Polución llega hasta la corteza cerebral

AFECTACIONES. La contaminación de los autos puede causar múltiples daños. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Además de las complicaciones respiratorias y cardiacas que se ha comprobado provoca la prolongada exposición a contaminantes atmosféricos arrojados principalmente por los automóviles, las partículas más pequeñas son capaces de llegar y alojarse por millones en el cerebro, aunque aún no se ha detectado cual es el efecto concreto de estos agentes en la salud.

De acuerdo a los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Lancaster, en Inglaterra, dado a conocer por la BBC, se analizaron los cerebros de 29 personas que vivieron y murieron en la Ciudad de México, encontrando millones de partículas del mineral magnetita en solo un gramo de tejido cerebral.

La interpretación que hicieron los investigadores sobre el hallazgo es que se trata de nanopartículas que por su pequeñez sólo pudieron haber sido generadas a altas temperaturas en el motor de automóviles y transportadas en el viento hasta el organismo humano.

Al encontrarse en grandes cantidades entre las células cerebrales, los investigadores consideran que se trata de “millones de oportunidades de causar daño”, y aunque aún no identifican exactamente los efectos a la salud, estiman que puede tener alguna relación con el alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

Además, hallaron que junto a las nanopartículas de magnetita había otras de platino, que podrían generarse en ese tamaño diminuto en los convertidores catalíticos de los automóviles. En el caso de los cerebros analizados de personas de origen británico y que fallecieron por problemas neurodegenerativos, también encontraron altos niveles de magnetita, pero no en la cantidad que descubrieron en el de los mexicanos.

En el caso de Jalisco, el gobierno estatal reconoce la muerte prematura de casi 600 personas al año producto de enfermedades agravadas por la contaminación atmosférica; sin embargo, estudios realizados en la maestría de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara, a cargo de Arturo Curiel Ballesteros, indican que las víctimas podrían ser de hasta 8 mil al año.

En esta temporada de estiaje, además de la contaminación emitida por la combustión de los automóviles, se suma la de las quemas forestales, que consiste en material particulado de hollín que también es fino y puede entrar incluso al torrente sanguíneo, por lo que especialistas recomiendan usar cubrebocas ante cortinas de humo y alejarse lo más posible de los escapes de los autos.

Relación con males

Aunque aún se desconocen exactamente los efectos a la salud, las partículas contaminantes pueden tener relación con la aparición del alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas

JJ/I

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