90 ha, la invasión silenciosa de la ciudad a La Primavera

El ejido Santa Ana Tepetitlán repuntó como principal zona de invasión, seguido de cerca por Los Robles de Tala. Otras invasiones del bosque son “legales”.

Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO. 

http://www.agustindelcastillo.com/

El Tizate es un predio en el cual, la ciudad de los pobres se encuentra con el bosque La Primavera. Lentamente, sobre todo a partir del año 2008, en que un Tribunal Colegiado de Circuito confirmó una victoria legal del ejido Santa Ana Tepetitlán, de Zapopan, sobre el régimen de protección de la sierra, la presencia de tiendas de campaña que devienen en casas de cartón y lámina, y finalmente, en fincas bien cimentadas, han significado la más importante sangría territorial al polígono protegido, y sobre todo, una huella humana permanente que perturba el paisaje y los ecosistemas.

Los más recientes estudios cartográficos realizados por la dirección del área natural protegida, presentados en 2016, revelan que la impronta de urbanizaciones sobre el interior de la floresta, se han generado más de 90 hectáreas (900 mil metros cuadrados) de fraccionamientos desde la emisión del decreto, en 1980.}

El ejido zapopano es responsable de 25 por ciento de esas invasiones, que abarcan varios espacios de frontera de la reserva, hacia el oriente, en que se topa con Guadalajara; hacia el norte, en que colinda con la carretera Guadalajara-Tepic, y hacia el poniente, en que numerosos desarrollos campestres de El Arenal y Tala hollan los linderos supuestamente imprecisos.

Pero las invasiones de Santa Ana Tepetitlán podrían ser defendidas como “legales” dado que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) no fue capaz de evitar que el amparo 413/2001-3, fallado el 19 de abril de 2007 contra el decreto de protección, fuera confirmado en la revisión principal 465/2007, en junio de 2008, lo que confirma que la zona protegida perdió hasta 585 hectáreas boscosas (ver MILENIO JALISCO, 4 de julio de 2008). Se podría, pero en realidad es un proceso ilegal: son casas sin licencia, alineamiento ni servicios, toleradas por las últimas cuatro administraciones de Zapopan y que jamás han tenido una autorización de cambio de uso de suelo forestal. Cómo va a ser, si los traficantes de tierras les venden con apenas un papel firmado en abonos baratos. Menos: cuándo se ha sabido que los menesterosos tengan capacidad de gestión. Si no, para qué son pobres.

Santa Ana tenía apenas 700 metros cuadrados de invasión en el año 1993, y en 1999 sólo había crecido en 400 m2 más. Pero el efecto del juicio se advierte ya en 2008, con 7.64 ha que significó una multiplicación por diez en relación a la primera anualidad. Y de entonces, pasó en 2011 a 9.40 ha, y en 2015, a 20 ha, en el crecimiento más acelerado del problema que se haya registrado en los 22 años estudiados.

El Tizate es uno de los confines de Lomas de La Primavera. Don Gonzalo Arreola, michoacano avecindado desde 2001 en el área, recorre esa barranca que cada vez está más invadida, pues no hay regulaciones urbanas en un lugar que es tierra de nadie aunque representa todo para personas como él, que han arribado a Guadalajara en busca de mejorar su suerte.

El moreno y robusto hombre cuarentón sabe que la fama del paraje es un poco siniestra. En abril de 2012, una mujer posiblemente con problemas mentales, encendió la chispa de un incendio forestal que será recordado por mucho tiempo, al quemar cables para extraer el cobre, una actividad ilícita que apenas provee unos centavos para comer.

“Gracias a Dios, estábamos todos y nos pusimos a pegarle al fuego, pero el aire sólo necesita un descuido; yo fui bombero en 1979, así que ya sé lo que hace un incendio, es grave, y si dejan que se propague a un predio, para que lo apaguen va a estar cruel, y dicho y hecho, dejaron que se adelantara, y luego con las hojarascas, todo eso, que está seco, pos ardió como pan caliente…”, comentaba el vecino un año después.

— ¿Los bomberos forestales tardaron en llegar?
— Aquí los vemos seguido, nomás sentimos que no recibieron el apoyo suficiente, porque eran pocos para tanto incendio, que fue increíble. No pensaron que se les fuera a ir…

La urbanización, formal e informal, se topó hace mucho tiempo con La Primavera. Una relación conflictiva, porque las tendencias a fraccionar son mucho más viejas que el decreto delárea de protección de flora y fauna que firmó el presidente José López Portillo, y publicó el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo de 1980.

Después del decreto, no hubo una administración formal del bosque, salvo la presencia del Laboratorio Natural de La Primavera de la UdeG en terrenos cedidos por el empresario Jorge Dipp Murad, el mayor propietario en las tierras boscosas. Debió llegar 1995, con el primer convenio de coadministración entre gobierno federal y de Jalisco, para que se creara una dirección ejecutiva.

No obstante, la superficie total dela masa forestal en 1980 era de 36 mil ha, pero el documento solamente amparó 30,500 ha. De este modo, ya venía un cercenamiento de 5,500 hectáreas a favor de todos aquellos fraccionamientos que gestionaron exitosamente ante la presidencia de la república y el gobierno de Jalisco. No se explica de otro modo por qué Ciudad Bugambilias, El Palomar, Santa Anita, Pinar de la Venta o Rancho Contento lograron no solamente mantener su huella urbana incipiente, sino incrementarla en sus siguientes etapas hasta fechas recientes. Y tampoco se explicaría la controversia contra un fraccionamiento como Santa Anita Hills, en Tlajomulco, que crece sobre área de bosque pero fuera del polígono protegido, lo que ha permitido a sus urbanizadores defender sus pretensiones.

La lección es que ser rico o pobre entraña posibilidades diferentes, tanto si se trata de invadir un bosque protegido como de cualquier cosa en la vida. La segunda, que si los depauperados moradores de la periferia no tienen opciones legales, se las crean por la vía ilegal. Y para eso tienen el ejemplo de las élites que les disputan el privilegio de habitar áreas silvestres, muy a tono con la utopía californiana de llevar la ciudad a la umbría. En ambos casos, funciona la política; unos con el derecho de picaporte con los gobernantes que les da la holgura económica y las relaciones; los otros, con la presión social pública, el efecto hormiga de su silencioso ingreso por diferentes frentes al bosque, y los padrinos que les entregan lotes a cambio de lealtad política y votos.

El efecto ambiental es que los corredores biológicos de La Primavera se están cortando. Que sus servicios ambientales están desapareciendo, y que los riesgos de desastres sobre todo para los asentamientos irregulares se potencian con esta ocupación desordenada del territorio. Pero en el tema de víctimas y muertos, también algunos son “más iguales que otros” (George Orwell, 1984).

Claves

El trabajo

Para determinar la superficie de invasión al polígono protegido de 1980 por la ciudad, “se utilizaron una serie histórica de ortofotos digitales de los años 1993, 1999, 2008 y 2011 otorgadas por el INEGI y por el IIEG de Jalisco, y las imágenes satélites disponibles en Google Earth, para obtener los datos correspondientes al año 2015”, señala el documento de esta investigación pionera del organismo público descentralizado Bosque La Primavera

Invasiones en 1993
En la zona del Colli: colonias Volcán del Colli, La Gloria del Colli y 12 de Diciembre (en total 1.53 hectáreas)
En Santa Ana Tepetitlán: Lomas de La Primavera, 704 m2
Otras áreas: rancho La Cebada con 1.30 hectáreas, colonia López Mateos con 2.75 hectáreas y ‘Centripostes’ con 0.90 hectáreas
En la zona de La Venta del Astillero se detectan 3,550 m2
En Los Robles de Tala, 7.02 hectáreas

Invasiones en 1999
Colonias de El Colli, 2.34 ha
Colonias en Santa Ana Tepetitlán: Lomas de la Primavera, Brisas de la Primavera, Arenales Tapatíos y El Tizate, 1.74 ha
Otros: La Cebada con 3.82 ha; Colonia López Mateos con 2.75 ha y Centripostes con 0.90 ha. Sin cambios
La Venta del Astillero, 1.59 ha
Los Robles de Tala: 9.48 ha

Invasiones en 2008
El Colli, 6.04 ha, incluidas instalaciones del Cinvestav
Santa Ana Tepetilán, crece a 7.34 ha
La Cebada con 6.05 hectáreas; Colonia López Mateos con 2.90 ha y Centripostes con 1.83 ha
La Venta del Astillero sube a 6.49 ha. Pinar de la Venta crece en 6,100 m2
Los Robles de Tala: 15.83 ha

Invasiones 2011
El Colli, 6.56 ha
Santa Ana Tepetilán, 10.59 ha
La Cebada con 7.48 ha; Colonia López Mateos con 2.90 ha y Centripostes con 1.83 ha; construcción al norte de caseta de Mariano Otero con 5,700 m2
La Venta del Astillero, 10.21 ha
Los Robles de Tala: 16.70 ha

Invasiones 2015
El Colli, 7.41 ha
Santa Ana Tepetitlán, 20.51 ha
La Cebada 8.05 ha; Colonia López Mateos con 2.90 ha y Centripostes con 1.83 ha; surge el PicNic con 1.24 ha
La Venta del Astillero con 15.04 ha y Pinar de la Venta se va a con 9,800 m2. Mesa del Burro con 1.3 ha
Los Robles de Tala, 20.92 hectáreas.

 

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