Se oponen vecinos a ‘regalar’ plaza a UdeG

RECHAZO. Los vecinos se oponen a la obra en este sitio, pues ni siquiera los han consultado. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Un río superficial perteneciente a la subcuenca de Atemajac, proveniente del bosque La Primavera, era el que corría a la altura del barrio de Mexicaltzingo y para el cual se construyó el Puente de las Damas, enterrado en lo que hoy es la calle Colón, entre la Paz y Libertad, hace alrededor de 200 años. Aunque a la fecha el cauce desapareció de la superficie y se busca incluso rescatar el puente, el flujo de agua continua de manera subterránea.

En ese contexto, el especialista en hidrología Antonio Gómez Reyna advirtió que realizar excavaciones profundas en esa zona de la ciudad implica atentar contra los flujos subterráneos de la subcuenca de Atemajac, como sería el caso con el estacionamiento que se aprobó construir en la plazoleta de Mexicaltzingo para beneficio del Teatro Diana de la Universidad de Guadalajara.

De concretarse, quedaría fincado sobre una de las zonas más caudalosas del flujo hídrico cuando se encontraba en la superficie, pues quedaría contiguo al Puente de las Damas construido por mujeres adineradas del siglo antepasado para poder cruzar el río de manera segura.

“En Mexicaltzingo, sobre Colón, entre La Paz y Libertad, estaba el Puente de las Damas, toda esa agua sigue recorriendo ese lugar, pero ahora de manera subterránea, y va a la Calzada. Todos los edificios que están en esa zona han tenido fuertes problemas porque no pueden parar el agua, son una serie de elementos que la experiencia nos dice que es un problema (el manejo de la subcuenca)”, comentó Gómez Reyna.

“Toda la filtración va hacia la calzada Independencia de poniente a oriente, hacia abajo. Si tú le pones una obstrucción al flujo del agua, va a tener que aflorar en algún lado”, advirtió. “Hay ejemplos: el estacionamiento de Plaza Liberación estuvo mucho tiempo apuntalado por el agua de los mantos, el nivel freático es muy bajo, lo mismo pasó en el Congreso del Estado, en tiempos de lluvia empezaba a emanar agua, luego agarraba por la calle Independencia y se iba hasta la Calzada, seguido había estos derrames en los años 50”.

Uno de los casos emblemáticos es el estacionamiento del mercado de Mexicaltzingo, a un par de cuadras de donde se pretende fincar el nuevo, cuyo nivel más profundo cuenta con flujos permanentes de agua limpia que es bombeada a un cárcamo que no tiene mantenimiento y terminan por descargar el agua al drenaje.

Tan sólo esa construcción tiene más de 13 años ininterrumpidos con flujos de agua que, además de mermar la dinámica del agua, afecta de manera estructural la construcción, lo mismo ocurre con el del Mercado Corona, por cuyas implicaciones ninguna obra ha sido sancionada.

Sin permiso del INAH

Sin contar con el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el ayuntamiento tapatío y la Universidad de Guadalajara (UdeG) pretenden destruir y luego reedificar la plaza pública del antiguo barrio de Mexicaltzingo

Hace apenas dos días el pleno del ayuntamiento aprobó la donación del espacio subterráneo de Plaza Mexicaltzingo a favor de la UdeG para la construcción de un estacionamiento de dos niveles, a una cuadra del Teatro Diana, pero en el INAH no hay registro de ninguna solicitud de permiso al respecto.

El aval es indispensable. “La plaza Mexicaltzingo se encuentra dentro del perímetro A Zona de Monumentos Históricos del Centro de Guadalajara y forma parte del listado de Zonas de Protección inscritas en el Patrimonio Cultural del Estado, publicadas en el periódico oficial El Estado de Jalisco de fecha 13 de junio de 2015. Asimismo, se encuentra colindando con el templo de Mexicaltzingo, catalogado como Monumento Histórico por el INAH, por lo que cualquier intervención en el inmueble quedará sujeta a las disposiciones que en la materia del patrimonio cultural e histórico sean aplicables, debiendo contar con la autorización del INAH”, según se admitió en la opinión técnica del propio Municipio emitida por la Dirección de Ordenamiento del Territorio, en el oficio CGGIC/DOT/0302/2017, del 17 de febrero, suscrito por el arquitecto Erik González Santos.

“No se suelen dar este tipo de licencias, no en espacios históricos abiertos y menos para estacionamientos subterráneos”, refirieron fuentes del INAH a este medio, aclarando que aun así están abiertos a la propuesta, pero hasta ahora no se han formalizado: ha sido sólo a través de medios de comunicación como se han enterado del proyecto.

El barrio de Mexicaltzingo fue de los primeros asentados en Guadalajara (entonces Nueva Galicia); aunque la plaza tiene como referentes históricos los no tan alejados años 40, no debe perderse de vista que la reubicación del mercado municipal fue considerado como “un gran logro” para liberar y ceder el espacio al tránsito peatonal, por lo que en el INAH ven poco probable que se permita en aras de la modernidad avalar dicha obra aunque sea en la parte subterránea para el resguardo de los automóviles.

Este medio buscó la versión de la UdeG respecto a este tema, pero hasta el cierre de la edición no se concretó la entrevista.

Vecinos y comerciantes, en contra

Ni los habitantes ni los comerciantes de la zona están de acuerdo con que la Universidad de Guadalajara (UdeG) se apropie de 5 mil 28 metros cuadrados para construir 322 cajones de estacionamiento para automóviles en la parte subterránea de la Plaza Mexicaltzingo, a una cuadra del Teatro Diana.

Margarita Mariscal, representante legal de los comerciantes, señaló que nunca se sociabilizó la obra, reprochó la falta de información por parte de las autoridades y exigió respuestas claras e inmediatas en torno al tema.

Berenice Castro, líder de colonos, advirtió que a la brevedad emprenderán las acciones que sean necesarias para ir contra el asunto avalado en lo oscurito, al fast track y sin consultar a la ciudadanía.

Martha Hernández Fuentes

 

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