Aprieta violencia a mujeres indígenas

(Foto: Grisel Pajarito)

Alejandra es una indígena wixárika de 30 años de edad. Tiene cuatro hijos y vive de la venta de artesanía. Ella no decidió cuántos hijos quería tener, además de que en diferentes ocasiones recibió golpes y humillaciones por parte de su pareja. En una ocasión la pateó frente a su hija y otros familiares. No denunció e incluso su madre le sugirió hablar con su marido y llegar a un acuerdo.

En Jalisco, 43.5 por ciento de las mujeres indígenas ha sufrido violencia física en algún momento por parte de sus parejas. Este dato surge del estudio Violencia y exclusión femenina en comunidades y grupos indígenas de Jalisco, elaborado por los investigadores Fabián González y Rosa Rojas.

Los académicos recabaron testimonios como el de Alejandra, quien finalmente se separó de su esposo.

Este sector de la población, que reúne tres condiciones de alta marginalidad: ser mujeres, pobres e indígenas, enfrenta además otros tipos de violencia por la inequidad en el ámbito de la educación, el trabajo, el acceso a la seguridad social y a la salud.

Uno de los puntos que destacan de esta investigación es la manera en que los usos y costumbres de las comunidades indígenas afectan la participación de sus mujeres y “hacen que se limiten o restrinjan el acceso a la escolaridad, al trabajo remunerado, al conocimiento y ejercicio de sus derechos y a la participación en la toma de decisiones políticas y sociales”.

Para conocer las condiciones de vida de este sector se encuestó a 104 mujeres en municipios con población indígena, como Tuxpan de Bolaños, Mezquitic y Cuautitlán, así como en las zonas metropolitanas de Guadalajara y Puerto Vallarta.

Quienes participaron con sus respuestas pertenecen a grupos indígenas wixárika, mixteco, nahua, mazahua, triqui, otomí, huasteco, purépecha y tzotzil.

En el texto, los investigadores precisan que la violencia física “abarca una amplia gama de manifestaciones, desde un empujón, jaloneos y golpes, hasta amarrarlas, encerrarlas, intentar estrangularlas y hacer uso de armas de fuego o punzo cortantes”. Éstas son las agresiones cuya existencia se consultó.

Entre los resultados que pueden destacarse, 22.1 por ciento aceptó haber sido golpeada por su pareja, ya sea con las manos o con algún objeto. Además, de éstas, “70.8 por ciento mencionó que sucedió pocas veces y casi la mitad (45.8 por ciento) calificó estos hechos como muy graves”.

Ese porcentaje es igual al que arroja la situación general de las mujeres en Jalisco, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Además, 15.4 por ciento aceptó que ha recibido empujones o jalones de cabello por parte de sus parejas; 12.5 por ciento recibió patadas; a 10.6 por ciento les han arrojado algún objeto con el propósito de lastimarlas y 1.9 por ciento que intentaron ahorcarlas o asfixiarlas.

El estudio registra otros tipos de violencia hacia las mujeres en sus comunidades. Por ejemplo, 18.3 por ciento dijo que en alguna ocasión su esposo las ha avergonzado, menospreciado, les ha dicho fea o las ha comparado con otras mujeres. También, 17.3 por ciento fueron obligadas a tener relaciones sexuales con sus parejas en contra de su voluntad.

A Enriqueta su esposo se la robó cuando tenía 14 años de edad sin que ella estuviera de acuerdo. Es una indígena mazahua que vive en Guadalajara. Aceptó casarse con él “con la esperanza que con el tiempo lo llegaría a querer”, pero poco después comenzó la violencia física. Las golpizas se registraron durante año y medio, hasta que se animó a denunciarlo. Él emigro a Estados Unidos y a su regreso volvieron a vivir juntos.

Resultados

Datos de la violencia

. Se consultó a 104 mujeres indígenas en los municipios de Tuxpan de Bolaños, Mezquitic, Cuautitlán, Zapopan, Guadalajara, Tlaquepaque y Puerto Vallarta

. Pertenecen a comunidades wixárika, nahua, mazahua, otomí, triqui, mixteco, huasteco, purépecha y tzotzil

En los últimos doce meses, aceptaron que

. A 18.3% su pareja las ha avergonzado, menospreciado, les ha dicho feas o las compara con otras mujeres

. A 19.2 por ciento su pareja las ha acusado de engañarlos

. 24% ha sido ignorada, no la toman en cuenta o no le brindan cariño

. 8.7% ha sido amenazada con matarla, matarse él o matar a los niños

. 24% sus parejas han sido tacaños con los gastos de la casa, aunque tengan dinero

. A 19.2% le han prohibido trabajar o estudiar

. A 15.4 por ciento su pareja la ha empujado o jalado el pelo

. A 12.5% su pareja la ha pateado

. 10.6% su pareja le ha aventado algún objeto, con la intención de lastimarla

. 22.1% ha sido golpeada por su pareja con las manos o con algún objeto

. A 1.9% han tratado de ahorcarla o asfixiarla

. 2.9% ha sido agredida con un cuchillo o navaja por su pareja

. A 17.3 por ciento su pareja le ha exigido tener relaciones sexuales en contra de su voluntad

. 9.6% asegura que su pareja ha usado fuerza física para obligarla a tener relaciones sexuales

. 70% no ha denunciado ni acudido a alguna autoridad ante casos de violencia

. 17.3% ha tenido que recibir atención médica por los problemas con sus parejas

. 98% se hace cargo siempre de las tareas domésticas

Fuente: Violencia y exclusión femenina en comunidades y grupos indígenas de Jalisco

Por fin hay modelo único de atención

Tania Yareli Casillas

Ya existe un modelo único de atención a las mujeres en situación de violencia. Ayer se publicó en el periódico oficial El Estado de Jalisco y el presidente del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM), Érika Loyo Beristáin, adelantó que, a más tardar en mayo, estará operando en los municipios.

La funcionaria aseguró que el modelo fue terminado en noviembre y se comenzó a difundir en enero.

“Estamos haciendo algunas intervenciones en las (Unidades de Atención a la Violencia Intrafamiliar) UAVI, que es donde se van a colocar y estamos capacitando gente en los municipios”, aclaró Loyo Beristáin. La primera reunión se realizó ayer.

Por lo pronto, el Modelo Único de Atención a las Mujeres en Situación de Violencia en el Estado de Jalisco (Muajal) será utilizado por un grupo piloto de los ocho municipios donde se declaró la Alerta de Violencia contra las Mujeres.

“Con Guadalajara hay un acuerdo ya con la titular para armonizar su modelo al modelo del estado (…) En el pilotaje está contemplado El Salto, algún municipio de la zona foránea que también es importante atenderlo y empezar a bajarlo ahí, porque su dinámica es distinta (…) y hasta donde entiendo Tlajomulco y Tonalá”, ahondó la funcionaria.

Justificó que aunque el diagnóstico de necesidades de los funcionarios que atienden la violencia de género y el modelo único de atención se construyeron de manera simultánea, están relacionados. Insistió en que el modelo de atención fue revisado por María Eugenia Suárez de Garay, quien coordinó el diagnóstico.

El análisis reveló que, de las 13 dependencias consultadas, solamente en una fue posible verificar que conocían el modelo único de atención.

Érika Loyo adelantó que se destinarán 14 millones de pesos en una unidad móvil que irá por las colonias para atender a las mujeres violentadas, un taller de nuevas masculinidades, así como un sistema de profesionalización.

El diagnóstico sobre las carencias de los funcionarios que atienden la violencia de género fue presentado ayer a los titulares de las dependencias sin ser debatido.

Muajal

El Modelo Único de Atención a las Mujeres en Situación de Violencia en el Estado de Jalisco (Muajal) establece un protocolo de intervención en crisis. Incluye determinar cuando una mujer debe ir un refugio, una casa de emergencia o a psiquiatría. Muestra cómo valorar el riesgo en el que se encuentra al determinar su vulnerabilidad y el peligro a su alrededor. Enfatiza que no puede participar en mecanismos de conciliación con la persona agresora

 

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