El Zapotillo inviable

La falta de un ordenamiento ecológico, la escasez de agua y el aumento de la temperatura en los Altos de Jalisco, además de las afectaciones económicas y sociales, son factores que asociaciones e investigadores evidencian en contra de la construcción de la presa en la región. La UdeG suma su voz a las que piden que no se realice la obra

Por Dania Palacios / Eduardo Carrillo/Gaceta UDG

El debate en torno a la construcción de la Presa de El Zapotillo está tan intricado, árido e infructuoso, como las proyecciones prevén pueda convertirse el territorio de los Altos de Jalisco en los próximos años. De mantenerse el proyecto del embalse y el acueducto para abastecer a León, Guanajuato, impactaría en la producción agropecuaria de las regiones Altos Norte y Altos Sur, al bajar la humedad del suelo y no tener disponibilidad de agua, ya que de acuerdo con los decretos de distribución no se cuenta con recursos hídricos para los campos de la zona.   

La sobreexplotación de los acuíferos en la región y una proyección de incremento de la temperatura de dos a tres grados en un lapso de tres décadas, afectaría no sólo el abastecimiento en la zona, sino incluso del Área Metropolitana de Guadalajara, según el investigador del Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo (CEED) de la Universidad de Guadalajara, José Antonio Gómez Reyna.

“Es una zona semiárida, de acuerdo a la proyección de calentamiento global que desarrollamos en la Universidad, y va a llegar a una zona árida en pocos años. El agua no sobra, falta y hay que optimizarla”, mencionó.

Por su parte, el director del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara, Hermes Ulises Ramírez, cuestionó la viabilidad de la Presa El Zapotillo, ya que si en la actualidad no hay certeza de llenarla por las bajas precipitaciones y la alta evaporación, será más complicado en un escenario de cambio climático.

“Vamos a tener mayores temperaturas y menor disponibilidad del agua, me parece que ahí lo que tendríamos sería un elefante blanco que nunca vamos a llenar”. Lo que además pone en riesgo la seguridad alimentaria del Centro-Occidente de México; sin contar los efectos ambientales y sociales, entre otros, que dejaría el megaproyecto.

Y es que los Altos de Jalisco son deficitarios hídricos; sus valores de precipitación pluvial son bajos ya que en promedio llueve alrededor de 700 milímetros anuales y se evaporan casi dos mil milímetros por año, apuntó.

De acuerdo con mediciones, en los últimos 30 años se han registrado disminuciones en parámetros de humedad relativa y aumento de temperatura.

“Si analizamos estas dos informaciones, si cae menos agua y tenemos más temperatura y mayor evaporación, la lógica nos dice que la disponibilidad de agua cada vez va a ser menor”. A esto hay que añadirle que la demanda del recurso aumentará por el crecimiento de la población y la productividad agropecuaria, agregó.

Los investigadores de la UdeG han efectuado estudios con modelos regionales en dos proyecciones, las cuales se relacionan a la cantidad de gases de efecto invernadero. La primera es con 850 partes por millón y otra con mil 250 partes por millón. “Si te hablo del primer escenario, lo que nos dan los modelos es que las temperaturas, tanto en aire como en suelo, pueden aumentar hasta casi cinco grados centígrados en esta región. Si te hablo del segundo, se estima que pueden llegar hasta 5.5 grados de incremento de temperatura”. Eso va a transformar la evaporación, la humedad relativa y las lluvias, que en algunas zonas podrían disminuir hasta 300 milímetros.

Declaraciones contradictorias
Aunque el gobernador del estado, Jorge Aristóteles Sandoval, se pronunció el pasado miércoles 22 de marzo para defender el agua de Jalisco, para los representantes del sector productivo y las comunidades de la región Altos las declaraciones son una contradicción con lo que sucede en la realidad, ya que en materia legal peritos del gobierno que encabeza buscan legitimar la obra.

“Es un doble discurso, es una falacia; realmente en vez de defender el agua como lo mencionó abiertamente, debería de defender el territorio. El 66 por ciento del área del terreno por donde va transitar el acueducto ya fue entregado a la concesionaria por la Conagua”, dijo Alejandro López Aguayo, abogado de la Asociación Ganadera local de San Juan de los Lagos.

Las declaraciones del alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro, del ejecutivo del estado e incluso del secretario de Gobernación del Gobierno Federal, Miguel Ángel Osorio Chong, sólo vienen a “oxigenar” el tema, según el abogado del Comité Salvemos Temaca, Guadalupe Espinoza Sauceda, pero no representan hasta el momento acciones que garanticen una protección de los derechos de los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

“Se pone a discusión, pero corremos el riesgo de caer en jugadas y apuestas electorales”, señaló Espinoza.

El coordinador del Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua, Juan Guillermo Marquez Gutiérrez, quien se reunió la semana pasada con representantes del Gobierno del Estado, dijo que el discurso de los funcionarios evidencia la falta de sustento técnico del proyecto.

Como ejemplo, explicó que la Presa Plutarco Elías Calles, en Aguascalientes, estaba diseñada para 340 millones de metros cúbicos y el promedio de agua almacenada que ha dado son aproximadamente 74 millones de metros cúbicos. La Presa El Cuarenta, ubicada en Lagos de Moreno, fue diseñada para 30 millones de metros cúbicos, y sólo almacena una tercera parte; y en el caso de la Presa Elías González Chávez, que provee de agua a la Zona Metropolitana de Guadalajara, debería aportar tres metros cúbicos por segundo, sin embargo, según los números obtenidos vía transparencia por parte del organismo ciudadano, transporta la mitad.

“Si esas tres presas que están en la misma cuenca y que se calcularon con la misma metodología están muy por debajo de almacenamiento histórico, ¿por qué El Zapotillo va a ser diferente, cuando en la actualidad tenemos mayor temperatura y mayor calentamiento en la región?”, cuestionó.

La sorpresa
“El gobernador del estado forma el Observatorio para que sea un ente 100 por ciento de ciudadanos, para que lo aconsejen del proyecto y lo analicen”, explicó Gómez Reyna, “y nos damos la sorpresa de que repente se contrata a UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos), cuando empezamos a hacer cuestionamientos”.

Para realizar el estudio técnico hidrológico de la cuenca Río Verde, detalló Gómez Reyna, se requieren más de tres décadas, y acusó que el estudio a cargo del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) fue maquillado.

En el aspecto técnico, Gómez Reyna cuestionó la opacidad que existe y las declaraciones sin fundamento metodológico en los datos que la tercería contratada por el Gobierno del Estado “Jalisco Sostenible Cuenca Río Verde”, dio a la UNOPS.

Como notificó a este medio, UNOPS presentará los resultados, conforme al cronograma del proyecto, durante el mes de abril de 2017, y defendió que el equipo multidisciplinario a cargo del proyecto “tiene la combinación de experiencia e idoneidad necesaria para realizar el trabajo requerido. Está conformado por profesionales con más de 35 años de experiencia y jóvenes doctores en ingeniería con alto nivel de preparación, lo que conforma un equipo de alto rendimiento”.

“El equipo del proyecto Jalisco Sostenible Cuenca Río Verde cuenta con especialistas locales e internacionales. Los equipos a cargo del Sistemas de Información Geográfica (SIG), hidrometría, análisis de demandas, estudios edáficos y agronómicos, economía verde, agroeconomía, planeación de recursos hídricos, entre otros miembros del equipo, son de diversos estados de México, así como de Jalisco”, contestaron de la UNOP un cuestionario vía electrónica, sin embargo, no especificó quiénes conformaban el equipo.

Por hacer un estudio técnico con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, el Gobierno del Estado contrató al ente internacional por 4.6 millones de dólares.

Propuestas
La propuesta del Observatorio Ciudadano es que se haga un análisis jurídico del decreto de 1995 que establece que de la reserva de las aguas del Río Verde para usos Domésticos y Público Urbano, basado en un volumen anual de 504 mil 576 millones de metros cúbicos, 119 mil 837 millones corresponden a Guanajuato y 384 mil 739 millones de metros cúbicos a Jalisco.

Como alternativa para evitar el trasvase, el también consejero técnico del Observatorio Ciudadano, Gómez Reyna, plantea la tipificación del campo y crear pequeños embalses tipo escalera para utilizar el agua necesaria.

Ulises Ramírez, ante este panorama opinó que es inviable un trasvase de la cuenca del Río Verde a la del Bajío, y planteó que es necesario reconsiderar la altura de la presa por el riesgo que esto representa para las comunidades y las zonas agrícolas y ganaderas de la región.

Para el jefe del Departamento de Ciencias Ambientales, del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), Miguel Magaña Virgen, no es posible seguir la construcción de la presa en tanto no exista un ordenamiento ecológico territorial de la cuenca del Río Verde con énfasis hídrico, y haya certeza de los impactos que generará en la sociedad, la economía y el  medio ambiente.

El ordenamiento debe incluir el crecimiento de la población, la modificación de la vegetación, las áreas desnudas, los escurrimientos, y cómo éstos se han alterado, el conflicto de los acuíferos y sus condiciones, y cómo se va a manejar y distribuir el agua.

“No podemos seguir en la tradición de estar deprimiendo una cuenca para alimentar otra, y más cuando Guanajuato aumentará la contaminación industrial y agropecuaria en los afluentes que llegan al Río Lerma y al Lago de Chapala; por ende, Jalisco no recibirá agua ni en calidad ni en cantidad”.

La rectora del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), Mara Robles Villaseñor, dijo que es urgente tener la información técnica y científica sobre la Presa El Zapotillo y la construcción del acueducto, e instalar un grupo técnico que encuentre una salida responsable al problema del agua en la región.

Es irresponsable que durante muchos años las cosas se hayan hecho de manera arbitraria y sin trasparencia, agregó al respecto. “Por eso la postura es no a la presa y a la construcción del acueducto hasta que los expertos analicen la información, por lo menos en términos de agua suficiente y de calidad para la región y sus actividades productivas, el impacto a la flora, fauna, clima y ecosistema; los efectos en los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, su cultura y economía”.

Agregó que no se trata de hacer un uso político y faccioso de esa información, sino que pueda ser validada por los expertos, lo que sería el paso siguiente.

Además es urgente exigir una cultura en el ahorro de agua y que al Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua se le vuelva a dar el lugar que merece y de interlocución, que el ejecutivo estatal le brindó originalmente para crear confianza y certidumbre.

 

 

Anuncios