Un botin llamado La Primavera

Por Moisés Navarro/pagina24Jalisco

Avanzo sobre Prolongación Avenida Vallarta, rumbo a La Venta del Astillero. Las orillas del camino se han llenado de construcciones en unos cuantos meses. Los jesuitas pretenden abonar al desastre urbanístico de esta zona al querer mudar ahí el Instituto de Ciencias. Veo bodegones, placitas comerciales, parques industriales y probables cotos a desarrollarse.

El bosque de La Primavera es uno de los valores más codiciados por los desarrolladores. Las zonas de amortiguamiento son ambiguas y caprichosas. De eso se han aprovechado estas empresas junto con la miopía de los gobernantes: por ejemplo, el cambio de uso de suelo que ejecutó “El Pingüino” (Juan Sánchez Aldana) al cerro del Tepopote para hacerlo habitacional, o el permiso que este mismo otorgó a Jorge Vergara para que el estadio de Las Chivas se construyera en zona de recarga de mantos acuíferos. De ahí, se construyó la ominosa Villa Panamericana y  está un megaproyecto habitacional que tiene guardado el Omniyorch para un mejor momento. Luego los incendios y la promesa de que no se fraccionarán esas zonas en 20 años. En ese tiempo un bosque no se recupera. En 20 años la especulación será más intensa y los valores de los terrenos mucho más altos.

La presión sobre el bosque no es nueva. Ya la anticipaba José Guadalupe Zuno en los años setenta. En el quinto volumen (editada en 1973) de su serie de libros titulada El pensamiento del hombre hacia un árbol hablaba sobre esta amenaza:

“Cuando formamos el Comité para la Defensa del Lago de Chapala que estaba en pleito de ser desecado por algunos funcionarios federales, nos dimos cuenta de que la región del Colli debía también preservarse, porque empezaban a negociar terrenos ejidales (que yo había dotado a todas las comunidades indígenas y agrarias cuando fui gobernador de Jalisco). Los bosques purificadores magníficos del aire que respiramos en la ciudad eran todos despiadadamente talados […] A medida que transcurría el tiempo, al parejo del progreso, se envenenaba el aire de la ciudad por el número de chimeneas de industrias que poco a poco iban ocupando lugares hasta en el centro o en los barrios”.

Después anotaba que: “Tal parece que la especulación es el camino más atractivo que algunos siguen en detrimento del derecho a vivir mejor de la inmensa mayoría de la población tapatía”.

Por ese motivo, Zuno emprendió la idea de convertir al bosque en un parque nacional y presionó al presidente de entonces, Luis Echeverría Álvarez, para que así sucediera. Escribe Zuno:

“La creación del Parque Nacional de La Primavera abrirá posibilidades ciertas de esparcimiento, investigación, conservación y mejoramiento del medio ambiente para los jaliscienses. El interés privado resulta contradictorio hacia esas posibilidades de proyección social”; decía que era un proyecto que “tantos odios ha provocado entre los financieros de terrenos”.

Su proyecto incluía viveros, criaderos de animales nativos, controles hidrológicos y de riego; obras de protección contra incendios, tala, caza y plagas. Todo lo desglosó en números. Aunque también tenía puntos negativos dicha planeación: un zoológico, hoteles, balneario, lienzo charro, un área para una feria, y un espacio especializado para caza, además de una zona para tráileres tipo vivienda. Podemos inferir que estaba, de cierta forma, influido por los parques nacionales gringos estilo el Parque Yellowstone.

Según Zuno, Guadalajara era uno de los siete espacios que sobreviviría a un ataque atómico mundial. En el continente americano ―tomen eso gringos y defeños― solo sobrevivirían la ciudad de Lima y la de Guadalajara. Por ubicación, por topografía y por clima. Dos de estos factores básicos de supervivencia atómica se debían al lago de Chapala y a la cantidad de bosques existentes. Gracias a la incapacidad administrativa de los gobiernos pasados y actuales, a la mutilación constante de espacios verdes (incrementada ahora por los gobiernos emecistas), y por  la sobreexplotación del lago de Chapala, lo más probable es que, de existir un ataque atómico mundial, a los tapatíos también nos cargaría la chingada.

 

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