Proteger al jaguar, un reto latinoamericano

El gurú de la conservación mundial de grandes felinos acudió a Jalisco; pidió recursos, estrategias legales y “no bajar la guardia” por la especie.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. http://www.agustindelcastillo.com/

Podrían quedar alrededor de 100 mil jaguares en toda América, señala uno de los gurúes más reconocidos del mundo en el tema de la conservación, el doctor Alan Rabinovitz. Pero alerta: “no podemos confiarnos; hace un siglo había una cantidad similar de tigres en el sudeste de Asia, y en pocas generaciones han quedado al borde de desaparecer. Esa no puede ser la historia del jaguar”.

Confundador de Panthera, una organización civil que se ha propuesto trabajar con los gobiernos para sacar adelante proyectos ambiciosos de conservación de grandes felinos en todo el planeta, el nombre de su institución no deja lugar a dudas: la premisa es que los grandes depredadores, como especies-sombrilla, son los sustentadores de los ecosistemas.

Y aunque el término Panthera es un género de la familia Felidae en la nomenclatura de Linneo que refiere específicamente a unas pocas especies de gatos: leones (Panthera leo), tigres (P. tigris), Leopardos (P. pardus), leopardos de las nieves (P. uncia) y jaguares (P. onca) –una de las características esenciales de las panteras es su gran talla, y que saben rugir-; en realidad, la misión de este organismo rebasa esas fieras carismáticas, y reconoce que es vital proteger guepardos, el campeón terrestre de la velocidad, y pumas, un félido americano casi siempre dominante cuyas características ecológicas y taxonómicas ha provocado numerosos desacuerdos entre los científicos, pero todos coinciden en que es el felino que mejor se ha adaptado a todo tipo de climas y ecosistemas.

Rabinovitz es una leyenda. Su nombre tiene que ver con la existencia de la mayor reserva natural del mundo para el declinante tigre de Bengala, la Reserva de Tigres del Valle Hukaung, en Myanmar(la antigua Birmania), y la primera que se estableció para salvar jaguares en las Américas: reserva de Jaguar de la cuenca de Cockscomb, en Belice. Pero además, es el que ideó los corredores de jaguar, un concepto que ahora vertebra todos los esfuerzos mesoamericanos de protección a la única pantera del Nuevo Mundo.

Ha sido el leimotiv de su vida: luchando por los felinos luchó contra el cáncer, contra la tartamudez y contra las dificultades de la socialización en su natal Nueva York, de acuerdo a los documentales sobre su vida que ha publicado National Geographic. Time lo calificó como el “Indiana Jones” de la protección de la vida silvestre.

Esta semana estuvo en México, y guiado por el presidente del comité de conservación del jaguar en el país, el michoacano Rodrigo Núñez Pérez, visitó las montañas que comparten Jalisco y Nayarit, uno de los puntos boreales más importantes de asentamiento y distribución del mítico tecuani de los antiguos mexicas. Entre las reuniones, se dio tiempo de conversar por vía telefónica con MILENIO JALISCO, y con el apoyo de la traducción de la directora en México de Panthera, Diana Friedeberg, esta es parte de la plática.
Viaje del jaguar

– ¿Cuál es la misión que Panthera se está planteando en esta visita a México?
– En México estamos lanzando una gran iniciativa denominada Journey the jaguar [viaje del jaguar]; se trata de recorrer el trayecto del jaguar desde México hasta Argentina para ver las condiciones de los corredores y resaltar la importancia del Panthera onca en estas zonas; ver colaboraciones de otras agrupaciones para su conservación; nos hemos dado cuenta que en México hay muchos esfuerzos de ONG´s que están trabajando, rescatando individuos; de ejidatarios y comuneros que quieren sus terrenos para conservación; también hay esfuerzos del gobierno, pero son esfuerzos aislados que debemos coordinar, para que todo esto se sume y lleguemos a la realidad de conservar el jaguar.

– Vivimos tiempos de mucha retórica gubernamental por lo verde, pero los presupuestos públicos no sólo no crecen, sino que han sido mermados y no parece que haya para sustentar proyectos de conservación de largo aliento.
– Sí, todo esto es realmente cierto, no solo en México; esto sucede con los 18 gobiernos con los que trabajamos para la conservación del jaguar; muchos gobiernos prometen, pero siempre hay la queja de que no hay los suficientes recursos para hacerlo. Nosotros creemos que sí hay recursos pero que no se les da la prioridad a estos proyectos conservacionistas, no se le da la importancia a la conservación de especies prioritarias como es el jaguar; parece que ven importante conservar áreas verdes, zonas de paisajes que son bellas, pero no ven lo demás como necesario para nuestro futuro, para nuestra salud humana; y la realidad es que las áreas naturales protegidas tienen una función esencial, dependemos de sus servicios ecosistémicos: necesitamos agua, aire, todo lo que extraemos; la mitigación al cambio climático, todo eso se tiene que priorizar y poner a la conservación y a la ecología como prioridad en el gobierno.

– ¿Cómo parecía la salud del jaguar, considerando monitoreos que arrojan cifras interesantes, y un amplio rango de distribución, y swobre todo si lo comparamos con la precariedad de las otras panteras del mundo?
– El jaguar, frente a los otros grandes felinos, realmente se encuentra muy bien, sus números están bien; en cambio, el tigre y león están en estado cercano a la extinción; pero algo que hay que resaltar, de los 100 mil ejemplares de jaguar que quedan en el mundo: hace 100 años ese mismo número era el que teníamos de tigres; y en ese mismo tiempo perdimos mucho sus poblaciones, lo que queremos evitar es que los jaguares lleguen a ese mismo destino, tenemos que aprender lo que ocurrió con los otros grandes felinos para que al jaguar no le suceda lo mismo, porque en tres o cuatro generaciones se puede ir la mitad de su población.

– ¿Qué amenazas identifica para la especie?
– Entre las amenazas esta la cacería furtiva, ya sea del jaguar o de las presas que consume […] otro problema es que hay muchas poblaciones de jaguar, pero que están aisladas, lo mejor es que existan estos corredores biológicos para que se puedan conectar estas poblaciones, porque poblaciones aisladas dan pie a una extinción de la especie; esta necesita un banco genético fuerte, y eso se logra si se sostienen corredores desde México hasta Argentina [ver mapa anexo], y que estas poblaciones estén relacionadas. Eso permitirá jaguares a futuro.

– ¿Puede haber una economía, sobre todo local, sustentada en la supervivencia del jaguar?
– Claro, definitivamente; utilizándolo como una especie carismática, todos los mexicanos tienen al jaguar en el corazón; que sean los ejidos los que puedan trabajar con ellos para desarrollar una especie de ecoturismo, de tener esa aventura de gente que pague y haga el recorrido y les hablen de toda la cultura que rodea al jaguar, lo cual es importantísimo no solo para el corredor biológico y genético que hay en México; aquí fue donde comenzó el corredor cultural del jaguar, desde las culturas prehispánicas que se establecieron nació esa cosmovisión del jaguar, en especial con los olmecas; toda su vida giraba en torno a esta especie, y esto es algo precioso que debería ser aprovechado.

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Claves

El programa de monitoreo de jaguar en México

El Programa de Acción para la Conservación del Jaguar (PACE), que coordina la Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en coordinación con la Comisión Nacional para Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) establece sitios de monitoreo permanente de la especie

• Península de Yucatán:
– Corredor de Sian Ka’an-Calakmul, Campeche
– Corredor Yum Balam-Sian Ka’an, Quintana Roo

• Sureste
– Cordón Veinte Cerros, Chinantla, Oaxaca

• Noroeste
– Zona de influencia de APFF Meseta de Cacaxtla, Sinaloa
– Nacori-Chico y Sahuaripa, Sonora

• Occidente
– Sierra de Vallejo, Nayarit
– Cabo Corrientes y reserva de la biosfera Chamela-Cuixmala, Jalisco

• Otros sitios:
– Selva Lacandona, Chiapas
– Marismas Nacionales, Nayarit

420 jaguares se estima que habitan en la costa occidental de México, que conforman Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit, pero su permanencia dependerá de que se reduzca el impacto de las comunidades humanas en contra de su hábitat y que cese la cacería ilegal del felino, según el censo de jaguar realizado en 2010

100 jaguares se estima que forman la población total de la costa de Jalisco, de acuerdo al mismo estudio, lo que significa una densidad de 2.6 a 5.5 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados y la disponibilidad de presas en grado “abundante”, predominando el venado cola blanca

4,103 ejemplares se estima en ese censo que existen en todo el país, de uno a ocho individuos por cada 100 kilómetros cuadrados, según la zona; 1,800 se localizan en la Península de Yucatán, 550 en el Pacífico norte (Sinaloa y Sonora), 420 en el Pacífico centro (Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán), 670 en el Pacífico sur (Guerrero, Oaxaca y Chiapas) y 620 en el noreste -centro del país (Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro e Hidalgo)

20 presas potenciales del felino fueron analizadas por el censo. “A partir de la información generada por los quince sitios, se registraron de quince a 20 presas potenciales, entre ellas coatíes, venados, pecaríes, tepezcuintles, seretes, hocofaisanes y pavos ocelados. Asimismo, las fotos registradas identificaron a cazadores, quienes ejercen una fuerte presión sobre las presas del jaguar. Se ha documentado en otros estudios que al reducir la abundancia de las presas de este felino, aumenta el potencial del conflicto humano-jaguar, el cual, junto con la cacería de ejemplares, constituye una de las principales amenazas para la conservación de la especie”

1987 es el año en que se protegió al jaguar oficialmente en México y desde entonces tiene estatus de “en peligro de extinción”. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ubica en la categoría de bajo riesgo, ya que existen poblaciones viables en países como Bolivia, Brasil y Perú. También se encuentra en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), y sólo está autorizada su comercialización bajo circunstancias excepcionales.

 

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