la intención es clara: defender el territorio sagrado.

El primer paso ya tiene fecha y objetivo. El 28 y 29 de mayo las comunidades realizarán una manda tradicional al sitio sagrado de Keiyatsita, ubicado en la franja del río San Pedro Mezquital, cerca de la localidad de Rosarito, municipio de Rosamorada, Nayarit. Esta marcha, dijeron, será histórica.

“Por un lado porque se estará saldando una deuda con nuestra deidad, nuestra madre Maíz Tatei Niwetsika, y por el otro lado porque esta manda la estaremos cumpliendo entre dos pueblos, representados por el Consejo Regional Wixárika y el Consejo Indígena Nayeri. De esta forma afianzaremos y fortaleceremos nuestra unidad, lucha y defensa en pro de los lugares sagrados y no permitiremos la imposición de ningún megaproyecto como lo es el proyecto hidroeléctrico Las Cruces”.

Pero las grandes presas no son las únicas que amenazan, también lo son las mineras que taladran el corazón de la tierra y los sobrantes que la industria que forja ciudades y riquezas ha decidido desechar en zonas poco productivas para ella, pero ricas en simbolismo para otros.

“Reconociendo la armonía y la unidad del pueblo Wixárika seguiremos luchando por la vida y la humanidad, ante ellos ratificamos una vez más nuestra exigencia al Estado mexicano de la cancelación de todas y cada una de las concesiones mineras existentes en nuestro lugar sagrado de Wirikuta, tanto en el Bajío como en la sierra y su zona de influencia (…) Ratificamos y abrazamos la lucha que está impulsando el Comité en Defensa de la Vida de Santo Domingo en contra del confinamiento de residuos industriales tóxicos en Palula, municipio de Santo Domingo, estado de San Luis Potosí, ya que dicho confinamiento afecta a nuestros lugares sagrados”.

Hay compromisos inquebrantables. La mayoría de las personas hace promesas hacia una pareja, la familia, el trabajo, pero si lo haces con las deidades y los ancestros, no hay forma de romperlos. Por ello, la lucha del pueblo Wixárika continuará de forma indefinida.

Reunión

Los puntos relevantes

. El 28 y 29 de mayo las comunidades realizarán una manda tradicional al sitio sagrado de Keiyatsita, en Nayarit; prevén marcha histórica

. La unión de estas comunidades tiene como uno de sus propósitos el no permitir la construcción del proyecto hidroeléctrico Las Cruces

. Su pronunciamiento también va contra las mineras que dañan sus zonas más representativas

JJ/I

 

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