Con Techo, cambian la vida de Betverarid

El módulo entregado a Betverarid es de fibracemento de 6 por 3 metros; la organización lo vende a 5 por ciento de su valor. (Foto: Humberto Muñiz)

Una puerta hechiza con desperdicio de madera sostiene un retablo pintado de azul: con letras en un tono más oscuro se lee la dirección y el nombre de la propietaria de este terreno.

En la calle Tribu de Aser, el predio marcado con el número 11 pertenece a Betverarid Hernández, a quien le brillan los ojos cuando ve cristalizado su sueño: tener un patrimonio.

“Muchos dicen que está feo, pero cuando las cosas son tuyas lo ves bonito, me gusta mi terreno y mi cuarto y en tres meses espero que Dios me deje levantar este otro cuartito”, dice la mujer apuntando a la parte alta de su terreno, donde hay una construcción a medio levantar.

Hace una semana, la organización Techo le entregó un módulo de madera con fibracemento de 6 por 3 metros. No tiene servicios, cuenta con una puerta y tres ventanas y el techo es de lámina, pero para Hernández es el reinicio de su vida.

Desde que se casó hace más de 17 años, intentó hacerse de un patrimonio junto con su esposo, pero las cosas no salieron y siempre que pensaban que ya tenían algo, los “echaban para afuera”.

Así llegó hace un año y cuatro meses a la colonia Nuevo Israel, es una zona irregular asentada en la Barranca de Huentitán, en Tonalá. El terreno, aseguró, se lo regalaron, y junto con su esposo empezó a levantar un cuarto.

“Pero él ya no quiso seguirle, como los pocos papeles que nos dieron quedaron a mi nombre dijo que ya no le iba a seguir porque eso no era de él y lo dejó así”, comentó.

Así que rentaron una casita en la misma colonia, olvidando el sueño de tener algo propio. Los problemas en la relación siguieron hasta que él dejó la casa. Hernández se quedó con la responsabilidad de mantener a sus cuatro hijos.

Una vecina le informó que la organización Techo estaba en la colonia apoyando a las familias y a la comunidad y una forma de ayuda era construyendo vivienda.

En un principio no quería anotarse debido a que la organización no regala el módulo de madera, sino que lo vende a 5 por ciento de su valor, mil 500 pesos, más 75 horas de trabajo comunitario.

Dinámica

“Es un cuarto que no tiene servicios, es un módulo que se arma y desarma, la vivienda la dona una empresa y a las familias les cobramos una cuota mínima, pero que sí signifique un esfuerzo para ellos, porque por eso fallan los programas de gobierno, van, entregan y se van y no hay seguimiento ni esfuerzo”, informó Juan Pablo Chávez, coordinador de Techo.

Tras un acuerdo en el que sólo trabajaría los domingos, Hernández preparó su terreno, lo limpió y niveló para que la estructura de madera pudiera fijarse al piso; luego de la construcción colocó unas piedras alrededor que hacen de barda y ya planea poner flores y árboles “para que se vea más bonito”.

Ahora tiene que hacer la instalación de la luz, meter drenaje y adecuar un espacio para el baño para que, por fin, tenga su propio hogar.

Chávez comentó que actualmente la organización trabaja de manera permanente en cuatro colonias: Nuevo Israel, 5 de Noviembre, Agrícola y Buenos Aires, donde no sólo se lleva vivienda, sino otras acciones como talleres y desarrollo comunitario.

En la colonia de Hernández han realizado acciones de limpieza, construyeron unas escaleras para que la gente pueda salir de la zona de manera más segura e inclusive ya empezaron con la plantación de un huerto.

 

DN/I

 

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