Por obras, se ponen al tú por tú con GDL

 

PRESIÓN. La gente se coloca cara a cara ante los agentes municipales. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Luego de que la cuadrilla de trabajadores reanudó hacia el mediodía el trasplante de árboles en el Parque El Deán, Juan, de 10 años, llegó con su perro para lanzarlo, dijo, a los caballos y detener las obras.

Con él llegaron los más jóvenes de las colonias El Manolete, Fraccionamiento Higuerillas y La Nogalera para defender el parque de la ampliación del vaso regulador, detener el trasplante y reforzar al grupo de mayores que horas más temprano dialogaron con la Policía de Guadalajara.

A primera hora los vecinos lanzaron la alerta convocando en El Deán, ante el ultimátum de Salvador Caro Cabrera, comisario tapatío, respecto a que “la obra comenzará mañana pese a quien le pese”.

La Policía de Guadalajara, por conducto de Zaira Franco, supervisora de la corporación, dialogó con los vecinos para solicitarles el paso y avance de las obras; ante el rechazo, los mandos policiacos se replegaron, mientras los vecinos paleaban la tierra hacia los agujeros.

Poco después, cinco jinetes avanzaron a medio trote hacia una retroexcavadora que flanquearon. Una hilera de 30 policías rompió la formación y avanzó.

Los policías empujaron a los vecinos para retirarlos de la zona de trabajo. Un adulto mayor pidió tirarse al suelo, mientras otro se enfrentó con un policía que lo derribó de un empujón.

Pronto, los más jóvenes reprochaban: “¿Dónde está la academia?, no me tocas, no te toco”, y atrás, un grupo de mujeres tomadas de las manos exclamaba: “¡El pueblo contra el pueblo no se vale!”.

Aunque Juan desistió en su intento de lanzar a su perro a los caballos, por el consejo de otros mayores, no retrocedió y vio el avance de equinos y escudos.

El primer incidente con los equinos fue provocado por un vecino que los molestó y retrocedieron, lo que fue controlado al momento. El segundo fue una orden de los mandos policiacos para repeler a la multitud.

En el avance, uno de los jinetes estiró la rienda: en dos pasos, los vecinos vieron cerca las cabezas y sus traseros; un hombre que lo tuvo cerca le lanzó dos puñetazos al ojo del caballo que lo hizo reparar y lanzar patadas.

Tras varios intentos por detener los avances, los vecinos decidieron interrumpir la circulación de los carriles centrales y laterales de la avenida Lázaro Cárdenas.

Enrique Alfaro Ramírez, alcalde tapatío, atribuyó la conducta de los colonos a “premisas falsas que algunos grupos con intereses políticos se han encargado de difundir”.

Los vecinos aseguraron que han rechazado la intromisión de grupos políticos y que son motivados por el descontento por la falta de información técnica y la consulta del proyecto, además del uso de la fuerza pública de ayer.

Explicación

La intervención en el arbolado del Parque el Deán será de trasplante y no de tala, aseguró el gobierno de Guadalajara a través de un comunicado.

También respondió que han detectado la presencia de grupos de vecinos “manipulados por intereses políticos, cuyo único objetivo es desinformar y confundir a los ciudadanos”.

Según la versión gobierno tapatío, la obra se socializó durante más de cuatro meses junto con el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa).

Respecto a las obras, se detalló que se busca aumentar la capacidad del vaso regulador, se construirá una red de colectores pluviales para limpiar el agua captada de lluvias. “Adicionalmente, el nuevo Parque Deán crecerá más de 20 mil metros cuadrados en su territorio y áreas verdes (…) se convertirá en uno de los parques metropolitanos más atractivos de la ciudad”.

Presencia

Martín Frutos Hernández, visitador adjunto de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, estuvo ayer en el parque para mediar entre vecinos y autoridades

 

HJ/I

 

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