Daño pestilente

Publicado: febrero 19, 2017 de GDL en Información Jalisco
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  • Pese al funcionamiento de plantas de tratamiento como la de El Ahogado, el Río Santiago mantiene contaminantes pesados. Foto: Raúl Méndez
  • Integrantes del voluntariado del ITESO y de otras organizaciones realizaron ayer un recorrido por los márgenes del río. Foto: Raúl Méndez
Oliver Zazueta/Mural

Guadalajara, México (19 febrero 2017).- Devastación, contaminación, aguas negras, olores fétidos, desechos industriales y mala calidad del aire, vertederos sin control, el retrato de un futuro de pesadilla a la vuelta de la esquina.

A más de 4 años de que entrara en funciones la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) El Ahogado, ésta no ha significado un saneamiento integral del Río Santiago, la Cuenca El Ahogado y de la afluencia de aguas negras por los Municipios de El Salto y Juanacatlán.

En un recorrido junto con alumnos del voluntariado del ITESO, Justicia Ambiental, así como al colectivo Un Salto de Vida, se constató el estado de degradación que persiste en zonas como la Presa de Las Pintas, El Ahogado, el cauce del Río Santiago y las Cascadas de Juanacatlán.

Inaugurada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, la PTAR supondría el inicio del saneamiento de una región dominada por un corredor industrial con más de 400 consorcios; sin embargo, es insuficiente. De las empresas que deberían tratar sus propios desechos, sólo el 4 por ciento cuenta con instalaciones idóneas para ello.

“La planta no trata los residuos de las empresas, solamente las aguas residuales domésticas; además las aguas limpias tratadas, finalmente llegan al Río Santiago repleto de contaminantes y se mezclan”, explicó Sofía Enciso, integrante del colectivo Un Salto de Vida, que aboga por el saneamiento de la cuenca.

En noviembre pasado, la organización Greenpeace indicó que el agua que desemboca de la PTAR hacia el Santiago contiene químicos de alto riesgo para la salud y el ecosistema. De los 101 químicos detectados, al menos 22 no estarían regulados en México, según la organización.

De acuerdo con Enciso, existe una voluntad engañosa y una inteligencia perversa de parte de autoridades e industrias, para no resolver el problema ecológico, y no ahuyentar la inversión extranjera, atraída por los bajos salarios y las pocas regulaciones ambientales.
También se han detectado casos de cáncer y enfermedades renales en los habitantes de la región, derivado del contacto con los agentes tóxicos vertidos en el río.

Tan sólo en la Presa de Las Pintas, encerrada entre cerros y fábricas, la calidad del aire supera los 150 puntos Imeca, cuando lo deseable es que oscile entre 0 y 50. Además, este vaso regulador natural es el desagüe de aguas urbanas y de un rastro, lo que lo convierte en un concentrado de arsénico y otros materiales pesados.

“Yo vivo a la vuelta, a media cuadra de la presa, me toco verla cuando no estaba tan contaminada. Ahora todo viene a descargarse aquí, tienen cuatro años que no la desasolvan y en tiempo de lluvias, toda la parte de Las Pintas de abajo se inundan”, explicó Marisa Yáñez, habitante del área.

Pese al funcionamiento de plantas de tratamiento como la de El Ahogado, el agua del Río Santiago mantiene contaminantes pesados, que podrían poner en riesgo a la población.
Integrantes del voluntariado del ITESO y de otras organizaciones realizaron ayer un recorrido por los márgenes del río, para constatar el mal estado de la zona.

 

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