Las reducciones del Parque Metropolitano

Por Moisés Navarro/pagina24Jalisco

El Metropolitano abrió en 1997 con sólo 13 hectáreas, aunque el plan inició ocho años antes. Al día de hoy son menos porque el complejo acuático y el complejo de tenis le arrebaron áreas verdes/Foto: Cortesía

El Metropolitano abrió en 1997 con sólo 13 hectáreas, aunque el plan inició ocho años antes. Al día de hoy son menos porque el complejo acuático y el complejo de tenis le arrebaron áreas verdes/Foto: Cortesía

El Parque Metropolitano estaba planeado, originalmente, para tener 124 hectáreas. Cuando menos, ese fue el número de hectáreas que se expropiaron del ejido Jocotán. El proyecto era de tal magnitud que hubiera enorgullecido al siempre ecologista José Guadalupe Zuno. Pero los problemas iniciaron antes de siquiera concretarse.

El plan de la formación de este parque inició en 1989. Un año después entró el organismo del Parque Metropolitano. Las pugnas entre gobierno y ejidatarios retrasaron el proceso de conformación del parque dos años. La entrega de los terrenos se retrasó otros dos. La inauguración se hizo hasta 1997.

La primera indemnización a los ejidatarios ―que se hizo en viejos pesos― no los dejó satisfechos. Al sustituto de Guillermo Cosío Vidaurri (Carlos Rivera Aceves) se le hizo fácil negociar con la Universidad Panamericana, quienes acordaron pagar ―según el semanario Proceso― una cifra de cinco millones de nuevos pesos a cambio de 13 hectáreas. Los panistas se opusieron mientras llegaba Alberto Cárdenas Jiménez quién estuvo dispuesto a entregar las hectáreas demandadas, pero sus copartidistas: los hermanos Francisco y Cornelio Ramírez Acuña (presidentes municipales de Guadalajara y Zapopan respectivamente durante el periodo 1998-200) denunciaron esta entrega y la calificaron como “un atraco”.  Al final cedieron cinco de las 13 hectáreas pactadas.

Por aquel tiempo la zona estaba prácticamente sola. Cerca de ahí estaba el campo de futbol de Manzanas Tarahumara y para llegar ahí había que caminar un pedazo de brecha que hoy es la avenida Tchaikovski. Pronto el panorama cambió y ahora el parque lucha, como casi todas las áreas verdes que tenemos, contra la especulación urbana.

Los negocios privados con bienes públicos volvieron a tomar fuerza con los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Lejos de adquirir nuevos espacios para la los equipamientos que se iban a necesitar –o de utilizar y renovar los espacios existentes– la administración encabezada por Emilio González Márquez y secundada por Alfonso Petersen y por el pariente grisáceo pero igual de putrefacto del Pingüino de Batman Regresa (Juan Sánchez Aldana), decidió que iba a construir cada nuevo complejo sobre nuestros parques.

El complejo acuático y el complejo de tenis le arrebataron 11 hectáreas al Metropolitano. Le fue bien, pues se planeaba cercenar más metros cuadrados para surtir de estacionamiento a las nuevas instalaciones deportivas.

Hace unos días, el gobierno encabezado por Pablo Lemus Navarro (militante del partido MC –más parecido al PAN de lo que quieren admitir–) abrió una nueva vialidad que cruza todo el parque. 6 mil metros se fueron en lo que según él servirá para que los vecinos de Ciudad Granja “se apropien del parque”. Curiosamente, esta vialidad llega casi de forma directa a la Universidad Panamericana. También se construyen nuevos fraccionamientos a espaldas de esta nueva vialidad. Ellos y no Ciudad Granja serán los ganones de este pedazo de asfalto junto con la UP.

Fueron alrededor de más de 100 hectáreas las que se tenían previstas originalmente para el Parque Metropolitano, poco a poco se fueron reduciendo hasta quedar en 17. Las tendencias en este y el resto de los parques son las mismas.

Con la primera tormenta la ciudad nos lo va a recriminar.

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